La gran apuesta del Norte de Europa por las energías renovables

La gran apuesta del Norte de Europa por las energías renovables

Si hace unos años hablabamos de ellas como un elemento del futuro, del que todavía no sabíamos lo suficiente y que nos planteaba muchas cuestiones por resolver, hoy en día las energías renovables están presentes en nuestra sociedad de una forma habitual. A pesar de esto, su presencia aún no es tan preponderante como debería si tenemos en cuenta la importancia que tienen medioambiental como también económicamente. Así mismo,  tampoco están repartidas de forma homogénea por la geografía mundial.


El miedo al agotamiento de los yacimientos de gas y petroleo, la saturación del carbón, los precios que ha estado marcando el mercado en los últimos años o, una mayor conciencia ecológica son algunos de los factores que explican este proceso de apuesta global por las renovables.



Son muchos los sectores en los que los países del norte de Europa están a la vanguardia, entre ellos el de las energías renovables es uno de los más destacados. No podemos perder de vista el papel que en este la cuestión cultural, es decir,  la ecología en esos  países es un principio asumido y destacado en la sociedad. Este es un ejemplo de cuando toda una sociedad gira en relación a una misma idea, esta se refleja en las instituciones y las políticas que desarrollan, habiendo una coincidencia entre el deseo social y la acción de las instituciones, siendo mas fácil por la ciudadanía la asunción  de las políticas llevadas a cabo.


El marco europeo también favorece que los hechos se desarrollen favorablemente, y es que la Unión Europea busca tener un papel destacado en la producción y el consumo de energías renovables, a través de políticas que fomenten su implantación y uso, con un objetivo que fue preestablecido para 2020:  alcanzar al menos la cifra del 20% del consumo total energético en base a las energías renovables, actualmente la UE está en el 17%.


Ya en 2014 la Unión Europea estableció una serie de propósitos que denominó como «Las 10 prioridades de la Comisión Europea» entre las cuales se encontraba la llamada Unión de la Energía y del Clima, con la cual se busca poner el acento en una cuestión clave: garantizar una energía segura, accesible para la población, sostenible y, por supuesto, competitiva dentro del sistema. Con ello, la UE sigue apoyando su estrategia medioambiental a través de una serie de políticas comunes, como la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero o la mejora de la eficiencia energética, entre otras.


Parque eólico marino de Middelgrunden, a 3’5 km. de Copenhague (Dinamarca)


Según Eurostat, 6 de los 10 primeros puestos de los países europeos que mayor porcentaje de energía consumida proveniente de las energías renovables están ocupados por estados del norte de Europa (nos referimos tanto a los países escandinavos como los bálticos): Suecia, Finlandia, Letonia, Dinamarca, Estonia y Lituania, aunque no en todos los casos lograron alcanzar o superar el objetivo que se habrían establecido de cara al año 2020.


Suecia es el país que encabeza este listado de países que ha apostado absolutamente por las renovables, llegando a superar no solo los objetivos para 2020 sino también los marcados para 2030, lo cual le ha otorgado un papel destacado en el continente en esta materia. Este fenómeno se explica tanto por el enorme aumento de la inversión pública y privada, que han apostado en firme por el avance en este sector, como por la enorme capacidad que tiene el país nórdico para producir energía, así como las infraestructuras que se han construido para ello.


Fundamentalmente destacan dos factores dentro de las renovables, por un lado el sistema hidroeléctrico que Suecia ha desarrollado, en base a la gran cantidad de recursos hídricos con los que cuenta, y que le sirven como fuente de abastecimiento principal, y por otro, la apuesta cada vez mayor que se está realizando también  en otro tipo de energías, como la eólica. Aprovechando los beneficios que el territorio otorga para ello,  el número de aereogeneradores instalados es cada vez mayor. Sin embargo, los objetivos del país van más allá, iniciando  primero una política de reducción y posteriormente eliminación total  de la utilización de combustibles fósiles en  el transporte de cara al 2030, en favor de los biocombustibles y de la energía eléctrica.


En Finlandia el Gobierno ha puesto en marcha en el último año una serie de medidas para eliminar progresivamente el uso de combustibles fósiles, aunque ya desde 2012 lograron el objetivo de que su principal fuente de producción energética venga de la mano de las renovables. Para ello se ha puesto el foco de atención en el cierre paulatino de las centrales de carbón del país, apostando en su lugar por otras energías como la hidroeléctrica o la biomasa, siendo tanto productores y exportadores de pellets como consumidores de los mismos, así como el uso de bombas de calor y apostando por sistemas para el almacenamiento de la energía.


Dinamarca también tiene un ambicioso objetivo: conseguir que próximamente el 100% de la energía consumida tenga como origen las energías renovables, contando además con el apoyo de todos los grupos políticos de su Parlamento, quienes han respaldado una batería de medidas para  el ahorro, la innovación, la generación y el desarrollo en materia energética. En el caso danés se pone el acento especialmente en la energía eólica, presentándose como uno de los líderes europeos en la generación de dicha energía. Tal es su potencial que incluso se han logrado superar en mucho las necesidades energéticas del país, llegando a producir tales excedentes en 2015 que le permitieron exportar parte de la  energía a los países vecinos.



También los países bálticos encabezan esta lista de estados que apuestan por las renovables. Letonia, Estonia y Lituania destacan dentro del ámbito de la bioenergía como grandes productores y exportadores de pelets, lo cual no solo supone un beneficio para el sector de las energías renovables sino también para el de la producción maderera. Además, en el caso de Letonia se busca fomentar la implantación de las energías renovables a través de subvenciones estatales, apostando especialmente por la energía solar.


Aunque hemos visto que la Unión Europea ha puesto en marcha una estrategia general al respecto, los planteamientos marcados por estos países también pueden y deben tomarse como ejemplo para el resto de territorios de la UE dentro de sus propias estrategias energéticas. Pese a ello debemos tener en cuenta que ni los tiempos de implantación ni los recursos de cada país para llevarlo a cabo son los mismos, por lo que no se trata de un proceso parejo pero sí necesario.


La apuesta por las energías renovables será fundamental para tratar de mitigar los efectos de los cambios en el clima y en el medio ambiente a los que estamos asistiendo, por lo que elaborar una buena estrategia en materia energética debería ser una cuestión primordial para los gobiernos si no queremos sufrir más tarde sus efectos.


Autor: Almudena Sanjuán

 

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