“Spain is different!”: el turismo como motor de desarrollo en España

“Spain is different!”: el turismo como motor de desarrollo en España

El sector servicios es el pilar económico que sustenta en gran medida la economía en muchos lugares, sin importar el continente en el que nos encontremos. En vísperas de comenzar una nueva temporada vacacional, queremos fijar nuestra atención en uno de los subsectores principales, el turismo, que se ha consolidado como un baluarte fundamental en la economía internacional.

Bien es cierto que se trata de un sector marcado en gran medida por la estacionalidad, por lo que uno de los retos a los que se enfrenta continuamente es, precisamente, el superar este hecho, haciendo que los destinos tengan que reconvertir su oferta para que ésta sea atractiva a lo largo de todo el año, adaptándose también a toda clase de público.

España es uno de estos países en los que la importancia del turismo es indiscutible, siendo uno de sus motores económicos desde hace décadas. La industria turística ha tenido que saber adaptarse a los cambios en las necesidades y gustos de los visitantes, diversificando y ampliando la oferta con el tiempo en base a las múltiples opciones con las que cuenta, así como el extenso público al que puede dirigirse.

Pero pese  a lo beneficiosa de la situación, no hay que perder de vista la necesidad de autocrítica y revisión por parte del sector en ciertas cuestiones, con debates que se han ido abriendo conforme éste evolucionaba. Aunque tradicionalmente el sector turístico español nació y se hizo grande a través de la oferta de “sol y playa”, con el tiempo ha sido necesario buscar nuevas fórmulas con las cuales atraer otros perfiles de visitantes.

En este sentido las cifras no engañan, y en el caso español suelen hablar muy en positivo en lo que al turismo se refiere, con un sector que continúa consolidándose y creciendo cada año. Según los datos del informe elaborado por el WTTC (Consejo Mundial de Viajes y Turismo), el organismo en torno al cual se engloban las principales empresas del sector turístico, en el pasado 2018 el turismo creció en España un 2’4%, aportando más de 178.000 millones de euros al crecimiento de la economía nacional, lo que supone un 14’6% del PIB español. En cuanto a las cifras de empleo, más de 2’8 millones de personas trabajan en el sector, lo que supone el 14’7% de los puestos de trabajo que existen en el país.

Si hablamos en términos globales, España es el 9º país del mundo en cuanto a la contribución del turismo en el PIB nacional, tras Estados Unidos, China, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia e India; en relación a los países de la Unión Europea ocupa el 5º lugar.

Pero si tenemos en cuenta todos los datos sobre visitantes, ocupación y demás, vemos que todavía podría ser mayor esta repercusión económica, una cuestión a tener en cuenta por las empresas del sector, que deberán analizar y comprender de qué manera sacar mayores rendimientos.

Si bien otros países europeos tenían ya tras de sí una tradición turística, casos como los de Italia o Francia, que hundían sus raíces en los siglos XVIII y XIX con el Grand Tour como telón de fondo, España tenía que buscar un desarrollo exponencial y rápido, con efectos positivos para su economía.

En los años 60, España se encontraba inmersa en la dictadura del General Franco y estaba saliendo de una fase de autarquía y aislacionismo económico. El país entraba en un nuevo período y necesitaba encontrar un valor destacado sobre el que apoyar su economía. Es en estos momentos cuando las instituciones perciben la necesidad de potenciar el sector. Aunque todavía existen barreras sociopolíticas respecto al exterior, el turismo se convierte en una vía de crecimiento, pero sobre todo en una forma de abrir una pequeña ventana hacia Europa.

Es en estos momentos, cuando nace una campaña de márketing que va a poner en el foco al país como destino turístico. El mítico eslogan “Spain is different!” se convertirá en el punto de partida para el alza del sector. El ministro de Información y Turismo del régimen franquista, Manuel Fraga (ministro entre 1962-1969), da forma a este lema con el objetivo de la llegada del turismo extranjero. Este eslogan es heredero de anteriores políticas turísticas, como la inauguración de los primeros Paradores (sierra de Gredos 1928) o lemas como el “Visit Spain” (años 40), que vendía el país a través de los bellos carteles del ilustrador Josep Morell que unían los tópicos patrios más conocidos con elementos vacacionales; los años 50 será el germen del “boom turístico” que pasará a desarrollarse en los años 60-70. El “Spain is different!” de Fraga viene de la mano de una serie de leyes que venían a apoyar este crecimiento turístico, como la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional; entre 1962 y 1969 el país aumentará la llegada de visitantes de 8 a 21 millones.

En los años 80, ya en un contexto democrático, se crean los conocidos paquetes turísticos para personas mayores a través del IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales), que mantienen la ocupación en temporada baja, combatiendo la estacionalidad. También se crea Turespaña, un organismo fundamental para promover el sello turístico español en el exterior.

En la década de los 90 se produce otro pico en el sector, con el modelo “sol y playa” funcionando a pleno rendimiento. En 1992 se desarrolla por primera vez una estrategia política gubernamental, el Plan Turismo FUTURES I, con vistas a mejorar el sector, apoyar las grandes empresas turísticas en el extranjero (apuesta de las empresas turísticas españolas por la zona del Caribe). Entre 1992 y 2015 se sucederán en total cinco planes turísticos nacionales, con el objetivo de definir una serie de líneas de actuación que potencien el sector en España.

Entrados ya en el siglo XX, el sector tuvo que enfrentarse también a la crisis económica, lo cual le afectó tanto en el gasto medio, en el número de llegadas de visitantes o en los datos sobre contratación. Sin embargo, parece haber salido reforzado de esta situación, consolidándose y superando los objetivos marcados. A lo largo de las décadas encontramos diferentes campañas publicitarias muy potentes, en las que el país muestra sus mejores atractivos y se abre al exterior.

Volviendo al momento actual del sector turístico español, uno de sus principales objetivos en los últimos años es precisamente el desprenderse en cierto sentido de esa gran losa que era la etiqueta de “sol y playa”. Mostrar al mundo que España es mucho más que turismo económico y playas ha motivado un cambio en el sentido, una evolución en los objetivos y el desarrollo de nuevas ideas. Esta reconversión del sector viene motivada por una renovación en la oferta turística, la mejora de las infraestructuras, la garantía de seguridad para el visitante (una cuestión que le hace destacar respecto a otros competidores de la zona mediterránea), etc.

La promoción de modelos turísticos como el turismo de interior, el turismo lingüístico, el turismo deportivo o el turismo de compras han ayudado a que el sector no solo se mantenga sino que además crezca todavía más en el país. Pero sobre todo destaca el tándem formado por el turismo cultural, el gastronómico e incluso el enológico, cuya amplísima oferta es una apuesta segura por la calidad y los beneficios con la cual España muestra su mejor versión. Esto ha motivado el aumento en la llegadas de turistas con mayor capacidad de gasto, como son los visitantes asiáticos, árabes y americanos.

Desde el Ministerio español de Industria, Energía y Turismo se ha desarrollado una estrategia adecuada con tres elementos articuladores: el económico (un turismo de calidad con mayores rendimientos), el medioambiental (que respete el entorno así como las directrices al repecto) y el territorial (para que los beneficios del sector repercutan tanto en las zonas de interior como en la costa).

Según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), España ha pasado a ser el segundo destino más visitado del mundo, superando a EE.UU. en este ránking que lidera Francia. En total llegaron al territorio español más de 82’6 millones de turistas extranjeros, un 0’9% más que el año anterior, dejando además un 3’1% más de gasto (90.000 millones de euros). Los turistas que más visitan el país llegan de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y los países nórdicos.

Pero también es importante ser capaz de manejar adecuadamente el potente mercado turístico, para no caer en desórdenes en el territorio. Podemos ver el sector turístico como un elemento orgánico, que se encuentra en evolución y que se adapta a los cambios que afectan a este ámbito. Cuestiones como los pisos turísticos, que se extienden cada vez más en los principales destinos vacacionales del país ante la fuerte demanda que existe, se han convertido en un tema complicado de lidiar por parte de los Ayuntamientos y los Gobiernos Autonómicos, muchos de los cuales todavía no cuentan con una normativa al respecto, hecho que muchos aprovechan para hacer negocio de forma ilegal.

La llegada masiva de turistas a algunos lugares puede llegar a colapsarlos y no solo eso, sino también a la población residente que ve cómo sus ciudades son prácticamente invadidas por miles y miles de personas a diario, llegando a suponer un problema en cuestiones como la movilidad, el precio de las viviendas/alquileres, problemas de ruidos y basuras, etc. Ciudades como Barcelona empiezan a encontrar cierta resistencia de los ciudadanos, lo que se ha bautizado como “turismofobia”. La Administración y el sector turístico deben encontrar los mecanismos adecuados para que unos y otros puedan desarrollarse en un contexto de armonía y sin que se llegue al conflicto entre quienes viven en las ciudades y quienes quieren visitarlas. 

Probablemente esta nueva temporada vacacional nos dejará de nuevo cifras récord en el sector turístico, con más visitantes y mayores beneficios, lo que supondrá un mayor impacto sobre la economía española. Mientras se cuide adecuadamente al sector turístico, fomentando una buena oferta que atraiga un buen turismo y que reporte beneficios, éste tendrá una larga vida por delante. El objetivo ideal, siempre primar la calidad sobre la cantidad.

Autor: Almudena Sanjuán

 

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