La nueva Guerra Fría

La nueva Guerra Fría


El mundo en medio la guerra comercial y de inteligencia militar entre Estados Unidos y China

La actual guerra comercial entre China y Estados Unidos hace que el análisis de la realidad geopolítica internacional sea aún más complejo, dinámico e interesante. Algunos analistas predicen que la guerra comercial Estados Unidos-China podría incluso durar más de veinte (20) años. Desde Venezuela hasta Corea del Sur, vemos que el mundo entero está siendo afectado por la imposición de tarifas China-Estados Unidos. La guerra comercial ha llegado para quedarse.

Según el magnate chino Jack Ma, dueño de Alibaba, las tensiones entre China y Estados Unidos no se aliviarán a mediano plazo, ni siquiera si Donald Trump sale del poder. A corto plazo, muchos negocios con presencia en ambos países saldrán afectados. Eventualmente, las empresas de China tendrán que buscar otras alternativas. El magnate se muestra, sin embargo, optimista; cree que esta es una buena oportunidad para que China suba de nivel y muestre su resiliencia económica.

La administración estadounidense de Trump sigue aplicando la política de imposición de aranceles a las importaciones chinas en los Estados Unidos. Aunque la oposición dice que Trump está poniendo en peligro el libre comercio y algunos tratados, el lado de Trump sostiene que estas son medidas necesarias; China ha roto las reglas del libre comercio una y otra vez. Según los funcionarios del Gobierno de Trump, China ha construido y operado un sistema que le permite robar propiedad intelectual y tecnología avanzada de los países desarrollados.

En África, existen diversas posiciones en torno a la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Mientras que Muda Yusuf, Director General de la Cámara de Comercio e Industria de Nigeria, ve una gran oportunidad para hacer competitivas las exportaciones y posicionarlas en los Estados Unidos, Fred Muhumuza considera que el mercado local africano se verá muy afectado porque China encontrará la forma de abaratar su producción y llevar hacia África lo que no puede vender en Estados Unidos. En el caso de África, esta no tiene la misma capacidad de Estados Unidos para aplicar medidas proteccionistas de forma exitosa.

En el caso de Latinoamérica, se ha visto en algunos países un nuevo giro hacia la derecha, luego de un período de gobiernos de izquierda. En Brasil, por ejemplo, ya se considera inevitable la victoria de Jair Bolsonaro. Las alianzas con los Estados Unidos de América se han estrechado y vemos que Colombia es el único país de la región reconocido como “socio global” de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). En esta coyuntura, el caso de Venezuela, es muy interesante: mientras que Estados Unidos sigue siendo su principal aliado comercial, se ha alineado en términos estratégicos, diplomáticos y militares con potencias como China, Irán, Rusia, India y Cuba. ¿Qué papel puede tener Venezuela en esta segunda Guerra Fría?

Desde el colapso de la Unión Soviética, la única superpotencia del mundo es una sola: los Estados Unidos de América. Aunque Rusia tiene mucho potencial, ya no tiene el mismo peso como potencia mundial. En la lista de posibles candidatos a superpotencia mundial, China es la potencia que lidera la lista, superando a Rusia. El problema para Estados Unidos es de carácter geopolítico; la superpotencia del mundo tiene un fuerte rival. Estados Unidos busca mantener su estatus.

Los servicios de inteligencia mundial han prendido sus alarmas: China es la mayor amenaza para Estados Unidos y sus aliados. Christopher Wray, director de la FBI, ha declarado hace pocos días que China es la mayor prioridad de la contrainteligencia occidental. Mientras tanto, del otro lado del mundo, los funcionarios chinos han acusado a Washington de iniciar una nueva Guerra Fría.

El Financial Times informó el 3 octubre que Washington había considerado una prohibición total de visas de estudiantes para ciudadanos chinos. Citando a tres personas familiarizadas con la situación, FT reveló que Stephen Miller, un asesor principal del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, había instado a la administración de Trump a hacer imposible que los ciudadanos chinos estudiaran en los Estados Unidos, a fin de controlar el problema de “los agentes de inteligencia no convencionales” que vienen de China.

Los arrestos cada vez son más frecuentes: Meng Hongwei, presidente de Interpol, fue detenido por el Gobierno de China hace dos semanas. Las condiciones del arresto de Hongwei fueron misteriosas y afectaron la imagen global de China. A finales de septiembre, Ji Chaoqun, fue detenido en Chicago (Estados Unidos) por trabajar, supuestamente, como espía de Beijing (China). Todo ocurrió a finales de septiembre, en la misma semana que la directora de la CIA, Gina Haspel, advirtió sobre la creciente influencia de China en el extranjero. Según Estados Unidos, la tarea de Chaoqun era simple: identificar a potenciales espías para su posterior reclutamiento.

“Estamos viviendo el despertar de los antiguos días de la Guerra Fría… un poco más fría que antes”

Justin Poole, el subdirector de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial.

Mientras tanto, Ellen McCarthy, analista de inteligencia y candidata para dirigir el Departamento de Estado en la administración de Trump, ha declarado lo siguiente sobre una nueva Guerra Fría: “Casi estamos volviendo a los viejos tiempos, en algunos aspectos”. La red internacional Five Eyes, creada a principios de la Guerra Fría (siglo XX), ha fijado a China como la mayor amenaza de nuestros tiempos. Las agencias de inteligencia de Australia, Gran Bretaña, Canadá, Nueva Zelanda, los Estados Unidos de América, Alemania y Japón, están unidas contra el Gigante Asiático. Hoy en día, “Five Eyes” tiene el objetivo de de contrarrestar la influencia de las potencias emergentes como China y Rusia a nivel mundial y frenar el espionaje de los servicios de inteligencia no occidentales. Según Occidente, China ha interferido en las elecciones de países como Estados Unidos e Inglaterra.

Sin embargo, los representantes de Facebook y Twitter han declarado que no se ha detectado ninguna intromisión de China en las elecciones de 2018. No se sabe hasta qué punto esto podría ser cierto. Más allá de las campañas de desinformación que provienen de Irán y Rusia, no se han encontrado indicios de la injerencia china en los procesos electorales estadounidenses. El día 24 de octubre de este año, Bloomberg publicó un reporte sobre esta situación.

Facebook y Twitter no son las únicas compañías del ámbito tecnológico que han cuestionado las declaraciones de la Casa Blanca sobre la interferencia china. En realidad, estas han sido las últimas empresas del área que se han pronunciado y han encontrado información que podría desmentir las afirmaciones hechas por Donald Trump. La semana pasada, las principales compañías de ciberseguridad, FireEye Inc., Symantec Corp. y Crowdstrike Inc., declararon que, mientras hacen los preparativos para las elecciones de noviembre, no se ha visto evidencia alguna de interferencia digital por parte de China en el sistema electoral de los Estados Unidos de América.

En las actuales circunstancias, las dos potencias están enfrentadas y hay menos espacio para las posiciones moderadas y equilibradas. El mundo, lentamente, comienza a dividirse en dos bloques y tenemos una Europa con una posición ambigua y acomodaticia. Estados Unidos necesita aplicar una política exterior más agresiva que en años anteriores; sin pasarse de la raya, por supuesto. Estados Unidos cree necesario darle ya un parado a China.

A finales de agosto, Emmanuel Macron (Presidente de Francia) sorprendió a Occidente cuando declaró que Europa debía aumentar la cooperación militar y estratégica con Turquía y Rusia, al mismo tiempo que reducía su dependencia de Estados Unidos. Según Macron, una alianza estratégica entre Europa, Turquía y Rusia le daría mayor fuerza y estabilidad a la región. Emmanuel Macron, incluso habla, entre líneas, de proyectos a largo plazo: “No es posible construir y desarrollar Europa en una perspectiva a largo plazo sin revisar sus relaciones con Rusia y Turquía”.

Hoy en día, Rusia se encuentra en una posición mucho más débil que en los viejos días de la Unión Soviética. A finales del año 1991, la Unión Soviética se dividió en 15 repúblicas. Las repúblicas bálticas Estonia, Letonia y Lituania ahora son miembros de la OTAN. Además, los  antiguos aliados de Rusia en el Pacto de Varsovia también se unieron a la OTAN. La esfera de influencia de Moscú se ha reducido dramáticamente.

Vladimir Putin y Xi Jinping

No obstante, aún cuando Rusia ya no es la misma superpotencia que fue hasta finales del siglo XX, todavía tiene una gran importancia a nivel internacional y es una de las candidatas a futura superpotencia mundial. El rol de Rusia en la crisis de Siria es, probablemente, la mayor evidencia reciente de su poderío estratégico y militar. Si bien el caso de Ucrania también es relevante, hay que entender que los intereses estratégicos de Rusia en este país se encuentran actualmente en una encrucijada, más allá de la recuperación de Crimea.

Para los rusos, la intervención de Crimea era una necesidad. Primero, la legitimidad de la decisión de 1954 – la inclusión del territorio de Crimea en la República Soviética de Ucrania – iniciado por Nikita Khrushchev, Primer Secretario del Partido Comunista de la URSS desde 1953 hasta 1964, había sido cuestionada por décadas. Segundo, la posible presencia de la OTAN en Sevastopol iba a ser una de las mayores humillaciones simbólicas a Rusia, en una zona estratégica que había estado conectada históricamente a la nación rusa.

Con todo esto, los rusos le quisieron dar un fuerte mensaje al resto del mundo: Rusia ha aprendido de la estrategia de las revoluciones de colores y puede moverse en la misma escena. De hecho, la intervención militar rusa en Crimea ha sido considerada una “contrarevolución de colores” por diversos académicos, entre los cuales se encuentra Ieva Bērziņa. La estrategia rusa de “contrarrevolución de colores” combina un conjunto de métodos suaves y duros que se utilizan para evitar la posibilidad de una revolución de colores dentro de Rusia y también, para consolidar sus intereses en el extranjero. La adhesión de Crimea y Sebastopol a Rusia tuvo los elementos de la estrategia.

Por el otro lado, Europa ha creado un sistema de pagos para seguir comercializando con Irán y evadir las sanciones estadounidenses. John Bolton de la administración de Trump en Estados Unidos ha sido claro; todos aquellos que hagan negocios con Irán sufrirán terribles consecuencias. Si Europa insiste en comercializar con Irán a través de un mecanismo alternativo de pagos, Estados Unidos va a penalizar a la Unión Europea y a las empresas involucradas en las negociaciones.

El tema de las sanciones es algo que Occidente, sobre todo Estados Unidos, debería tomar con cuidado. Con John Bolton como asesor de la Casa Blanca, la administración de Trump tiene una política exterior mucho más agresiva. Las sanciones diplomáticas y las medidas económicas de presión podrían convertirse en un arma de doble filo. China, Irán, Rusia, India, Corea, Venezuela, China y Arabia Saudita son algunos de los países atacados por Estados Unidos en los últimos años. Europa, aunque todavía no ha sido atacada, ya fue amenazada por la administración de Donald Trump, a raíz del sistema de pagos para comercializar con Irán. ¿Cuál sería la respuesta de Europa, en caso de que las amenazas se hagan realidad? A Estados Unidos no le conviene una Europa en su contra.

A simple vista, podría parecer que la Segunda Guerra Fría va a ser una revancha entre los mismos equipos que se opusieron en la Primera Guerra Fría. De un lado, Estados Unidos y sus aliados de Asia Oriental y Europa, incluidos los nuevos aliados de la OTAN. En el otro lado, están Rusia, China, India y sus distintos aliados. ¿Pero qué tan seguros estamos de eso? En los dos extremos, vemos muchas posiciones ambiguas y diversos matices. Europa no quiere alejarse de Rusia y Turquía, pero tampoco quiere estar muy cerca de ellos.


“China está tratando de posicionarse como la única superpotencia dominante, la única potencia económica dominante (…) China representa la amenaza más amplia, más desafiante y más importante que enfrentamos como país”

Christopher Wray, director del FBI, en el Foro de Seguridad de Aspen a mediados de julio de 2018

El desarrollo de esta nueva Guerra Fría tendrá importantes implicaciones para el mundo entero. Desde América Latina hasta Asia, todos veremos las consecuencias. Aunque la Guerra Fría comenzó en Europa, se terminó extendiendo por todo el mundo: América Latina, Medio Oriente, Asia, etcétera. Poco a poco, hemos visto cómo el ideal del mundo multipolar ha sido amenazado por el unilateralismo y la fuerza de las grandes potencias. A medida que el conflicto empeore, los países tendrán que fijar posiciones y alinearse. El mundo se acerca a una nueva fase de definiciones y espionaje. Hoy en día, el riesgo de conflicto interestatal, incluso entre las grandes potencias, es mayor que en cualquier momento desde el final de la guerra fría. Esta es una realidad que no podemos ignorar, estemos donde estemos. ¿Cuál será el destino del mundo en los próximos años? Vivimos tiempos históricos en el que se repiten, de forma cíclica, los viejos patrones: la guerra y la lucha por el poder.

Autor: Vicente Quintero (Twitter: @vicenquintero) Lic. en Estudios Liberales (Universidad Metropolitana de Caracas) Lengua y cultura rusa  (Universidad Estatal Politécnica de San Petersburgo)

 

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