Mali, la rebelión del norte

Mali, la rebelión del norte

La rebelión

Mali es uno de los países más extensos e importantes en el Sahel. A pesar de que su situación es muy mejorable, ha mejorado notablemente desde el 2012, cuando se inició una crisis multifocal que tumbó al gobierno democrático y llevó a la parálisis y escisión de facto de la mitad norte del país.

Todo empieza a comienzos de 2012 cuando estalla la rebelión del  Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), compuesto por varios grupos de tuareg que tienen como propósito la independencia de parte del territorio septentrional de Mali al que denominan Azawad.

A los tradicionales grupos tuaregs malienses, se unieron otros grupos tuaregs procedentes de Libia tras la caída de Gadafi. Esta era la tercera de las revueltas tuareg que se vivían en el país desde su independencia en 1960, y que venían a ser constantes desde principios del s. XX.

Sin embargo, esta vez, además de los tuaregs libios, el MNLA contó con un nuevo elemento aliado. Varios grupos yihadistas se unieron para hacerse con el control de la zona. La ofensiva realizada por los rebeldes colapsó el estado democrático que cayó a raíz de un golpe militar en marzo de 2012: los militares, descontentos por la escasez de medios de los que disponían para enfrentarse en la ofensiva del norte a los rebeldes derrocaron al presidente Amadou Toumani Touré y se nombró una Junta militar que suspendió la constitución de 1992 y el líder del golpe, el capitán Sanogo, se autoproclamó presidente del país.

Inmediatamente, la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO) –del que Mali es miembro- condenó el golpe e impuso sanciones económicas al nuevo gobierno.

A los pocos días, en abril, tras la mediación de Burkina Faso, se llegó a un acuerdo en el que los militares deponían el poder y el líder de la oposición y antiguo ministro de exteriores, Dioncounda Traoré, se convertía en Presidente con el propósito de convocar elecciones. Su mandato, originalmente de 40 días, fue prolongado a 12 meses con la intención de estabilizar el país.

Paralelamente, en las regiones del norte, el MNLA y los yihadistas tomaban la iniciativa y  aprovechando el caos política en Bamako conquistaron, sin mucha dificultad, la zona norte del país.

Llegados a este punto los dos aliados rebeldes -tenían bajo su control una extensión de territorio equiparable a Francia- comenzaron a tener sus diferencias y se iniciaron los enfrentamientos entre ellos por el territorio. Finalmente los yihadistas se deshicieron de sus aliados tuaregs en la batalla de Gao -en junio de 2012- y los  expulsaron del territorio.

La yihad en el Sahel

La presencia yihadista en la región se remonta a principios de 1990, cuando un grupo de jóvenes provenientes del Frente Islámico de Salvación (FIS) – grupo político argelino que abogaba por una islamización social frente a la laicidad imperante del país desde la independencia- funda, ante la ilegalización del partido, el Grupo Islámico Armado (GIA). Un grupo terrorista que atentaba contra objetivos y figuras de signo laicista en Argelia.

Del GIA se escinde un grupo en 1997 denominándose Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), que comienza a entablar conversaciones con Al Qaeda para su integración en la organización que lideraba Osama Bin Laden. En 2007 el GSPC cambia su nombre pasando a denominarse Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). En 2013 una facción disidente se desliga de los argelinos creando el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO) extendiendo su actividad a otros países de la región. Van a ser los yihadistas de Muyao los que tomen especial protagonismo en el conflicto de Mali.

Djene

Ante la situación de caos en la que se encontraba Mali, las naciones acordaron establecer una misión para controlar la situación en Mali. Sin embargo, con la mitad del país bajo su control, donde habían establecido una suerte de estado islámico, los yihadistas tomaron la iniciativa y en enero de 2013 pusieron en marcha una campaña para tomar la capital Bamako.

Ante esta situación, los tiempos se aceleraron y fue Francia, la antigua metrópoli, tras recibir una llamada de auxilio del gobierno interino de Bamako, la que desplegó una fuerza de más de 3000 hombres bajo la denominación de Operación Serval. A este despliegue se unieron tropas de países vecinos bajo el paraguas de la ONU en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA). -En la actualidad, la ONU mantiene desplegada fuerzas en la zona en la denominada Operación Barkhane-.

Tras la expulsión de los tuareg por los yihadistas, estos se convirtieron en enemigos y los grupos tuaregs cambiaron su posición radicalmente comprometiéndose a ayudar a las fuerzas francesas y combatir a los yihadistas en varios acuerdos firmados entre el gobierno y los tuaregs en Burkina Faso y Argelia.

Francia y los países africanos vecinos acudieron en ayuda del gobierno -ahora ya interino y con miras a una elecciones- para detener el avance yihadista.

La misión de las Naciones Unidas contribuyó a dotar de cierta seguridad a algunas zonas y ha ayudado a recuperar el control de todo el territorio de Mali. Sin embargo, en algunas regiones la presencia del estado es prácticamente nula. La inexistencia del aparato estatal en muchas poblaciones hace que ese vacío lo ocupen los grupos terroristas y suplanten al estado en la acción social, captando a jóvenes que pasan a integrar las filas de estos grupos.

Situación actual

En la actualidad la situación ha mejorado, sin embargo, la acción terrorista es una constante en la región del Sahel y en el país. Las dos grandes organizaciones terroristas, Boko Haram (Fiel al Estado Islámico) y Al Qaeda se están disputando el control de la región.

En el plano político, la situación es muy mejorable. Pese a los sucesivos gobiernos de unidad nacional que se han formado, intentado integrar a todos los sectores de la población. Los acuerdos de Argel firmados en 2015 entre los principales grupos tuaregs y el gobierno a cambio de más autonomía en la parte septentrional del país no han terminado de solucionar la situación.

A pesar de los esfuerzos conjuntos de las operaciones militares detuvieron el avance yihadista y reconquistaron el territorio perdido a lo largo del 2013 y 2014.

El terrorismo está presente en la vida diaria de Mali y de la región de forma continuada.

Las elecciones de julio de 2018 por la presidencia se disputaron entre Ibrahim Boubacar Keïta presidente de Mali desde el 2013 y Soumaïla Cissé líder de la oposición.

Los resultados, no faltos de conflicto, gran abstención y reproches, dieron la vitoria al Presidente Keïta, renovando su cargo otros cinco años más. El reelegido presidente deberá hacer frente a un país desestabilizado por la guerra y con numerosos conflictos étnicos patentes en la sociedad.

Autor: Carlos Bielsa

 

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