El Kurdistán de los Kurdos

El Kurdistán de los Kurdos

La región del Kurdistán, carente de fronteras administrativas, puede ser definida como un espacio histórico y cultural. Los Kurdos, Pueblo de las montañas -descendientes indoeuropeos- que habitaron en los montes de Taurus (sur de Turquía) y el Zagros-Elburz (Suroeste y noroeste de Irán)  como también entre los ríos Tigris y Éufrates conformaron la “Gran Kurdistán” La Media Luna que engloba a Irán, Turquía, Irak, Armenia y Siria, descendientes de los Medos quienes derrotaron a los asirios aproximadamente en el año 612 a.C. La mención de la palabra “kurdos” se puede rastrear en las tablas de los sumerios, en el año 3000 a.C,  categorizados como pastores nómades que viven en tierra de pastos. La historia kurda refleja un pueblo de casta militar frente a la conquista de los grandes imperios: persas, romanos, bizantinos, árabes, mongoles y otomanos, su naturaleza nómade proviene de la migración de indoeuropeos desde Afganistán hasta llegar territorios persas.

Actualmente es considerada como la mayor minoría étnica que no ha podido constituir un Estado político. Más de 60 millones de kurdos están distribuidos en distintos estados que han sido receptivos y otros en los que son resistidos, en números aproximados 45 % en Turquía; 25 % en Irak; 25 % en Irán; 5 % en Siria, en menor proporción minorías kurdas viven en Armenia y Azerbaiyán y algunas comunidades dispersas en Europa Occidental como consecuencia de la diáspora.

Los interrogantes del porqué de la imposibilidad de conformar una unidad política kurda responde a cuestiones de índole endógenas y exógenas, tales como desuniones y traiciones (ejemplo claro fue el enfrentamiento de dos líderes kurdos iraquíes como  Barzani y Talabani vinculados a las cofradías Nakshibendi y Qadiri) que imposibilitaron la articulación de la resistencia frente al embate de los desplazamientos forzados y políticas genocidas de los imperios dominantes.

Basados en leyendas como el “Mito de Kawa” (herrero que se reveló contra Sohak y liberó al pueblo kurdo del rey caníbal) que se conmemora todos los 21 de Marzo como Nowroz el Año Nuevo kurdo  así como también en hechos contundentes como las del guerrero “Saladino” que en alianza con los turcos y árabes, derrotaron a los cruzados arrebatando Jerusalén a los europeos. Los kurdos poseen una estructura social piramidal basada en clanes cuya máxima jerarquía la representan los Beys con poder autárquico y que cuentan con asesores llamados los “barbas blancas”; por otro lado los Agas propietarios de grandes extensiones de tierras y los Peshmergas jefes de milicianos kurdos dispuestos a ser mártires en las luchas territoriales.

La sociedad responde fielmente a las tradiciones tribales con signos identitarios propios que los diferencia de otras comunidades de Oriente Medio, la lengua kurda es próxima al subgrupo iranio persa y al pashto afgano  diferente a las túrquicas, sobresaliendo fundamentalmente los dialectos principales tales como el kurmanyí, soraní y zaza. La  religión mayoritaria es el Islam sunní en gran parte producto de la invasión árabe a partir del S. VIII y los turcos sulyúcidas en el S. XI que controlaron la región del Kurdistán, aunque también practican el zoroastrismo; el islam chií y yezidíes en aldeas de escasa población. Desde lo militar fueron grandes guerreros y la fusión kurdo-turca funcionaría bajo el influjo de Alí Ben Wafa quién gobernó como emir en importantes ciudades sirias. Alí el Kurdo conformó una unidad militar turcomana de dónde surgieron guerreros importantes para la historia kurda, como el padre y tío de Saladino.

La debacle de los kurdos contemporáneos en la Primera guerra mundial tuvo directa relación con el reparto territorial de Oriente Medio que se realizó a través de la firma del  Tratado de Sévres  (1920) con el reconocimiento del Estado Kurdo iraquí que Turquía se encargaría de bloquear años posteriores conjuntamente con los deseos británicos de impedir que Mosul (por recursos petroleros) no sea incorporada por Ankara  reivindicada por Mustafá Kemal Atartürk como parte de Turquía,  sería el Tratado de Lausana (1923) el que eliminara la autonomía de los kurdos y El Kurdistán quedó repartida bajo el mandato francés y británico entre Siria e Iraq por un lado y por el otro repartida entre Turquía e Irán (Persia pro-occidental).

La negación contemporánea del Kurdistán

Los cuatro estados-nación donde habitan los kurdos en la actualidad se ubican en: El este y sureste de Turquía; El noreste en Siria; El noreste de Iraq y El noroeste en Irán. En el caso de Turquía, en los alrededores del Lago Van se localizan gran parte de la comunidad kurda; por el lado iraní dependió de la política de ubicación y recepción de las minorías kurdas en las cadenas montañosas de Kopet Dagh o Koppeh Dagh (en persa montón y montaña) –este del Mar Caspio- conocida como la cordillera turcomano, específicamente el Monte Quchan –pico más alto iraní- y el Dasht-e-Lut “desierto del vacío” la cuenca desierta más grande del Estado persa.

Con respecto a los kurdos en la zona del Cáucaso, cabe preguntarse ¿Por qué una minoría kurda se alejó de la región Kurdistán? Los kurdos del Cáucaso atraídos por las banderas ideológicas del comunismo sobre todo a partir de 1917 por el Principio de  libre autodeterminación de los pueblos considerando la posibilidad del  reconocimiento como Nación autónoma específicamente  en aquellos estados que pertenecieron a la URSS como Georgia y Armenia donde se estima habitaron  más de 150 mil kurdos, sobre todo en la región denominada Kurdistán Rojo (dentro de la República Soviét

ica de Azerbaiyán)  entre la República de Armenia y la República autónoma de Nagorno Karabaj,  o República de Artsaj (sin reconocimiento internacional cuya población, mayoritariamente son armenios). El Cáucaso es una región multiétnica, un complejo mosaico de naciones donde los kurdos, conviven con armenios – cristianos y musulmanes chiíes de lengua turco-altaica, entre otros, las ilusiones independentistas fueron desplazadas por la supervivencia en un mundo entre – guerra mundiales cuyas consecuencias más urgentes fueron las distribuciones territoriales.

La negación contemporánea del Kurdistán se contrapone a la lucha emprendida por la nación kurda en varios frentes, los kurdos en Turquía atravesaron el proceso de laicización que prohibió todo tipo de cofradías religiosas como los sufíes, engendrando de esta forma brazos armados kurdos para repeler las represiones y asesinatos sistemáticos, pero las alianzas entre los estados que se repartieron Kurdistán  –Iraq, Irán, Afganistán. Siria y Turquía- inauguraron una nueva ruta dentro de los múltiples procesos genocidas en el mundo. Al estado laico turco sobrevino la modernización y la occidentalización de Turquía. No obstante la europeización turca trajo la modernización de las estructuras militares y con ello mayor sofisticación en los ataques perpetrados contra el pueblo kurdo, los cuáles se aglutinaron en el partido PDK –Partido Demócrata del Kurdistán- formando luego un brazo militar en los años 60 con el nombre de Komando. El brazo armado estaba justificado por una parte del mundo en la lucha independentista de la década de los 60, cuando se consolidó el principio de  autodeterminación de los pueblos en la Conferencia en Bandung y la posterior conformación del tercermundismo.

El Estado turco asolado por los continuos golpes de estado posibilitó que  el grupo Komando y el partido PDK comenzaron aunar la lucha armada hasta 1991 que se crea de facto el Kurdistán iraquí. Comenzaría una nueva etapa con la creación del PKK –Partido de los Trabajadores de Kurdistán- de ideología marxista que cuenta con el apoyo de la URSS y las milicias YPG – Unidades de Protección Popular- consideradas como terroristas por el actual presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, quién se involucró directamente en la guerra en Siria en alianza con Rusia-Irán contra el Estado Islámico, aunque las intenciones bicéfalas de R. T. Erdogan estaban centradas en cortar la raíz del EI y los Kurdos.

La República de Iraq fue otro claro ejemplo de la lucha de supervivencia del pueblo kurdo ante  la inestabilidad política por continúos golpes de estado. En los años 60 el partido baazista impuso como primer ministro a Abd el-Rahaman Bazzaz, antecesor de Sadam Hussein. El fin del gobierno de Bazzaz propuso un escenario aperturista a las negociaciones a favor del reconocimiento de la autonomía del pueblo kurdo;  S. Hussein y Masoud Barzani –Presidente del Kurdistán iraquí 2005-2017-  compartieron la idea de co-habitación,  lo que pronto se desmoronaría por la intensificación de intentos de asesinatos contra M. Barzani.

La política del doble juego -negociación y luchas armadas-  persistió hasta que la traición contra los kurdos quedó develada en la cumbre de la OPEP en 1975.  Sadam Hussein y el Shá de Persia como también el abandono de los EEUU en la  colaboración con los peshmergas fueron letales para el frente político-militar kurdo ya que se habían transformado en un problema geopolítico.  M. Barzani se exilió y murió en los EEUU en 1979, año crucial de ruptura entre Washington y Teherán por la Revolución Islámica del Ayatolá en Irán. Hasta la actualidad la vida de los kurdos transcurre en poblados estratégicos y el PDK iraquí se escindió entre los Barzani –Mulá Mustafá e hijos- y Jalal Talibani fundador de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK). La guerra del Golfo y la invasión de los EEUU a Iraq cambiaron rotundamente el tablero de ajedrez y los peshmergas abandonados en tiempos de Sadam Hussein por los EEUU, se transformaron en aliados con los norteamericanos en la lucha contra la dictadura de Sadam H. hasta la invasión de Iraq en marzo del 2003.

Los kurdos en Irán tenían como figura destacada a Adbul Rahman Ghasemlu ya que logró mantener a los peshmergas durante el régimen del Sha Reza Phalevi y del Ayatolá Jomeini, pero la guerra de guerrillas contra el régimen del Ayatolá disminuyó la capacidad militar de los kurdos, condenándolos a la co-habitación forzada y al ostracismo en tiempos contemporáneos.  

La República Islámica de Irán representó el terreno más difícil para establecerse aunque la presión se centraba en Siria por parte de Turquía. El gobierno de Siria condenó la alianza Israel-Turquía en tiempos de guerra de recursos, sobre todo por el agua, Israel proveía a Turquía de tecnología hidráulica y los sirios consideraron estos acuerdos como una real amenaza durante el gobierno de Hafez el – Assad. La llegada de Basaar el – Assad y el efecto dominó de la primavera árabe gestionó en favor de la guerra civil contra los rebeldes sirios, pero actores extra-regionales formalizarían su presentación contra la creación del Estado islámico de Iraq y el Levante (2014)  

El doble juego del mal y la guerra  en las  ilusiones de los kurdos

La República de Turquía con comportamientos pendulares se involucró en la guerra en Siria como uno de los aliados occidentales con férrea convicción para derrotar a Bassar Al Assad, sin embargo el interés por resolver sus propios problemas con los kurdos sirios dejó expuesto al presidente R. T. Erdogan contra el PKK y el YPG quienes lucharon en la zona de Afrín/Siria defendiendo a la minoría de civiles kurdos. Hasta aquí los EEUU protegían a los kurdos con la condición pactada que no cruzasen hacia el este del río Eufrates en Manbij porque implicaría la inminente retirada de las tropas norteamericanas. Manbij fue liberada del ISIS y las YPG no cumplieron con el pacto, efectivizándose la retirada de EEUU en el conflicto. Los turcos contra los kurdos libraban su propia guerra entrando en las puertas de infierno. El sistema de alianzas entre los países árabes se atomizó por la corrupción, la astucia mojigata y la obstinada presencia de Occidente.

El periodista Dreyfuss Robert en su publicación “El juego del diablo” construye la hipótesis que  “Se ha puesto tanto énfasis en lo falso que ha quedado oscurecida la importancia de lo verdadero y la política ha acabado transmitiendo un mensaje de egoísmo artero y astuto y no de servicio franco y sincero” El Pueblo Kurdo seguirá siendo considerado como una “Cuestión” o “Problema” mientras el juego del mal, el de la guerra, se pavonea destilando el peor veneno: La Negación del Otro, La Otredad,  mientras fuerzas oscuras se preparan para dominar ese mundo del mal dónde pocos sobreviven y  muchos mueren en el Kurdistán de los kurdos.

Autor: Raquel Pozzi. Profesora en Historia y Analista de política internacional. Formación académica en Universidad Flacso en Ciencias políticas y Sociología. Analista en Política Internacional en medios de comunicación escrita, radial y televisivo. Disertante en Universidad Nacional de Mar del Plata facultad Humanidades y facultad de Derecho. Especialización Medio Oriente y África.

 

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