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Realpolitik: qué significa, de dónde viene y cómo se aplica hoy

Un término alemán del siglo XIX que describe la política exterior guiada por el cálculo de poder y no por principios declarados. Su uso corriente lo ha convertido en sinónimo de cinismo, que no es lo que significa.

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Ilustración esquemática del equilibrio de poder europeo: una trama diagonal sobre parte del territorio.

Realpolitik, a menudo escrito real politik en español, designa la conducción de la política exterior a partir de las circunstancias materiales y del cálculo de poder, en lugar de a partir de principios morales o ideológicos.

De dónde viene

El término lo acuñó el publicista alemán Ludwig von Rochau en Grundsätze der Realpolitik, de 1853, y no como elogio del cinismo. Rochau, liberal que había participado en la revolución de 1848, escribía contra sus propios correligionarios: sostenía que el fracaso del liberalismo alemán se debía a haber confundido la justicia de sus objetivos con su viabilidad, ignorando dónde estaba realmente el poder.

Su tesis era que la ley del poder gobierna la vida del Estado igual que la ley de la gravedad gobierna la del mundo físico, y que un programa político que no tenga eso en cuenta fracasa por muy justo que sea. La realpolitik nació, por tanto, como un método para alcanzar fines liberales, no como una renuncia a tenerlos.

La deriva del significado

El sentido cambió con quien la practicó después. La unificación alemana dirigida desde Berlín entre 1862 y 1871 fijó la asociación entre el término y una política exterior guiada por el cálculo de fuerzas, las alianzas reversibles y el uso instrumental de la guerra, y esa asociación ya no se deshizo: Bismarck aplicó el criterio con eficacia y sin escrúpulos declarados, y el término quedó desplazado hacia su uso actual, en el que funciona casi como reproche.

En el siglo XX se instaló en el vocabulario estadounidense durante la distensión de los años setenta, en el periodo asociado a Henry Kissinger, aplicado a la apertura hacia China y a la negociación con Moscú por encima de consideraciones sobre la naturaleza de esos regímenes. Desde entonces funciona como etiqueta de dos filos: quien la reivindica se presenta como realista, y quien la aplica a otro suele estar reprochándole que ha dejado de lado un principio que decía defender.

Ese uso oculta la distinción que Rochau establecía. Realpolitik no significa ausencia de fines, sino la separación entre el fin que se persigue y la evaluación de los medios disponibles.

El caso europeo

La política exterior de la Unión Europea es el terreno donde esa tensión se observa mejor. Los tratados obligan a promover la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos, y la práctica exige acuerdos energéticos, de seguridad y migratorios con Estados que no cumplen esos criterios.

La Unión ha intentado resolver la contradicción con condicionalidad (vincular acuerdos comerciales y ayuda al cumplimiento de estándares), con resultados desiguales. Cuando la contraparte tiene alternativas, la condicionalidad se diluye; cuando no las tiene, funciona. La conclusión que extrae la mayoría de los análisis es que el instrumento no depende de la firmeza declarada sino de la posición negociadora, que es exactamente lo que Rochau sostenía.

Realpolitik, realismo e idealismo

Conviene separar tres cosas que el uso corriente confunde. La realpolitik es una práctica: una manera de decidir. El realismo es una teoría académica de las relaciones internacionales, formulada en su versión moderna por Hans Morgenthau en Politics Among Nations, de 1948, y reformulada por Kenneth Waltz en 1979 en términos estructurales: lo que explica el comportamiento de los Estados no son sus intenciones sino la ausencia de una autoridad por encima de ellos, que obliga a cada uno a proveer su propia seguridad.

Frente a esa tradición se sitúa la que suele llamarse idealista o liberal, cuyo momento fundacional es el programa de los catorce puntos de Woodrow Wilson, de enero de 1918, y la Sociedad de Naciones creada por el Tratado de Versalles de 1919. Su apuesta era que las instituciones, el derecho internacional y la interdependencia económica podían modificar el cálculo de los Estados, no solo registrarlo. El fracaso de la Sociedad de Naciones ante las agresiones de los años treinta es el argumento que la crítica realista ha empleado desde entonces.

La confusión entre los tres términos tiene una consecuencia práctica: permite presentar como descripción neutral lo que es una decisión. Quien afirma que un acuerdo era inevitable por razones estructurales está invocando la teoría para eximirse de justificar la elección, y ese movimiento es precisamente el que Rochau no hacía, porque para él el análisis del poder era el paso previo a perseguir un objetivo, no un sustituto de tenerlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa realpolitik?

La conducción de la política exterior a partir del cálculo de poder y de las circunstancias materiales, en lugar de a partir de principios morales o ideológicos declarados.

¿Quién acuñó el término?

El publicista alemán Ludwig von Rochau, en un libro de 1853. Lo formuló como crítica al liberalismo alemán, al que reprochaba confundir la justicia de sus objetivos con su viabilidad práctica.

¿Es la realpolitik lo mismo que el cinismo político?

No en su formulación original. Realpolitik separa el fin perseguido de la evaluación de los medios disponibles; no niega que existan fines. El uso corriente, asociado a Bismarck y después a Kissinger, desplazó el término hacia ese sentido peyorativo.

¿Cómo se manifiesta la realpolitik en la política exterior europea?

En la tensión entre la obligación de los tratados de promover democracia y derechos humanos y la necesidad de acuerdos energéticos, de seguridad y migratorios con Estados que no cumplen esos estándares.