Mapa lingüístico de la Unión Europea

Mapa lingüístico de la Unión Europea

La Europa de los 28 se muestra, tanto dentro como fuera de sus fronteras, como una entidad de carácter político, social, económico y cultural que se ve enriquecida por ser un espacio de convivencia y confluencia de diversas nacionalidades. Cada una de ellas tiene tras de sí una historia, una cultura, unos mitos, unos ideales que la han ido conformando y que, al mismo tiempo, la unen a Europa y al resto de países que la integran.

Precisamente las lenguas son un elemento tremendamente identitario y que pueden tener un papel unificador o diferenciador respecto al otro. El «multilingüismo» es una característica esencial de Europa y hace referencia a la capacidad de sus ciudadanos de utilizar varios idiomas, pero también a la disposición de convivencia de varias lenguas en una misma zona geográfica.

Para comprender la evolución que ha tenido el mapa de lenguas dentro de los límites de la UE debemos remontarnos hasta los inicios de la misma organización. Bajo la vigencia de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), en 1952, quedaron establecidas como lenguas oficiales las que correspondían a los seis estados fundadores: alemán, italiano, francés y neerlandés. Posteriormente, el Tratado de Roma y los nuevos organismos políticos que se crearon a su amparo, mantuvieron estos idiomas como oficiales.

En la actualidad, el mapa lingüístico europeo nos muestra 24 lenguas oficiales: alemán, búlgaro, checo, croata, danés, eslovaco, esloveno, español, estonio, finés, francés, griego, húngaro, inglés, irlandés, italiano, letón, lituano, maltés, neerlandés, polaco, portugués, rumano y sueco.

Sin embargo, es el inglés la lengua por excelencia para la comunicación en la Unión Europea, tanto desde el punto de vista institucional y administrativo como desde la propia sociedad. Para celebrar y reivindicar esta amplitud lingüística, el 26 de Septiembre se celebra el Día Europeo de las Lenguas, conmemoración que se inicia en 2001 como iniciativa del Consejo de Europa y de la Comisión Europea, representando a casi 800 millones de ciudadanos de 50 países (tanto miembros de la UE como no). Se trata de concienciar a la población europea de la importancia que tiene esta riqueza lingüística, pero también de la necesidad de tener una formación adecuada en lo que al conocimiento de lenguas se refiere, motivando el estudio de otras lenguas además de la lengua materna.

Junto a las 24 lenguas oficiales de la UE conviven más de 200 lenguas propias de los diferentes países y de sus regiones, con una innegable vinculación entre ellas en la mayoría de los casos, por tener nexos de unión que las relacionan y las conforman.

Esta diversidad cultural de la que hablamos queda reflejada en el origen de las mismas lenguas, distinguiéndose diferentes familias lingüísticas: lenguas romances, lenguas germánicas lenguas eslavas, otras lenguas indoeuropeas y lenguas no indoeuropeas. Esta vinculación supone una innegable cercanía de unas con otras, en la mayoría de los casos no solo en lo lingüístico sino también en lo cultural, remitiéndose a una historia en común.

En lo que a la enseñanza se refiere, según los datos de Eurostat de 2016, el inglés es la lengua más popular para los estudiantes de Secundaria europeos, con un abrumador 96’2% de alumnos. Con porcentajes mucho menores encontramos el francés (26’1%), el alemán (16’8%), el español (16,2%) y el italiano (0’9%). Debemos entender que, como elementos vivos que son, las lenguas se ven también afectadas por los cambios que viven las sociedades en las que se desarrollan. En este sentido se ha abierto un debate en Europa que tiene la cuestión lingüística como protagonista dentro de un escenario de conflicto mayor.

Lenguas oficiales UE

Tras la decisión tomada en junio de 2016 por el Reino Unido de abandonar la UE, parece abrirse el debate lingüístico en Europa sobre si el inglés debe o no mantenerse como lengua oficial del organismo. Este debate que podría generar controversia más allá de la misma organización, de cara a un posible fin de la hegemonía anglolingüística. El inglés es, actualmente, lengua oficial en tres de los estados miembros, Irlanda, Malta y Reino Unido, pero solo éste último la habría presentado como tal ante la Unión Europea (en los otros dos casos habrían hecho lo propio con sus lenguas maternas, el maltés y el irlandés). En Europa, unos 70 millones de habitantes tienen el inglés como lengua materna, un 12,8% de la población europea; con la posible salida del Reino Unido este dato se vería reducido hasta el 1,2%.

La cuestión no está exenta de polémica y son varias las voces que se han alzado en el seno de la Unión al respecto de este tema. El presidente francés, Emmanuel Macron, no ha dejado pasar la ocasión para pedir que el francés se convierta en la principal lengua oficial de UE. Incluso Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha realizado algunas declaraciones al respecto de esta dicotomía inglés-francés.

Igualmente hay quien se posiciona en favor de la pervivencia del inglés, como la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, quien ha pedido que no se pierda de vista la realidad lingüística de la sociedad, en la que el uso extendido y el estudio del inglés facilita la comunicación global. También el  comisario europeo de Educación, Tibor Navracsics, se mostró convencido de que el inglés no perderá importancia como lengua con la salida del Reino Unido, teniendo en cuenta su presencia en otras zonas del continente.  Es importante tener en cuenta que solo a través del consenso de todos los miembros de la UE podría llevarse a cabo este tipo de modificación, por lo que es en previsible que no vaya a producirse este cambio.

Europa deberá seguir promocionando y apoyando a través de la Educación el multilingüismo que le caracteriza y que facilita plenamente las comunicaciones de sus ciudadanos, en favor de que las lenguas no supongan una barrera sino una oportunidad de conexión e intercambio.

Autor: Almudena Sanjuán

 

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