Hong Kong, entre manifestaciones y cambios, comienza un año desafiante

Hong Kong, entre manifestaciones y cambios, comienza un año desafiante

El comienzo del 2020 en Hong Kong tuvo la peculiaridad, de que se llevó a cabo una marcha a la que se presentó alrededor de un millón de personas, según los organizadores. Lo que comenzó como una marcha pacífica, que, de hecho, estaba autorizada por la policía, terminó con más de 400 detenidos, arrestados en el marco de una marcha que se convirtió en manifestación, las cuales continúan un ciclo de activismo que se ha visto incrementado, desde julio de 2019, con el polémico proyecto de “ley de extradición”, hoy cancelado. Se calcula que hasta la fecha, se han detenido a aproximadamente 7000 personas, de las cuales el 40% son estudiantes, por lo que Hong Kong corre peligro de perder una serie de líderes generacionales.

La cancelación del ya mencionado proyecto de ley, fue la primera de las cinco demandas realizadas por los manifestantes. Las otras tienen como objetivo: 

  • Investigar de manera independiente la represión brutal cometida por los efectivos policiales durante las protestas. 
  • La amnistía de los (aproximadamente) 7000 detenidos
  • Que se le retire el término “revuelta” a las manifestaciones, ya que este es un delito penal en el derecho de Hong Kong. 
  • Sufragio universal. 
  • Agregando como un extra, en diciembre de 2019, la causa de los uigures. Solidarizándose con el pueblo uigur del noroeste de China, pueblo islamita, que ha sido víctima de más de un millón de aprensiones arbitrarias, para incluir a los miembros de esta comunidad en “campamentos de reeducación”.

Históricamente, la isla de Hong Kong, siempre estuvo vinculada a alguna potencia. Primero, sujeta a la soberanía del imperio chino, hasta 1842, momento en el cual queda vinculada directamente a un régimen de dominio colonial, implementado por  Reino Unido, una vez culminada la guerra del opio; cerrando esta etapa en 1897, en la cual comienza un periodo de “arrendamiento” del territorio, donde Reino Unido era arrendatario del territorio chino de Hong Kong, para luego reintegrarse a la influencia directa de China, como “región administrativa especial”, en el año 1997, en el marco de una “Ley Básica”, la cual fue implementada por Reino Unido durante la etapa de arrendamiento, pero rearticulada al momento de volver a estar bajo el espectro de influencia Sínica directamente. Al momento del retorno a la soberanía china, se pactó que se le permitiría a Hong Kong, mantener el exitoso sistema económico y de mercado, “siempre y cuando se respetara en todo momento su pertenencia a la República Popular de China”.

Las manifestaciones, que han ido aumentando en número de activistas, con una gran proporción de jóvenes universitarios en sus filas, tiene como eje la falta de autonomía en cuanto a la elección de las autoridades ejecutivas hongkonesas, entendiendo como objetivo clave en el asunto, el derecho al sufragio universal, no la soberanía de Hong Kong sobre su territorio. Los mencionados manifestantes, comenzaron de manera pacífica en 2014 a través de la ocupación de la zona que hace de centro de negocios de la ciudad, la cual denominaron “occupy central”, a las cuales las autoridades respondieron de manera represiva, actitud ante la cual, el único medio que tenían para defenderse los manifestantes, eran paraguas, motivo por el que se denominó a este movimiento como “revolución de los paraguas”.

La situación respecto al sufragio universal se presenta en un entramado mucho más complejo, en donde, China, no está dispuesto a perder la soberanía sobre uno de los centros de negocios más exitosos del mundo, por el que pasa más del 60% de inversión extranjera directa (hacia y desde China), funcionando además como un pívot chino para poder asumir relaciones comerciales en nombre de un sujeto diferente, en un sistema distinto al del comunismo chino. Siendo el principio rector de “un país, dos sistemas”, el que le otorga a Hong Kong la posibilidad de gozar derechos y desarrollar políticas diferentes a las de China, por ejemplo: la libertad de expresión.

En cuanto a las elecciones, los hongkoneses quieren elegir su propio jefe ejecutivo, sin injerencia china. Para que esto suceda, se debe reformar la Ley Fundamental, que nace de la llamada “Ley Básica”, la cual hace las veces de constitución hongkonesa. En la actualidad, para llegar a la elección del Jefe Ejecutivo, se pasa por varios filtros en donde tiene la participación más relevante el gobierno central, “previa nominación de un comité nominador ampliamente representativo”.

El enclave hongkonés es sumamente representativo para China en un marco geopolítico, tanto por la proximidad que conecta a la isla con el continente, como por esta ser la persona jurídica mediante la cual China negocia con occidente mediante un sistema diferente al que aplica dentro de sus fronteras. Por ejemplo, en el marco de la guerra comercial, ya que desde 1992 existe una ley en Estados Unidos (“Hong Kong policy act”) que rige la relación de este con Hong Kong, en tanto y cuanto la región administrativa siga gozando de libertades políticas y económicas, y se le respete la autonomía, se tomará a esta como un Estado diferente a China en el ámbito del comercio. En este entonces, China utiliza a su favor esta relación entre Estados Unidos y Hong Kong, haciendo de la isla un medio para colocar algunos de sus productos en suelo norteamericano, sin ser afectados por las barreras arancelarias que afectan a las importaciones chinas en dicho territorio. 

Cabe mencionar que, el pasado 20 de noviembre, el congreso de Washington aprobó una “ley de derechos humanos para Hong Kong”, la cual el presidente Donald Trump ratificó a la brevedad. En la letra de los artículos de la referida ley, se busca proteger las libertades de la región autónoma, para que esta no termine de ser anexada a China. La forma de ejercer dicha protección es mediante sanciones para quienes transgredan las libertades de los hongkoneses.

De todos modos, la constancia y el incremento del activismo han generado que la economía en Hong Kong entre en un periodo de recesión, finalizando la década con su primer receso dentro de la misma, ya que, fueron más de 10 años de crecimiento económico continuado. La mencionada recesión tiene un valor de 2,9% de su PBI, el cual se ha visto afectado por las caídas en las importaciones y las exportaciones.

Tras una visita oficial de Carrie Lam al primer ministro chino, Li Kegiang, este exhortó a Lam a profundizar y avanzar en el objetivo de “acabar con la violencia y el caos”, en la región autónoma. Posteriormente, el primer ministro, hizo referencia al revés que aconteció en la economía local por el descenso del turismo y de la balanza comercial, por lo que los desafíos ahora son mayores.

El gobierno de Pekín entiende el eco que puede llegar a generar este tipo de manifestaciones en el seno del sistema internacional. Y no fue del agrado de las autoridades del gigante asiático, saber, que un país como Alemania recibió a Joshua Wong (activista hongkonés de 23 años), en setiembre de 2019, mes en el que aconteció una reunión entre el ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, con el mencionado activista. Luego, en una rueda de prensa, Wong se dirigió en un mensaje, tanto a Alemania, como “al resto del mundo libre”, pidiendo que “no se mire para otro lado” respecto a lo que sucede en Hong Kong. Tanto esta reunión, como que se le haya dado un espacio público en rueda de prensa a un activista referente en este asunto, hizo ruido y generó un descontento en las autoridades chinas, a lo que respondieron con un comunicado, destinado tanto hacia Alemania como a cualquier Estado que albergue la intención de colaborar de alguna manera con los manifestantes, de que se abstengan de intervenir en los asuntos internos de China, ya que este hecho representaba tal intromisión.

Que diferentes países tengan un trato especial con Hong Kong, como Estados Unidos, o que se les dé un espacio en la agenda del ministro de relaciones exteriores y se les convoque una rueda de prensa, como Alemania, no es casualidad. Hong Kong es el tercer centro financiero del mundo y el segundo receptor de inversiones del continente asiático, catalogado además como “la economía más libre del mundo”. Es también el cuarto receptor de inversión extranjera directa en el mundo (IED), y el segundo de Asia, solo superado por China; y como fuente de IED, es la segunda de Asia, solo detrás de Japón; es la tercer mayor bolsa de valores de Asia, y el sexto mayor mercado de divisas del mundo. En síntesis, es pertinente afirmar que Hong Kong es la industria más importante de China, partiendo de la base de que es el único territorio chino que cuenta con un sistema puramente capitalista, y que, en el marco de las libertades, es el que más las goza.

¿Qué tan cerca están los hongkoneses de lograr que se sancione el derecho al sufragio universal en la región autónoma?

En 2004, el gobierno central tomó la iniciativa para reformar el régimen de sufragio en Hong Kong progresivamente, para 2017 y 2020 respectivamente, con el objetivo de crear un sistema de sufragio universal, pero para que esta situación pudiera llevarse a cabo con el mecanismo dispuesto en la Ley Básica, debía ser aprobado por el comité permanente de la asamblea popular china, y más adelante por ⅔ del concejo legislativo hongkonés, así como por el jefe ejecutivo hongkonés. Siendo el concejo legislativo el motivo por el cual no se llegó a reformar la Ley Básica, debido a que no se alcanzó la mayoría necesaria. La explicación se halla en que el Legislativo de Hong Kong se encontraba dividido a la mitad, entre hongkoneses liberales, y hongkoneses pro-chinos; lo que imposibilitó el quórum necesario. 

Para el 2020, Hong Kong tiene una nueva oportunidad de comenzar el camino de la reforma de la ley básica, debido a que, en las elecciones de los concejales municipales (las únicas en las que todos los hongkoneses aptos, tienen derecho a votar) del pasado 24 de noviembre, ganaron los dirigentes prodemocracia con un 60% del total de los votos, adquiriendo estos el control sobre 392 concejalías, frente a las 60 que lograron mantener los dirigentes prochina. Estos asumieron sus cargos el 1° de enero, lo que podría ser un primer paso para lograr obtener mayorías en el concejo legislativo, y, de lograrlo, podrían vetar las propuestas emanadas desde el gobierno autónomo.

Autor: Enzo Bas Freire. Técnico en comercio exterior. Aspirante a licenciado en Relaciones Internacionales, por la UdelaR (Universidad de la República, Uruguay). 

 

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