Ponerle puertas al campo: cuando el estado bloquea internet

Ponerle puertas al campo: cuando el estado bloquea internet

En plena Era Digital, mientras millones de personas en todo el mundo viven a diario conectados de un modo u otro a Internet, bien sea por motivos laborales, educativos o sencillamente por entretenimiento, todavía hay países que tratan de poner barreras en el acceso libre de sus ciudadanos.

El dominio restrictivo de Internet es uno de los puntos de apoyo de los regímenes dictatoriales que ven en la red un poderoso enemigo por el cual podrían resquebrajarse los cimientos de sus sistemas.

Internet, como pieza fundamental de la Globalización que es, ha revolucionado totalmente la sociedad, las comunicaciones, la economía y hasta la política. Esta gran ventana abierta al mundo nos ofrece tal número de contenidos, búsquedas y oportunidades, que pudiera parecer que fuese imposible poder controlar la forma en la que nos relacionamos con la red Sin embargo, esto no es tan complicado como pudiéramos pensar y los estados interesados en ello se sirven de todo tipo de filtros que prohíben un margen de actuación o, al menos, que dificultan y restringen el acceso a ciertos sitios web.

Esta censura digital responde a intereses diversos según el país en el que pongamos el foco, por lo que no podemos hablar de una única forma de acción, sino que cada estado ejerce de forma diferente esta acción represiva y de control sobre el tipo de contenidos que se publican, las páginas, aplicaciones o plataformas que pueden visitarse o incluso sobre quién se encarga de proporcionar dichos servicios de conexión, de  forma que todo ello pase los controles que el Estado precisa adecuados.

Hay que tener en cuenta que, en realidad, ningún país ofrece un acceso a Internet de forma totalmente libre.

En la mayoría de los países existe algún tipo de limitación que se establece para evitar cuestiones como el enaltecimiento de la violencia y el terrorismo, el tráfico de armas, drogas, la pornografía o la violación de las leyes que regulan la propiedad intelectual (torrents). Es decir, se trata de restricciones que vienen justificadas en base al marco legal estatal vigente. Sin embargo, es innegable que, por regla general, los mayores controles y restricciones se llevan a cabo por países con regímenes totalitarios.

En estos países destaca especialmente la censura en base a cuestiones sociopolíticas, la cual viene fundamentada en evitar que, a través de internet se puedan difundir ideas reaccionarias y contrarias al régimen imperante y sirva como herramienta para los grupos opositores.

En junio de 2015 la ONU dejó claro cuál era su postura al respecto. A través de una resolución, la ONU expresó que cualquier clase de restricción o prohibición en el acceso a Internet impuesta por parte de un estado a sus ciudadanos sería considerada como un atentado contra la libertad de expresión y el derecho a la información libre de las personas, así como una violación de los DD.HH.

Precisamente el artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos pone el acento en la libertad de expresión para todas las personas (Art. 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”), dentro de la cual quedaría incluida la cuestión de la restricción de contenidos y plataformas a través de Internet.

La resolución fue apoyada gracias a los votos favorables de más de 70 países, aunque en el lado contrario encontramos la posición negativa de países como China, Arabia Saudí, Rusia, Indonesia, India y Sudáfrica. Si bien sabemos que este tipo de dictámenes que manan de la ONU no suponen una acción directa, sí pueden funcionar como medidas de presión frente a los gobiernos y las sociedades de dichos países.

La Open Net Iniciative (ONI) fue un proyecto llevado a cabo en 2003 por diversas entidades internacionales como las universidades de Oxford, Harvard, Toronto y Cambridge, a través de diferentes grupos de investigación, que tuvo como objetivo informar de las filtraciones  y los controles que ejercían los estados sobre Internet y la libertad de conexión de sus ciudadanos. Un total de 200.000 observaciones a miles de sitios web que destacaron en esta lista negra a 25 países por su acción represiva. Este proyecto reveló en su momento que el control gubernamental estaba en crecimiento y cada vez se ampliaba más la lista de contenidos cuyo acceso era limitado.

El balance general de páginas web prohibidas incluido en el informe realizado por “Who is hosting this” nos muestra que en 33 países están bloqueadas los sitios de contenido pornográfico, en 4 las redes sociales, en 2 estados están totalmente vetados las páginas de torrents y en otros 2 países están prohibidas las relacionados con medios políticos.

Probablemente China sea el país con el sistema de control y censura digital más potente de todo el planeta. El gobierno chino cuenta con un auténtico escuadrón encargado de examinar la actividad en la red. Existe todo tipo de protocolos para analizar cada información, archivo o actividad digital que entra y sale de la Red y que puede ser susceptible de ser censurado. Aunque las restricciones en Internet comenzó a llevarse a cabo a mediados de los años 90, desde 2003 China cuenta con el llamado “Gran Cortafuegos” (Great Firewall of China), cuya finalidad es la de analizar y monitorizar toda información que circula por Internet y en caso de que así sea preciso, redirigiendo y bloqueándola. Lo cierto es que, de la misma manera que existen estos filtros y bloqueos, también se han desarrollado distintas estrategias para saltarse el sistema.

En el caso de Corea del Norte también encontramos un sistema totalmente restrictivo, el cual recurre al uso de redes internas o intranet, que ofrece a sus ciudadanos una falsa imagen de apertura y de modernidad, con unas 5.000 páginas con acceso permitido, un número muy limitado. Se trata además de páginas que son servidas directamente por el estado, pasadas por el tamiz del sistema y que responden a los contenidos que éste quiere para sus ciudadanos. Este control no solo se limita a las propias web, sino que es el estado quien ha desarrollado los teléfono móviles, ordenadores y demás aparatos de navegación que usan los habitantes del país, asegurándose que ningún tipo de tecnología externa participa en el país.

En Turquía fue promulgada en 2007 la llamada Ley para Internet, encargada de regular la difusión en Internet, la cual modificada en 2014 para incrementar los controles para los usuarios. A finales de abril de 2017 el gobierno de Erdogan llevó a cabo el bloqueó de Wikipedia, en relación con una operación de censura de contenidos de esta web; . Posteriormente también se produjeron restricciones en algunas redes sociales como Youtube o Twitter.

En Cuba el acceso a Internet está vinculado directamente a ETECSA, un organismo estatal que provee de todos los servicios de comunicaciones. Se lleva a cabo todo tipo de restricciones y controles en Internet, bloqueando sitios web que son críticos con el gobierno o que hacen referencia a cuestiones como los derechos humanos o la oposición, limitando y controlando el contenido que circula en la Red o creando sitios propios (como el caso de EcuRed, la particular versión de Wikipedia desarrollada por el régimen). Pese a los pasos por lograr mayor acceso a Internet, todavía todo se produce de forma cautelosa y limitada.

Eritrea presenta un panorama realmente ínfimo en relación a las comunicaciones y a Internet, con un acceso prácticamente nulo para la población (tan solo un 1,1%) y con unos contenidos totalmente filtrados y censurados por el gobierno. Probablemente esto no nos sorprenda si tenemos en cuenta que se trata del país que mayor censura ejerce sobre los medios de comunicación, seguido de Corea del Norte.

Mientras en Rusia se prohibió el servicio de mensajería Telegram, al negarse a entregar a las autoridades estatales las claves precisas para poder desencriptar los mensajes de sus usuarios. Igualmente existen dificultades para el uso de páginas como Amazon, Youtube, Google, Gmail, AppleStore, Google Play, etc.

En el caso de países como Arabia Saudí o Irán nos encontramos como el gobierno  se encarga de bloquear sistemáticamente todo sitio que trate de aquellos temas que resulten comprometidos o contrarios a sus ideas e intereses, con leyes que buscan un mayor control en la creación y difusión de contenidos, amparándose en cuestiones como la seguridad nacional. Igualmente redes sociales como Facebook, Telegram, Youtube o Twitter han sufrido bloqueos.

Los cierto es que, pese a todos los filtros, intervenciones y controles que interpongan los gobiernos, las ansias de desarrollo y de modernidad de sus ciudadanos les llevan a buscar cualquier resquicio por el que romper con estas barreras impuestas y lograr acceder libremente a aquellos contenidos que desean.

Al final la sociedad continua avanzando de forma global y, pese al intento de limitar o bloquear este avance por parte de algunos países, lo cierto es que es complicado que el tiempo no acabe pasando factura y premiando la lucha de sus ciudadanos por lograr una comunicación digital óptima y lo más libre posible.

Autor: Almudena Sanjuán

 

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