El auge de la extrema derecha en el corazón de Europa

El auge de la extrema derecha en el corazón de Europa

En concordancia a los vientos que soplan en Europa,  el partido austriaco FPÖ -considerado de extrema derecha- ha conseguido entrar por tercera vez en el gobierno del país. Como socio de gobierno, ha obtenido carteras centrales como Defensa, Exteriores o la Vicecancillería, lo que le permitirá alcanzar objetivos de su programa euroescéptico, anti-migración y nacionalista.

Con su discurso ha conseguido llegar a gran parte de la sociedad austriaca que está transformándose y virando ideológicamente de las tradicionales posiciones socialdemócratas a posturas más conservadoras y nacionalistas. A menos de un año para las elecciones europeas, el auge de los movimientos euroescépticos inaugura una nueva fase en la historia de la Unión Europea.

Austria es un pequeño país situado en el corazón de Europa. Entró a formar parte de la Unión Europea en 1995. Su incorporación a Bruselas no fue posible antes debido a su posición geoestratégica en el centro del continente y la oposición de la URSS.

El Tratado de independencia Austriaca (1955) prohibía la unión tanto económica como política con Alemania. Los soviéticos se aseguraron de que Austria quedara fuera de cualquier tipo de alianza occidental, quedando fuera del reparto  de bloques en la más estricta neutralidad durante la Guerra Fría. Por ello, el país centroeuropeo no fue – ni es- miembro de la OTAN, ni tampoco estuvo bajo el paraguas del Pacto de Varsovia. Así las cosas, no fue hasta la caída del bloque soviético cuando Austria pudo solicitar la entrada al club.

En este momento, el país de Mozart es uno donde la ultraderecha ha alcanzado mayores cotas de poder. No debemos olvidar que este país, más que ser una víctima, fue un aliado del nazismo.  Los austriacos habían contado con una amplia representación en puestos clave en varios gobiernos de Hitler. Es muy llamativo el dato que aporta Tony Judt en su obra Postguerra: 45 de los 117 miembros de la Filarmónica de Viena eran nazis, mientras que en la Filarmónica de Berlín solo 8 de sus 110 eran miembros del partido nazi.

La extrema derecha

El FPÖ fue fundado por un antiguo ministro de agricultura de Hitler, por lo que este partido hunde sus raíces en el nacional-socialismo con un discurso ahora renovado.

La tradición política ha girado en torno a las coaliciones entre los dos grandes partidos, el Partido Socialdemócrata (SPÖ) y el Partido Popular (ÖVP) alternándose o coaligándose en el poder. Se han venido dando más de 40 gobiernos de coalición entre los dos grandes partidos desde el término de la Segunda Guerra Mundial.

La extrema derecha (FPÖ) en Austria no es un fenómeno nuevo, ya que ha tenido presencia en el parlamento austriaco desde 1949, con un apoyo electoral medio del 12.3% en las 21 elecciones federales que se han celebrado. No obstante, cabe destacar que ese apoyo electoral se ha incrementado en los últimos años, llegando al 26% en las elecciones del 2017. Sin embargo, este no ha sido su mayor éxito, ya que en 1999 consiguió un resultado del 26.9%, cuando entró por primera vez en el gobierno.

El discurso central del FPÖ se puede perfilar en tres ejes principales: un discurso muy  crítico con el statu quo y con los partidos tradicionales a los que critica por no aportar soluciones a la ciudadanía, alineándose  con los partidos anti establishment que están proliferando en la esfera occidental.

Otro de sus pilares, y quizá el más popular entre sus filas, es una posición anti-migratoria, que le ha beneficiado ante la crisis de refugiados de los últimos años  rechazando las cuotas establecidas por la Unión Europea, de la que reniega desde un principio. El FPÖ junto a los Verdes fueron las fuerzas parlamentarias que votaron en contra de la incorporación de Austria a la UE.

Apoyo eletoral FPÖ

Tras una pérdida de más de la mitad de los votos en el 2002 debido al trasvase de su electorado hacia posiciones más moderadas, en 2005 el FPÖ sufre una escisión entre sus filas y se crea el BZO (Unión por el futuro), con un discurso más moderado y con posturas enfocadas hacia el liberalismo económico. Sin embargo, esto no solo no le pasa factura al FPÖ, sino que asienta sus bases e inicia un rápido y aplastante crecimiento electoral desde el 2006 hasta ahora.

Giro ideológico

En la actualidad, si  analizamos los resultados electorales de los últimos años, podemos observar varias tendencias bastante definidas en el electorado austriaco. Por un lado, se puede apreciar que desde 1990 la izquierda hegemónica va perdiendo apoyos de una manera progresiva. También se observa que los periodos en los que ha aumentado el apoyo al centro, la izquierda lo ha sufrido. Por lo que podemos deducir que el apoyo del centro se sitúa en un espectro político centro-izquierda.

% Apoyo electoral en la primera vuelta

Sin embargo, la tendencia más marcada es el incremento progresivo del voto conservador y el crecimiento del apoyo de la extrema derecha personificada en el FPÖ.  Lo que reflejan estos resultados es que los austriacos están virando hacia posiciones más conservadores y nacionalistas. Si hasta lo década de los noventa la izquierda era predominante, ahora se abre una nueva fase ideológica. Un fenómeno que, por otro lado, no es algo aislado de este país, sino que se está produciendo en muchos de los países miembros de la Unión Europea.

En 2017 el FPÖ vuelve a ser la tercera fuerza política del país siguiendo muy de cerca a los socialdemócratas y entra de nuevo a formar parte del gobierno en coalición con el ÖVP.

Las expectativas para el FPÖ de cara a las elecciones europeas de este año son bastante buenas. Aunque el partido no suele tener  tanto respaldo electoral en estos comicios como en las elecciones nacionales, el momento que está viviendo de luna de miel probablemente provocará lo que los politólogos denominan efecto bandwagon –efecto arrastre- cuando parte del electorado opta por una opción ganadora o con buenas perspectivas.  

Hacia las europeas

Si continúa la tendencia electoral hacia partidos euroescépticos – y nada parece indicar lo contrario- los resultados de las europeas del año que viene situarán en la Eurocámara a una porción nada desdeñable de eurodiputados escépticos listos para hacer un frente común contra muchas de las políticas comunitarias.

Con este nuevo escenario, se inaugura una nueva fase en la historia de la Unión Europea. Una parte  importante de la Eurocámara reclamará una devolución de soberanía a los países miembros para ir restando influencia a Bruselas. Así las cosas, todo parece indicar que el escaparate en el que se vendía una Europa cosmopolita y sin fracturas ha comenzado a fracturarse.

* Los datos utilizados se han extraído de www.parlgov.org y www.recursoselectorales.org

Autor: Carlos Bielsa

 

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