Sri Lanka, la codiciada lágrima del Índico

Sri Lanka, la codiciada lágrima del Índico

Al sur de la India encontramos  una isla con forma de lágrima. Sri Lanka, la antigua  Ceilán, se encuentra en un enclave geopolítico de primer orden del océano Índico. Un océano por cuyas rutas comerciales pasan, según varias estimaciones,  el 70% del comercio mundial de petróleo.

En medio de los dos gigantes asiáticos, la “Isla lágrima” es un enclave codiciado tanto por sus poderosos vecinos como por Estados Unidos en su política del Índico.

Contexto histórico

Sri Lanka no siempre ha sido una isla. En una fase anterior, el territorio fue una península unido al territorio indio a través del Puente de Adán. Este istmo permitió que desde la antigüedad diversos grupos de pobladores habitaran lo que hoy es la isla. Las fuentes afirman que el paso fue practicable hasta el s. XV, cuando una serie de tormentas arrasó el arrecife y convirtió a Ceilán en la isla que hoy conocemos.

A partir del siglo XVI, primero los portugueses y después los holandeses colonizaron la isla. Finalmente, fueron los británicos quienes se adueñaron del territorio hasta 1948 cuando el país alcanzó la independencia.

El país es el primer productor de canela del mundo, cuenta con una población de unos 21 millones, y tiene un tercio del PIB de España. Entre la población encontramos dos etnias principales: por un lado la mayoría cingalesa, de culto budista y son alrededor del 70% de la población; Por el otro, una gran minoría, la etnia tamil, de culto indú, en torno al 23%.

Durante los 150 años de colonización británica la minoría tamil, concentrada en el norte del país, disfrutó de ciertas ventajas otorgadas por los colonizadores. Mientras, la mayoría cingalesa era víctima de un peor trato.  Tras la independencia, la democracia llevó al poder a un partido cingalés, era hora de la revancha, las ventajas y derechos que los tamiles habían disfrutado hasta entonces fueron cercenados. Un ejemplo claro de esto fue la consolidación de la lengua cingalesa como única permitida en la Administración.

Las diferentes medidas que iban condenando poco a poco al ostracismo a la minoría tamil fueron creando un sentimiento de rencor que invadió a toda la minoría. El punto de inflexión llegó cuando en 1972 se aprobó la nueva Constitución del país, que no garantizaba algunos derechos a las minorías.

Esto dio pie a que el movimiento independentista tamil se extendiera por toda la comunidad y se creara una organización terrorista: Los Tigres Tamiles, que comenzaron a perpetrar atentados contra diversos objetivos y mandatarios del país.

En 1990 la organización terrorista consiguió hacerse dueño de la parte norte del país. A lo que el gobierno respondió con mano firme. El conflicto entró en una espiral de violencia que causado  entre 80.000 y 100.000 víctimas mortales. En 2005, el nuevo presidente, Rajapakse, salió elegido bajo la promesa de acabar con el conflicto. En 2009 el gobierno consiguió eliminar al líder de la organización terrorista junto a su plana mayor. Dejando descabezado la organización terrorista.

En la actualidad, persisten y surgen algunos episodios de violencia, como en el 2014, pero sin la intensidad de etapas anteriores. No obstante, la llama sigue encendida y facciones budistas radicales siguen acosando a las distintas minorías del país.

Los puertos estratégicos

El puerto de Colombo, en la parte oriental, había sido tradicionalmente el principal puerto de la isla. Sin embargo, con el fin de dotar al país de una red de infraestructuras. El gobernó impulsó la ampliación del puerto de Hambantota, al sur del país. Esta obra junto con otras, son parte de un programa estatal para mejorar sus infraestructuras. Entre ellas está la construcción de varias centrales eléctricas, reconstrucción de carreteras en el norte del país o construcción de autopistas que vertebren el territorio.

Para llevar a cabo todo ese plan de inversiones, el gobierno ha tenido que recurrir a financiación exterior.  China se ha convertido en su principal acreedor, con un ingente préstamo a unas condiciones sospechosamente peores de las que ofrecía el Banco Mundial u otros organismos internacionales.

En 2017 Sri Lanka no pudo hacer frente al vencimiento del préstamo de China y el gobierno srilandés ha arrendado la mayor parte del puerto de Hambantota a China por un periodo de 99 años, dando a China una base comercial de primer orden en el país.

Situación política

En la actualidad, los dos principales partidos del país tienen visiones opuestas  a cerca de qué posición tomar en el contexto geopolítico del Pacífico. Mientras que el partido que derrocó a los Tigres Tamiles, de posiciones izquierdistas, es pro china. La facción opuesta, de centro-derecha, mira más hacia la India y, consecuentemente a Occidente.

Hasta el 2005 no se había dado una mayoría clara, por lo que los distintos gobiernos de coalición no habían podido aplicar políticas de corte ideológico. Sin embargo, en las elecciones del 2005 esto cambió, ganando con una no muy amplia, aunque suficiente mayoría Rajapakse, líder del partido Alianza Nacional -partido de izquierda- . Una vez en el poder, Rajapakse  viró la política exterior del país: se distanció del bloque occidental acercándose a China y Rusia. Expulsó a las tropas indias que estaban ayudando en el conflicto y llevó a cabo una política militar muy dura que acabó en gran medida con la insurrección tamil poniendo fin a 26 años de conflicto.

La política de represión  llevada a cabo por Rajapakse ha llevado a muchos tamiles a migrar de su país estableciéndose en la India, donde históricamente ha habido una fuerte presencia de tamiles en el sur del país. Esta diáspora ha permitido que la causa tamil se haya percibido en algunos sectores con simpatía y, sobre todo, desde la India.  

La deriva autoritaria del gobierno de Rajapakse  hizo que en 2015, tras su segundo mandato, las urnas dieran por vencedor a su opositor, Sirisena, líder de la coalición opositora, en la que se incluyen miembros tamiles y de tendencia pro-occidental, muy bien visto por Delhi.

Sin embargo, casi todos los contratos efectuados en la época de Rajapakse tiene dos cosas en común: se financian con capital chino, y deben realizarse con proveedores chinos. Por lo que gracias a Rajapakse, China ha podido convertirse en el principal acreedor del país y establecerse cómodamente en la isla, lo que inquieta profundamente a la India, que ve como el país meridional puede convertirse en una base de su oponente regional.  

El primer ministro Mahinda Rajapaksa, y el presidente Maithripala

Desde luego, las sospechas no son infundadas, la noticia de la presencia en 2014 de un submarino chino en el puerto de Colombo alarmó a la India y sirvió para que  la Comunidad Internacional se percatase del poderío militar de Pekín.

A todo esto, debemos añadir la inversión, también china, de más de 13.000 millones de dólares en el puerto de Colombo. Pekín prosigue con ello en la  construcción del “Collar de Perlas” una estrategia que consiste en tener presencia en puertos de todo el sudeste asiático. Así pues, a los puertos de Sri Lanka se suman  otros con presencia china en Birmania  o Bangladesh, entre otros.

Conclusiones

La posición geoestratégica de Sri Lanka es clave en el contexto internacional. Si durante el s. XX el eje económico permaneció en el Atlántico, en el s.XXI el protagonismo se desplaza al Pacífico. La política iniciada ya con Obama y continuada por Trump consistente en no perder posiciones en el Pacífico choca de manera frontal con los intereses  de Pekín en el mar que considera como propio.

La guerra comercial en la que muchos analistas insisten que estamos ya instalados tomará, según todas las previsiones, unos tintes más oscuros. La subida de aranceles a productos chinos que pretende Trump, en consonancia con su política proteccionista, no es más que un ejemplo de ello.

Mientras, China reafirma posiciones y se dota de puertos como el de Colombo que, con la nueva ampliación, pasará de soportar volúmenes de 6 millones de TEUs en 2016, a 35 millones en 2040.

Por su parte Europa sigue como simple observando.  Las grandes potencias han tomando posiciones en el nuevo tablero geopolítico que es el Pacífico. La partida ha comenzado y, desde luego, va a ser emocionante.

Autor: Carlos Bielsa

 

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