11 de septiembre. Un antes y después para la logística internacional

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11 de septiembre. Un antes y después para la logística internacional

Fue el 11 de septiembre de 2001 cuando Estados Unidos enfrentó uno de los peores atentados terroristas en su historia. Tuvo lugar en el WorldTrade Center de Nueva York y fueron perpetrados por la organización terrorista al-Qaeda causando más de 3.000 muertos y 6.000 heridos. Los hechos comenzaron cuando los terroristas armados secuestraron aviones Boeing en pleno vuelo y ejecutaron el plan suicida al impacto con las torres gemelas. Este hecho trágico, provocó grandes secuelas en todo el marco social, político, económico y comercial.

El 11 de septiembre marcó un antes y un después en la logística, el transporte y el comercio entre la región trilateral de Norteamérica. El argumento central de este acontecimiento reordenó las prioridades de USA en materia de política exterior. “A partir de ese momento, la máxima prioridad de la agenda exterior estadounidense se volvió hacia la seguridad nacional y los demás temas de la agenda internacional pasaron a segundo plano.” Velázquez Flores, Rafael (2012)

George Bush concentró esfuerzos en salvaguardar la seguridad nacional a través de la revisión exacta de mercancías y control exhaustivo en aduanas. Fue la securitización de las agendas bilaterales y la trilateral, el principal efecto del 11S. Se decidió intensificar el control fronterizo mediante la militarización de la frontera con México, la construcción de un borde entre los países colindantes y la aplicación de leyes más estrictas para el intercambio de capitales. “Antes del atentado las cajas eran revisadas aleatoriamente en las aduanas, el proceso de revisión y de cruce de un camión tardaba máximo tres horas; después del 11 de septiembre, la revisión fue obligatoria para todos, lo que a su vez provocó largas filas e incluso días perdidos” Rojo, Manuel (2011).

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Es claro que el terror causado por el ataque desató un mayor control comercial, sin embargo, esta implementación fue necesaria para la mejora de procesos logísticos y competitividad global. Tal fue el impacto del ataque, que las economías tomaron acciones semejantes a EEUU y priorizaron la seguridad ante el tránsito internacional. La región más afectada fue Norteamérica, al afrontar de primera instancia la imposición de medidas estadounidenses.

Seguramente las medidas aplicadas provocaron costes y tiempo en el comercio internacional por la reorganización del control, verificación y programación de las mercancías, pero también fortalecieron la credibilidad internacional y mejora de los estándares de calidad. “Así las autoridades tienen tiempo para hacer un análisis de riesgo. De acuerdo al tipo de material y origen determinan cuáles embarques revisarán con más detalle, incluso México adoptó esta medida como apoyo al país vecino.” Vargas, Antonio (2011).

Ejemplo de las exigencias estadounidenses fue el establecimiento de cláusulas en los acuerdos comerciales y mecanismos de cooperación para garantizar los intereses en materia de seguridad como el ASPAN.

También se dio paso al C-TPAT, iniciativa implementada por parte del gobierno estadounidense para que las empresas externas comprobaran y validaran toda su cadena de proveedores desde el fabricante, hasta el punto de distribución. Se resumen en una certificación antiterrorista que obliga a tomar medidas preventivas a fin de evitar que la carga comercial sea contaminada. 

México y Canadá lograron alinear sus políticas para atender a las prioridades de EEUU a pesar del desplazamiento de temas económicos y sociales contenidos en las agendas de ambos países. Destacamos la construcción de una relación trilateral que permitiera la tranquilidad norteamericana y aceptación de políticas externas como muestra de empatía y cooperación en buscan de un mayor estatus regional y fiabilidad internacional.

El reto destacado el 11 de septiembre simbolizo un reto para Norteamérica. Siendo EEUU un punto de atracción para todas las economías, la buena relación e interacción de políticas a la par se vuelve necesaria para un mayor nivel de integración y consolidación de la región. 

Es difícil pensar que México alteraría la relación con los países que le han aportado un mayor nivel de crecimiento y un mejor estatus comercial respecto al mundo. Es cierto que, en conjunto, Norteamérica constituye un elevado desarrollo industrial y económico, creación de programas en todas las vías de crecimiento, además de la conformación de países con una proyección económica elevada. 

“El futuro de América es la unión en la diversidad, lo que podríamos llamar el interamericanismo, o sea, la cooperación entre los americanos que es hacia donde es necesario caminar.”

Garim, Zabid (2018) “Norteamérica la región más rica y competitiva del mundo” Capital Global, México.

Autores:

Mariana García Gómez Licenciada en Negocios Internacionales por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Alfonso de la O Licenciado en Negocios Internacionales y académico por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Cuenta con estudios en historia de las relaciones diplomáticas de México por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). Además es autor de diversos artículos relacionados con asuntos internacionales y miembro joven del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). 

 

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