Liderazgo femenino en África

Liderazgo femenino en África

El continente africano se nos presenta como un territorio en el que, pese a todo el camino que tiene aún por recorrer, se han ido generando diferentes movimientos de avance tanto en la política, la economía como en la misma sociedad. Con una amplia población de más 1.256 millones de habitantes , solo superado por Asia (con más de 4.504 millones de habitantes), las cifras de hombres y mujeres son bastante similares, lo que a la hora de votar supone que las mujeres representen el 51-52% del electorado.

La realidad de África en relación a la mujer nos muestra muchas barreras por superar, cuestiones como el acceso al trabajo, a la educación, garantizar los derechos de las mujeres, la supresión de leyes discriminatorias, etc. Sin embargo, se han producido diversos avances en lo que a la conquista del poder político se refiere por parte de las mujeres en estas dos últimas décadas.

Es interesante destacar que las mejoras se van produciendo fundamentalmente en relación a la posición de la mujer en el terreno público, mientras que en el ámbito privado es donde se produce la represión, por lo que estos avances se presentan lentos y complicados.

Lo cierto es que no solo en relación al liderazgo político, sino también al liderazgo empresarial, África se muestra cada vez más como toda una potencia de género, algo que desde Occidente parece que no percibimos de la misma manera. Los datos son claros: según el informe de Women in Business de 2018, en África, el 89% de las empresas tienen al menos una mujer en la alta dirección y el 30% de los cargos senior son ocupados por mujeres, con un incremento en ambos porcentajes respecto al año anterior, lo cual sitúa al continente por encima de otras regiones del planeta.

En líneas generales, en todos los continentes se están produciendo un crecimiento exponencial en los datos que reflejan la presencia de mujeres en los parlamentos nacionales. África, por supuesto, también ha entrado dentro de esta dinámica y no solo eso, sino que en el continente africano se sitúan cinco de los trece países con mayor representación femenina parlamentaria. De hecho ya en 2003 Ruanda puso en marcha una nueva Constitución en la cual quedaba especificado que un mínimo del 30% de sus diputados debían ser mujeres y hoy en día se duplica dicho porcentaje, aunque los datos de ocupación en altos cargos de gobierno no son tan destacados.

PAÍSES AFRICANOS CON MAYOR PORCENTAJE DE MUJERES EN SUS PARLAMENTOS

Según las cifras de 2017 de la Unión Interparlamentaria, el promedio de mujeres que formaban parte de los parlamentos nacionales del África Subsahariana fue del 23,7%, mientras que 13 países africanos superaron la cifra del 30% de mujeres como representantes.

Es importante tener en cuenta que la evolución de los distintos países que componen este continente no es la misma, fruto de su propio bagaje histórico, económico y sociocultural, reflejándose estas diferencias, principalmente, entre los países subsaharianos y los países del norte de África, salvo algunas excepciones.

Pese a la paulatina mejora que se vive en diversos puntos del continente en lo que a esta representación política femenina se refiere, en otros ni siquiera se llega a la simbólica cifra del 10% de mujeres en sus asambleas nacionales, como en los casos de Nigeria (5,60%), Comoras (6,10%), Suazilandia (6,20%), República Centroafricana (8,60%) o Mali (8,80%).

Diversas figuras femeninas se han situado en puestos destacados en el gobierno de sus respectivos países, sirviendo de ejemplo del camino que se debe seguir, no solo para otros estados africanos sino para todo el mundo.

Algunas de estas figuras tan destacadas son Ellen Johnson Sirleaf, quien fue elegida primera presidenta de Liberia (2006-2018), lo que la convirtió también en la primera mujer en gobernar un país africano y Premio Nobel de la Paz en 2011; Joyce Banda, que fue elegida como vicepresidenta de Malaui (2009-2012) y más tarde fue nombrada presidenta de la República (2012-2014), siendo la primera mujer en su país en ostentar este puesto y la segunda en el continente africano; Sahle-Work Zewde, que recientemente ha sido elegida presidenta de Etiopía (2018), siendo la única que en la actualidad ostenta dicho puesto en África; Luisa Diogo, que ocupó el cargo de primera ministra de Mozambique (2004-2010); Monique Ohsan Bellepeau, que fue elegida vicepresidenta del gobierno (2010-2016) y se convirtió en dos ocasiones en presidenta en funciones de Mauricio (2012 y 2015) y a quien le sucedió como presidenta Ameenah Gurib-Fakim (2015-2018); Phumzile Mlambo-Ngcuka, primera mujer en ocupar el cargo de vicepresidenta de Sudáfrica (2005-2008); Catherine Samba-Panza, quien fue presidenta de la República Centroafricana (2014-2016) y anteriormente alcaldesa de Bangui, la capital del país; Rose Francine Rogombé, quien ocupó el cargo de presidenta interina de Gabón (2009); Mame Madior Boye, que fue la primera mujer en Senegal en ostentar el cargo de primera ministra (2001-2002) o Aminata Toure, quien también ejerció como primera ministra de Senegal (2013-2014).

Todas ellas con un largo recorrido profesional, que les ha llevado a luchar para ganarse un puesto en lo más alto de la política de sus países bajo la premisa de derribar esas barreras que anquilosan el crecimiento y el avance del continente africano y de su población.

Por supuesto a estos nombres se les podrían unir el de otras muchas que han ejercido como ministras, embajadoras y diplomáticas, altos cargos del poder judicial y una larga lista de diputadas en los diferentes parlamentos nacionales que cada vez es mayor.

El desarrollo del continente africano tiene que traer de la mano la mejora en las condiciones de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad, incluida la política, por lo que todo paso hacia adelante que se dé en este sentido resultará tremendamente beneficioso para la ciudadanía. Esta mayor presencia femenina en los estamentos gubernamentales y legislativos forman parte de los desafíos que han afrontado desde el activismo feminista continental y deberá seguir evolucionando progresivamente.

África necesita que sus mujeres continúen avanzando por este camino y, de este modo, todo el continente podrá lograr los cambios que precisa la sociedad.

Autor: Almudena Sanjuán

 

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