El estado judío Ruso

El estado judío Ruso

La construcción del Estado de Israel ha sido una de las cuestiones geopolíticas que ha marcado la segunda mitad del s. XX. El sionismo, surgido a finales del s. XIX,  vio cumplido su objetivo con la creación del Estado judío de Israel tras la Segunda Guerra Mundial. Con ello, finalizaba en cierto modo el debate de la “cuestión judía” en Europa. Tema que había estado muy presente durante el s. XX. 

No obstante, antes de la creación de Israel, hubo un intento de crear un Estado judío fuera de la Tierra Prometida. Fue Stalin, líder de  la URSS, quien ideó en los confines de Siberia un Estado Hebreo que encajara con los ideales comunistas y que pervive en la actualidad. 

Cuando pensamos en el país más extenso del mundo, no solemos recordar que en realidad estamos ante un Estado Federal, y por ello, la división administrativa del país es compleja. 

El nombre oficial del país es “Federación Rusia”. Es por ello que en su Constitución vigente, aprobada en 1993, en su capítulo 3, art. 65.1, en relación con la estructura federativa se establecen los componentes de la Federación Rusa: 

  • 21 repúblicas, 
  • Seis demarcaciones (krai)
  • 49 departamento o regiones (oblast)
  • Dos ciudades federales (Moscú y San Petersburgo), 
  • Un departamento autónomo 
  • Diez circunscripciones autónomas.

Como podemos apreciar, las divisiones administrativas son numerosas y diversas, heredadas de la sministracion soviética. Los oblast, son las diferentes regiones o provincias administrativas esparcidas por todo el territorio, normalmente, colindando con las fronteras del país. Stalin se sirvió de la variedad de entidades territoriales del país para encontrar un encaje perfecto y  crear su Estado Hebreo soviético. 

Hundiendo las raíces en el principio comunista de la libertad de los pueblos y que cada nación debía tener su propio Estado,  Stalin llevó a cabo un programa en que otorgaba a algunas nacionalidades como Estonia o Uzbekistan cierta autonomía. Eso sí, bajo un control permanente y exhaustivo de Moscú. 

Lenin ya consideró que se debía establecer un Estado Hebreo dentro de la Federación con el fin de solucionar varios problemas en torno a la cuestión judía en la URSS: Por un lado el judaísmo religioso frente al laicismo de la Unión Soviética; y por el otro, el sionismo, el nacionalismo judío que en esos momentos estaba auge.

Así las cosas, en 1928 se crea la República Autónoma Hebrea, una nueva Sión en la que los judíos proletarios del mundo podrían construir su patria. A partir de ese momento, desde Moscú se realizaron diversos esfuerzos para atraer población a lo que parecía una utopía. El idioma oficial no sería el hebreo, asociado a la religión, sino el yidis, una lengua secular hablada por los judíos de Europa central que utiliza grafía hebrea y está compuesto por  elementos de varios idiomas europeos como el francés, alemán o italiano.  

 Bandera del Óblast autónomo Hebreo

Se crearon periódicos locales, películas que fomentaba la migración judía a la región e incluso se lanzaron desde un avión folletos publicitarios sobre ciudades para llegar al máximo número de habitantes potenciales posibles. 

En la década de los treinta, comenzaron a instalarse familias judías de todos los rincones de la URSS y el enclave comenzó a crecer. Sin embargo, el proyecto no tuvo el éxito que se esperaba, debido en gran parte a  la ubicación en la que se estableció la nueva Sión.

Stalin decidió crear el Estado Hebreo en la región del Lejano Oriente a 6000 km. de Moscú, un lugar inhóspito en la región de Siberia colindando directamente con China. La  capital administrativa sería Birobidjan una pequeña ciudad que se había creado con el propósito de defender la construcción del Transiberiano ante  una posible invasión extranjera. 

Birobidjan, era un pequeño pueblo en el que comenzaron a instalarse  poco a poco familias judías. Se convirtió en la capital de ese Estado Hebreo, con una extensión de más de 36.000 km, más que el actual Estado de Israel (22.000 Km.). 

No obstante, la carencia de industria, la ubicación en una región potencialmente conflictiva, la inexistencia de un sentimiento de permanencia de los judíos por esa región y la negativa de Stalin a que se asentaran judíos de fuera de la URSS, propició el fracaso del proyecto. Algunos investigadores  han afirmado que Stalin ubicó a diversas minorías étnicas en las fronteras de la federación con el fin de que sirvieran de vanguardia ante una invasión extranjera. 

En la década de 1930, la región vivió sus mejores tiempos.No obstante, la población judía alcanzó un 30% del total, con 17.600 judíos censados, una cifra irrisoria si lo comparamos con los más de dos millones y medio de judíos que se estima que habitaban en el conjunto de la URSS.  

A pesar de eso,  pronto se comenzó a ver la región Autónoma Hebrea con recelo. Desde el lejano Moscú se pensaba en una posible ola de religiosidad que podría contagiar a las regiones colindantes, por lo que se inició una serie de persecuciones y arrestos de las autoridades de la región y se prohibió en varias ocasiones el uso del yidis. Así mismo, comenzó a desincentivarse la migración judía a la región y promocionar el asentamiento de rusos y ucranianos. 

Tras la Segunda Guerra Mundial,  la creación de Israel en la “Tierra Prometida” provocó que parte de las familias judías de Birobidjan se trasladaran allí. Comenzaba una lenta pero persistente emigración de la población judía hasta la actualidad, en la que la población hebrea representa poco más del 1% de la región. De las 77.000 personas censadas en la actualidad, tan solo unas 2200 personas son judías. La región aún cuenta con la Universidad Hebrea y varios periódicos y publicaciones en yidis. Numerosos elementos de simbología judía están presentes por toda la región. No obstante, el proyecto de la Sión soviética nunca alcanzó el éxito esperado.

Autor: Carlos Bielsa

 

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