La polarización del país de la samba. Elecciones Brasileñas 2018

La polarización del país de la samba. Elecciones Brasileñas 2018

A pocos días de la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, los sondeos dan una clara victoria al candidato Jair Bolsonaro -identificado de ultraderechista-, frente a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores y exalcalde de Sao Paulo. Tras la primera vuelta, todo apunta a una victoria contundente de Bolsonaro.  Desde la vuelta de la democracia a Brasil, siempre ha ganado en la segunda vuelta el candidato vencedor de la primera.

El Partido de los Trabajadores (PT)  ha sido hegemónico en Brasil desde que Lula da Silva ganara las elecciones en 2002. Con su victoria, se inauguró una fase de cambio de color político en la mayoría  de los gobiernos de los países latinoamericanos. Durante la primera década de los 2000 la izquierda se impuso en la mayor parte de los Estados. Eran los tiempos en los que Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela,  Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y un largo etcétera dominaban el panorama político en la región. Este movimiento se denominó marea rosada. En el 2008, 14 de los 17 principales países estaban gobernados por partidos de izquierda.

Evolución politica latinoamericana

Si bien en la primera década del siglo XXI había dominado la izquierda, en la segunda le tocaba el turno a la derecha, ganando una tras otra la mayoría de las elecciones que se han venido dando.

Sin embargo, aunque no podemos desligar a Brasil de la tendencia regional, el movimiento protagonizado por Bolsonaro se alinearía más con los movimientos antistablishmen que se están instalando en la esfera occidental que con los partidos conservadores al uso. Así pues, Bolsonaro estaría más cerca del FPÖ austriaco que de los partidos conservadores latinoamericanos que están instalándose en el poder.

A pesar de que las circunstancias y características son diferentes en cada una de las regiones y países del mundo, los movimientos antistablishmen comparten una serie de denominadores comunes:

-Se definen como nuevos movimientos, aire  fresco frente al hartazgo generalizado hacia los partidos tradicionales y la clase política en general.

-Son muy nacionalistas, se sienten perdedores de la globalización y pretenden combatirla.

-Estos movimientos han nacido, o han despegado a raíz de la crisis y el cambio de ciclo económico y no antes.

Si analizamos los datos, lo que está ocurriendo en Brasil puede tener una explicación no demasiado difícil. Según datos de latinobarometro , el apoyo hacia las instituciones democráticas ha ido decayendo en los últimos años. En el  2016 el apoyo de los brasileños a la democracia había caído 22 puntos porcentuales. La misma encuesta reflejaba que el 87% de los brasileños consideraban que solo se gobernaba para una pequeña parte de la población. Por lo que ya en 2016 podíamos identificar un desencanto profundo de la mayor parte de los brasileños hacia las estructuras tradicionales de poder.

A esto, debemos sumar los casos de corrupción de Lula y su sucesora, Dilma Roussef, derrocada del poder a través de un impeachment por la manipulación de los presupuestos hace dos años.  Además, habría que sumar el problema de la delincuencia a la que muchos países latinoamericanos se están enfrentando con no demasiado éxito.

Todo ello ha fomentado una polarización de la sociedad brasileña que está presente ahora en las urnas. Los brasileños se debaten entre el candidato del partido acosado por la corrupción que lleva más de 15 años en el poder, o bien un candidato que se declara lejano de la clase política a pesar de haber sido diputado desde 1991.

Este domingo 146 millones de brasileños están llamados a las urnas en unas elecciones cruciales para la estabilidad regional. Brasil, miembro del grupo de países de los BRICS, lleva años afianzándose como potencia regional. Su capacidad económica basada en su gran población y ubicación geoestratégica en el mapa dotan al país de una posición privilegiada para liderar el despegue económico latinoamericanos de la próxima década.

Autor: Carlos Bielsa

 

Comentarios: 1

  1. ¡¡Enhorabuena por sacar adelante esta iniciativa y buen análisis!! La situación brasileña, pienso, está sumamente condicionada por dos fenómenos, uno interno y otro externo. El externo tiene que ver, en efecto, con la tendencia internacional hacia un populismo de derechas que reacciona a un fenómeno de modernidad globalizadora y reclama la emancipación de un Estado soberano venido a menos (los movimientos anti-Establishment que menciona el autor). Pero, ojo, existe una intendencia internacional al populismo, como concepto (no necesariamente de derechas), y hay que mostrarse cuidadosos al analizar los movimientos anti-Establishment solo desde una perspectiva reaccionaria-conservadora. El segundo fenómeno era endémico (más bien endémico de la región enetera) y tiene que ver con el crimen organizado y las elevadas tasas de violencia. Copublicaba un artículo sobre ello no hace mucho en el Real Instituto Elcano.

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