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Afrofobia en Sudáfrica: por qué se repiten los ataques xenófobos
Oleadas recurrentes de violencia contra migrantes de otros países africanos en el Estado que se definió como nación arcoíris. Cómo el desempleo, la desigualdad heredada y el discurso político convergen en la misma dirección.
Sudáfrica es la economía más industrializada del África subsahariana y el país que desmontó el sistema de segregación racial más elaborado del siglo XX. También es el escenario de oleadas recurrentes de violencia contra inmigrantes procedentes de otros países africanos.
Esa paradoja tiene nombre propio en la literatura sobre el fenómeno: afrofobia, un término que se prefiere al de xenofobia genérica porque los ataques no se dirigen contra extranjeros en general sino, de forma muy selectiva, contra africanos negros de países vecinos. Los residentes europeos, estadounidenses o asiáticos no son objetivo.
Las oleadas
Mayo de 2008 marcó el primer episodio a gran escala. La violencia empezó en el municipio de Alexandra, en Johannesburgo, y se extendió por todo el país en cuestión de días: más de sesenta muertos, decenas de miles de desplazados y una intervención del ejército.
Se repitió en 2015, con ataques concentrados en Durban y Johannesburgo tras declaraciones públicas de un dirigente tradicional que pedían el regreso de los extranjeros a sus países. Y de nuevo en 2019, con saqueos de comercios regentados por nigerianos, etíopes y somalíes que provocaron una crisis diplomática: Nigeria repatrió a centenares de ciudadanos y varios países retiraron a sus equipos deportivos de competiciones en territorio sudafricano.
Entre las oleadas mediáticas se mantiene un nivel constante de hostigamiento (extorsión policial, denegación de servicios, ataques a pequeños comercios) que no genera titulares.
Las causas económicas
La explicación más citada es el desempleo. Sudáfrica registra de forma sostenida una de las tasas más altas del mundo, con cifras oficiales en torno a un tercio de la población activa y superiores al 45 % entre los jóvenes según la definición ampliada.
Sobre esa base opera una percepción concreta: que los inmigrantes aceptan salarios más bajos y desplazan a los trabajadores locales. Los estudios disponibles matizan esa lectura —el pequeño comercio migrante genera empleo y los sectores donde compiten son limitados—, pero la percepción es más determinante que el dato en la formación de la actitud.
El segundo factor es la desigualdad. Sudáfrica encabeza habitualmente los índices mundiales de concentración de la renta, y la transición democrática de 1994 transfirió derechos políticos sin redistribuir la propiedad de la tierra ni la estructura económica. En los municipios donde se concentra la pobreza, la frustración por una promesa incumplida encuentra un objetivo más accesible en el vecino inmigrante que en las estructuras que producen la desigualdad.
El tercero es la provisión de servicios. La competencia por vivienda social, plazas escolares y atención sanitaria en municipios saturados alimenta la idea de que los recursos escasos se reparten con quienes no tendrían derecho a ellos.
Las causas políticas
Los factores estructurales explican el terreno, no el momento del estallido. Para eso hay que mirar al discurso.
Dirigentes locales y nacionales han empleado de forma recurrente una retórica que vincula inmigración con delincuencia y con la saturación de servicios. Las campañas policiales de identificación masiva y los operativos con nombres que anuncian una limpieza refuerzan esa asociación desde el propio Estado.
Desde 2021 opera además Operation Dudula, «expulsar» en zulú, un movimiento que se presenta como cívico y que realiza patrullas, cierres de comercios migrantes y verificaciones de documentación por su cuenta. Su crecimiento coincidió con el deterioro económico posterior a la pandemia y con la desconfianza generalizada hacia las instituciones.
Hay un elemento adicional poco mencionado: el sistema de asilo sudafricano acumula un atraso enorme, con solicitudes que tardan años en resolverse. Esa demora deja a un número elevado de personas en situación documental ambigua, lo que las expone a la extorsión y alimenta la percepción de irregularidad generalizada.
La contradicción histórica
El aspecto que más se subraya en el debate sudafricano es el histórico. Durante el apartheid, los movimientos de liberación operaron desde países vecinos (Zambia, Tanzania, Mozambique, Angola, Zimbabue) que acogieron a exiliados y sufrieron represalias militares del régimen de Pretoria por hacerlo.
Muchos de los inmigrantes atacados proceden precisamente de esos países. La deuda que la Sudáfrica democrática reconoce en su relato oficial no se traduce en la actitud hacia sus ciudadanos, y ese contraste es el que dota al fenómeno de una carga simbólica particular.
También conviene señalar la magnitud real del flujo, que suele exagerarse en el debate público. Las estimaciones más solventes sitúan la población nacida en el extranjero en torno al 6 % del total, una proporción comparable a la de muchos países europeos y muy inferior a las cifras que circulan en el discurso político.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la afrofobia?
La hostilidad dirigida específicamente contra africanos negros de otros países, a diferencia de la xenofobia genérica. En Sudáfrica el término se prefiere porque los ataques no alcanzan a residentes europeos, estadounidenses o asiáticos.
¿Cuándo fueron las oleadas de afrofobia más graves en Sudáfrica?
En mayo de 2008, con más de sesenta muertos y decenas de miles de desplazados; en 2015, concentrada en Durban y Johannesburgo; y en 2019, con saqueos que provocaron una crisis diplomática con Nigeria.
¿Cuántos inmigrantes hay en Sudáfrica?
Las estimaciones más solventes sitúan la población nacida en el extranjero en torno al 6 % del total, una proporción comparable a la de muchos países europeos y muy inferior a las cifras que circulan en el debate público.
¿Es el desempleo la causa principal de la afrofobia en Sudáfrica?
Es el factor más citado. Sudáfrica registra una de las tasas más altas del mundo, en torno a un tercio de la población activa. Los estudios matizan que los inmigrantes desplacen empleo, pero la percepción pesa más que el dato.
¿Qué es Operation Dudula?
Un movimiento surgido en 2021, «dudula» significa expulsar en zulú, que se presenta como cívico y realiza patrullas, cierres de comercios migrantes y verificaciones de documentación por su cuenta.
¿Qué papel juega el discurso político?
Determina el momento del estallido. La retórica que vincula inmigración con delincuencia y saturación de servicios, junto con operativos policiales de identificación masiva, refuerza la asociación desde el propio Estado.
¿Por qué se considera una contradicción histórica?
Porque durante el apartheid los movimientos de liberación operaron desde países vecinos que acogieron exiliados y sufrieron represalias por ello. Muchos de los inmigrantes atacados proceden precisamente de esos países.
¿Influye el sistema de asilo?
Sí. El atraso acumulado deja solicitudes sin resolver durante años, lo que mantiene a muchas personas en situación documental ambigua, las expone a la extorsión y alimenta la percepción de irregularidad generalizada.