Cuerno de África: qué países lo forman y por qué concentra conflictos
La península que separa el mar Rojo del océano Índico reúne un Estado sin gobierno central durante dos décadas, otro sin constitución en vigor y la ruta migratoria más transitada del continente.
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El Cuerno de África es la proyección territorial que se adentra en el mar Arábigo desde el este del continente, frente a la península arábiga. En su definición estricta lo forman Somalia, Etiopía, Eritrea y Yibuti; en sentido amplio se incluyen también Sudán, Sudán del Sur, Kenia y Uganda, por su implicación en los mismos conflictos y en los mismos flujos de población.
Por qué esta región y no otra
Tres condiciones se superponen aquí y rara vez coinciden en otro sitio.
La primera es la posición. El estrecho de Bab el-Mandeb, entre Yibuti y Yemen, es el paso obligado entre el canal de Suez y el océano Índico: por él circula una parte considerable del tráfico de hidrocarburos hacia Europa. Esa posición explica la concentración de bases militares extranjeras en Yibuti, un país de menos de un millón de habitantes que alberga instalaciones de varias potencias simultáneamente.
La segunda es la debilidad administrativa. Somalia funcionó sin gobierno central efectivo desde 1991, y ese vacío produjo tres realidades distintas dentro del mismo Estado formal: una región norteña con instituciones propias y sin reconocimiento internacional, un centro disputado por una insurgencia y una capital sostenida por una misión de la Unión Africana.
La tercera es que aquí sí hubo guerra entre Estados. Etiopía y Eritrea se enfrentaron entre 1998 y 2000 por una franja fronteriza de escaso valor material, con decenas de miles de muertos, y el acuerdo de Argel no se aplicó hasta 2018.
Eritrea, el caso singular
Eritrea se independizó de Etiopía en 1993 tras una guerra de treinta años. No ha celebrado elecciones nacionales desde entonces, su constitución de 1997 nunca entró en vigor y mantiene un servicio nacional de duración indefinida que organizaciones internacionales han documentado como el principal factor de salida de su población.
El país aparece de forma sistemática en las últimas posiciones de los índices de libertad de prensa, y la magnitud de su emigración, muy alta en proporción a su población, convierte esa política interna en un asunto regional.
Lo que está cambiando
El acercamiento entre Adís Abeba y Asmara de 2018 alteró la alineación de las últimas dos décadas, y el conflicto interno etíope posterior volvió a modificarla. Más recientemente, la cuestión del acceso al mar de Etiopía (un país de más de cien millones de habitantes sin costa desde 1993) ha reabierto la discusión sobre puertos y corredores que atraviesa toda la región.
La disputa por las salidas al mar
Etiopía es el país sin litoral más poblado del mundo desde que Eritrea se independizó en 1993, y esa condición organiza buena parte de la diplomacia regional. La inmensa mayoría de su comercio exterior pasa por el puerto de Yibuti, lo que supone una dependencia de un solo corredor y una factura anual en tasas portuarias que Adís Abeba lleva dos décadas intentando repartir entre varias salidas.
En enero de 2024 el gobierno etíope firmó un memorando de entendimiento con Somalilandia, el territorio que declaró su independencia de Somalia en 1991 y que ningún Estado reconoce, para obtener acceso a la costa en la zona de Berbera. Mogadiscio consideró el acuerdo una violación de su integridad territorial y la crisis diplomática se prolongó todo el año, con Egipto y Eritrea alineados con la posición somalí.
La mediación turca cerró la fase aguda con una declaración firmada en Ankara en diciembre de 2024, en la que ambos gobiernos se comprometieron a negociar un acceso etíope al mar respetando la soberanía somalí. El fondo del asunto sigue abierto, y muestra por qué el reconocimiento de Somalilandia no es un debate jurídico aislado: quien lo conceda altera de inmediato el equilibrio portuario de todo el corredor entre el mar Rojo y el Índico.
El agua como el otro expediente abierto
Junto a la disputa por los puertos hay una segunda que se dirime aguas arriba y afecta a Estados que no siempre se cuentan en la región. Etiopía construyó en el curso del Nilo Azul, cerca de la frontera sudanesa, la mayor presa hidroeléctrica del continente, y empezó a llenar su embalse en 2020 en fases sucesivas hasta declarar el proceso completado a comienzos de esta década.
Las posiciones son antiguas y no se han movido. Etiopía la presenta como el instrumento que permite electrificar el país, donde una proporción muy alta de los hogares sigue cocinando con biomasa, y recuerda que el Nilo Azul aporta la mayor parte del caudal del río y nace en su territorio. Egipto la considera un riesgo existencial porque su agricultura y su consumo dependen casi por completo del Nilo, y se apoya en acuerdos de reparto firmados en la época colonial y en 1959 que Etiopía nunca suscribió. Sudán, situado en medio, ha oscilado según el gobierno: la presa regula las crecidas que le afectan, pero deja en manos de un vecino el control del caudal que recibe.
Las negociaciones, con mediaciones sucesivas de la Unión Africana y de terceros, se han roto varias veces sobre el mismo punto: no el volumen del embalse sino qué ocurre en una sequía prolongada, es decir quién asume la reducción y con qué mecanismo de arbitraje. Sigue sin haber acuerdo vinculante, y esa ausencia es hoy uno de los factores que más pesa en la política exterior de los tres países.
Preguntas frecuentes
¿Qué países forman el Cuerno de África?
En su definición estricta, Somalia, Etiopía, Eritrea y Yibuti. En sentido amplio se añaden Sudán, Sudán del Sur, Kenia y Uganda, por su participación en los mismos conflictos y flujos migratorios.
¿Dónde está el Cuerno de África?
En el extremo oriental del continente africano, en la proyección que se adentra en el mar Arábigo frente a la península arábiga, entre el mar Rojo al norte y el océano Índico al sur.
¿Por qué hay tantas bases militares en Yibuti?
Por su posición sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, paso obligado entre el canal de Suez y el océano Índico. Varias potencias mantienen instalaciones permanentes en un país de menos de un millón de habitantes.
¿Sigue Somalia sin Estado?
Tiene gobierno federal reconocido, pero su control territorial es parcial. Coexisten una administración norteña sin reconocimiento internacional, zonas bajo control insurgente y áreas sostenidas por una misión de la Unión Africana.
¿Por qué emigran tantos eritreos?
El factor más documentado es el servicio nacional de duración indefinida, junto con la ausencia de elecciones desde la independencia y una constitución que nunca entró en vigor.