La muerte de Abu Bakr Al-Baghdadi ¿Y ahora qué?

La muerte de Abu Bakr Al-Baghdadi ¿Y ahora qué?

El domingo 27 de octubre será un día recordado como el final definitivo de Daesh tal y como se había conocido hasta el momento. Ese día, se conoció la noticia que Abu Bakr al-Baghdadi había muerto a manos de un grupo de élite de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. En esta misión el líder de Daesh no era el único objetivo, sino que también fue abatido el número dos y portavoz de la organización.

La pregunta es: ¿y ahora qué?; se podría pensar que con la desaparición del hombre fuerte y de la cabeza visible, Daesh se vería relegado a un segundo plano consolidándose así su desintegración. Pero otra respuesta es pensar que no es el final de Daesh, ya que como bien hemos aprendido durante los últimos años, este tipo de organizaciones terroristas se caracterizan por tener una increíble capacidad de mutación, adaptación y transformación. El ejemplo es el surgimiento de Daesh, cuando parecía que ya no gozaba de tantos apoyos en la zona de Irak, en poco tiempo y rápidamente fue capaz de consolidar un territorio bajo su control. Debido a su capacidad de mutación es posible pensar que Daesh ahora mismo estaría entrando en una fase de reestructuración y de cambios. 

Un primer indicio de dicha reestructuración se encuentra en la localidad dónde se estaba escondido Abu Bakr al-Baghdadi. Por segunda vez, el mundo se sorprendió que el líder de una organización capaz de amenazar a Occidente estuviera escondido en una aldea siria cercana a la frontera con Turquía. Es sorprendente, ya que se pensaba que estaría en Irak o en las zonas colindantes, pero como ya demostró Osama Bin Laden, nunca es fácil predecir dónde se encontraran. La elección de esconderse en una aldea siriana, no es casual. Siria es el escenario perfecto para una reestructuración y un resurgimiento de dicha organización debido a la espiral de violencia que está siendo sometido y ha vivido por tantos años. Actualmente Siria aún sigue en guerra, y se está viendo involucrada en la acción de Turquía hacia el Kurdistán sirio. Asimismo, escoger una zona de frontera tampoco es aleatoria. Las zonas de fronteras y especialmente en aquellos países desbordados por los conflictos, son zonas de fácil acceso y tránsito, no solo de personas sino también de mercancías. Asimismo, estas áreas son espacios poco controlados y vigilados, perfectos para que grupos terroristas yihadistas puedan establecer sus santuarios, como por ejemplo ya se está llevando a cabo en la zona del Sahel. Es factible pensar que Abu Bakr al-Baghdadi pretendía aprovechar la violencia que acontece en el territorio para poder consolidar una reestructuración de Daesh a la vez que utilizaba la violencia imperante para atraer nuevos combatientes. 

Otra teoría, acerca del paradero del líder de la organización apunta que había elegido una aldea fronteriza para así poder penetrar a Turquía, y posteriormente poder dar el salto a Europa. Realmente sería una paradoja que el terrorista yihadista más buscado estuviese escondido en el corazón de Occidente. Sinceramente veo poco factible dicha operación, debido al alto grado de securitización y de vigilancia que actualmente hay establecido en Europa. Asimismo, Erdogan ya tiene una baza perfecta para la negociación con Europa y es la gestión de los campos de refugiados y los campos dónde se encuentran presos miles de yihadistas. Así que, tener a Abu Bakr al-Baghdadi en su país no sería muy beneficioso para la imagen que intenta proyectar. 

La muerte del líder de Daesh sucedió en un momento de debilidad por parte de dicha organización. Primeramente, debido a la pérdida total de territorios controlados bajo el nombre de Califato Islámico; y en segundo lugar debido a la supuesta falta de combatientes que estaba viviendo y a la migración hacia zonas como el Sahel, consolidándose, así como nueva zona de expansión de los grupos terroristas yihadistas dónde se está produciendo una pugna entre las filiales de Al Qaeda y las de Daesh. Según parece, debido a dicha falta de combatientes, estaban empezando a utilizar ganado, especialmente vacas, y perros como “nuevos suicidas”. Se les ataban bombas alrededor y los hacían explotar en medio de poblaciones. Por su parte, Occidente parecía aliviado ante la inminente desaparición de una organización que causó tantos estragos y tanto miedo en suelo europeo.

President Donald Trump and Gen. Joseph Votel, commander of U.S. Central Command Commander, meet with service members at MacDill, AFB, FL, Feb. 6, 2017. (DoD photo by D. Myles Cullen/Released)

Casi cinco días después, Daesh anunció al sucesor de Abu Bakr al-Baghdadi a través de un audio de siete minutos. El anuncio se produjo a través de su departamento mediático, Al Furqan, y se proclamó que el nuevo emir era el combatiente conocido como Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurayshi, en dicha declaración además se explicó que el mismo Abu Bakr al-Baghdadi lo había elegido para ser su sucesor y además el nuevo emir lanzó una advertencia a Estados Unidos, pero también implícitamente a Occidente. 

Conociendo el historial propagandístico de Daesh, con la difusión de vídeos que horrorizaron al mundo por su escenificación de violencia, pero también con la propaganda atractiva para exaltar las ventajas de convertirse en combatiente y trasladarse a las tierras del Califato. Sorprende que un anuncio tan importante como es la sucesión del líder más relevante, hasta el momento,  de Daesh, fuera anunciado con un audio de siete minutos de durada. No se produjo ninguna grabación, no se llevó a cabo ninguna escenificación de fuerza, ni tampoco se le vio la cara al nuevo califa. Todo esto hace pensar que Daesh está experimentando un momento de debilidad, ya que no fue capaz de realizar un anuncio a la altura de las circunstancias.

Asimismo, hay otros indicios que parecen indicar dicha debilidad. En primer lugar, es relevante que se mencione explícitamente que el nuevo califa fue elegido personalmente por el califa difunto, evitando así confrontaciones para la sucesión y dejando claro la posición de poder. En segundo lugar, la filiación de su nombre también es relevante. Este nuevo califa se hace descendiente de la tribu del mismísimo Profeta, Quraysh. De esta manera se está legitimando de cara al exterior, ya que se vincula con el Profeta, otorgándole así un estatus superior. Además también es Comendador de los Creyentes, título muy especial dentro de la cosmovisión islámica que sólo unos pocos han ostentado y ostentan, entre ellos el rey de Marruecos.  

Está legitimización es necesaria debido a que el nuevo califa es un total desconocido en la escena internacional y con la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi es necesario realizar una renovación del juramento de fidelidad hacía dicha organización. Por tanto, es imprescindible que el nuevo califa sea un combatiente legitimado, con lazos con el anterior califa y con lazos con el Profeta, con el fin de que todas las filiales vuelvan a realizar el juramento de fidelidad y evitar así una fuga y una independencia de algunas de dichas filiales, posiblemente las más alejadas al territorio de siria. 

De esta manera, se abre un nuevo capítulo dentro de la historia del Daesh, pero también a nivel internacional, dónde ahora más que nunca se abren varias preguntas en relación al futuro del terrorismo yihadista: 

  • ¿El nuevo califa será capaz de volver a sumar esfuerzos para la creación de una nuevo Califato?
  • Este posible nuevo Califato, ¿será terrenal o podría consolidarse a nivel virtual y moverse exclusivamente a través de Internet y las redes sociales?
  • ¿Todas las filiales realizaran una renovación del juramento de fidelidad o podría ser que alguna se declarase independiente y se consolidase como nueva organización terrorista yihadista propia? 
  • ¿Al Qaeda aprovechará la debilidad de Daesh para poder ganar más adeptos y apoyos, haciendo recular a Daesh en un segundo plano a y su desaparición? 
  • ¿Al Qaeda y Daesh podrían unirse, debido a la comprensión que juntos son más fuertes para poder volver atacar a Occidente, creando así una única organización global?
  • ¿El surgimiento de un nuevo estado islámico podría darse en otros países que no fueran Siria o Irak? 

Con la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi se han abierto muchas preguntas acerca el futuro, no sólo de Daesh sino también del terrorismo yihadista global. Las respuestas las podremos encontrar en los acontecimientos que se están viviendo no sólo en Siria e Irak, sino también en el Sahel o en otras partes del mundo.

Laura Colomé. Historiadora, máster en mundo árabe e islámico por la Universidad de Barcelona y posgrado en terrorismo yihadista, insurgencias y movimientos radicales por la Universidad Pablo Olavide

 

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