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Malí: la rebelión tuareg, los golpes de Estado y la salida francesa
Una rebelión separatista en el norte desencadenó una década de intervención internacional, dos golpes de Estado y un cambio completo de alineamiento exterior. Cómo se desmontó una operación de una década.
Malí es un país sin salida al mar, con dos tercios de su territorio en el desierto y su población concentrada en el sur, a lo largo del Níger. Esa desproporción entre territorio y capacidad de control es el punto de partida de todo lo que ocurrió a partir de 2012.
La rebelión de 2012 y el efecto libio
El norte maliense —la región de Azawad en la reivindicación tuareg— había protagonizado rebeliones en los años sesenta, noventa y dos mil, todas cerradas con acuerdos que no se aplicaron del todo.
Lo que hizo distinta la de 2012 fue un factor externo. La caída de Gadafi el año anterior liberó arsenales libios y devolvió a Malí a combatientes tuareg que habían servido en unidades del régimen libio, con experiencia y armamento pesado. El Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad lanzó su ofensiva en enero de 2012 y en pocas semanas controlaba las tres regiones del norte.
Enseguida se produjo el giro decisivo: grupos yihadistas que habían participado en la ofensiva (Ansar Dine, Al Qaeda en el Magreb Islámico y el MUYAO) desplazaron a los separatistas laicos y tomaron el control de Tombuctú, Gao y Kidal. Impusieron una aplicación estricta de la ley islámica y destruyeron mausoleos de Tombuctú declarados Patrimonio Mundial, hecho que la Corte Penal Internacional juzgó posteriormente como crimen de guerra en una sentencia pionera sobre destrucción de patrimonio cultural.
Mientras tanto, en marzo de 2012, un grupo de militares derrocó al presidente en Bamako alegando la incapacidad del gobierno para responder en el norte. El golpe desarticuló la cadena de mando justo cuando el país más la necesitaba.
Serval, Barkhane y la MINUSMA
En enero de 2013, con columnas yihadistas avanzando hacia el sur, Francia lanzó la operación Serval a petición del gobierno maliense. Recuperó las ciudades del norte en semanas.
Serval dio paso en 2014 a Barkhane, una operación regional desplegada en cinco países del Sahel (Malí, Mauritania, Níger, Burkina Faso y Chad) con varios miles de efectivos. En paralelo, Naciones Unidas desplegó la MINUSMA, que llegó a ser una de sus misiones más numerosas y la más letal para los cascos azules en actividad.
El Acuerdo de Argel de 2015, firmado entre el gobierno y los grupos armados del norte, previó descentralización, integración de combatientes y desarrollo. Su aplicación fue mínima.
El problema de fondo fue que la operación militar tuvo éxito táctico y no estratégico: los grupos armados perdieron el control de las ciudades y se reorganizaron en el campo, extendiendo su actividad hacia el centro del país y hacia Burkina Faso y Níger. La violencia creció año tras año pese a la presencia internacional, y esa contradicción entre despliegue y resultados erosionó el apoyo local.
A ello se sumó una dimensión intercomunitaria: los enfrentamientos entre agricultores y pastores por tierra y agua se militarizaron, con milicias de autodefensa y masacres que en varios años causaron más víctimas civiles que las operaciones contra grupos yihadistas.
Los golpes y el cambio de alineamiento
En agosto de 2020, tras meses de protestas, los militares derrocaron al presidente. En mayo de 2021 dieron un segundo golpe contra el gobierno de transición que ellos mismos habían instalado.
La junta rompió con París. Expulsó al embajador francés, denunció los acuerdos de defensa y exigió la retirada de Barkhane, completada en 2022. Al año siguiente exigió también la salida de la MINUSMA, que se retiró a lo largo de 2023 en condiciones difíciles y dejando bases a fuerzas gubernamentales.
En su lugar llegaron contratistas militares rusos, primero bajo la denominación de Grupo Wagner y después reorganizados. Su despliegue ha sido documentado por Naciones Unidas y por organizaciones de derechos humanos en operaciones con altas cifras de víctimas civiles, entre ellas la de Moura en 2022.
Malí, Burkina Faso y Níger (los tres bajo juntas militares tras golpes sucesivos) crearon en 2023 la Alianza de Estados del Sahel y anunciaron en 2024 su salida de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, tras las sanciones que esta les había impuesto. Es la primera ruptura de esa magnitud en la organización regional desde su creación.
Qué explica el fracaso
Los análisis coinciden en tres factores.
El primero es que se trató un problema político como si fuera militar. Las causas del conflicto (ausencia del Estado en el norte, agravios históricos tuareg, competencia por recursos entre comunidades, corrupción) no admiten solución armada, y el Acuerdo de Argel, que sí las abordaba, nunca se aplicó.
El segundo es la percepción local de la presencia extranjera. Una operación de una década que coincide con un aumento de la violencia genera la conclusión de que no funciona, y en el caso francés esa lectura se sumó a la memoria colonial y a campañas de desinformación que encontraron terreno preparado.
El tercero es la debilidad del Estado maliense. Ninguna fuerza externa puede sustituir a una administración que no llega al territorio, y el gasto en despliegue militar no produjo escuelas, tribunales ni servicios en las zonas donde el vacío era el problema.
El resultado, más de una década después, es un país con menos presencia internacional, un alineamiento exterior distinto y niveles de violencia que no han disminuido.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está Malí?
En África occidental, sin salida al mar, con dos tercios de su territorio en el desierto del Sáhara y su población concentrada en el sur a lo largo del río Níger.
¿Qué desencadenó la rebelión de 2012?
La caída de Gadafi en Libia liberó arsenales y devolvió a Malí a combatientes tuareg con experiencia y armamento pesado. El Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad tomó las tres regiones del norte en pocas semanas.
¿Qué pasó con los separatistas tuareg?
Fueron desplazados por grupos yihadistas que habían participado en la ofensiva (Ansar Dine, Al Qaeda en el Magreb Islámico y el MUYAO), que tomaron el control de Tombuctú, Gao y Kidal.
¿Qué fue la operación Serval?
La intervención francesa lanzada en enero de 2013 a petición del gobierno maliense, cuando columnas yihadistas avanzaban hacia el sur. Recuperó las ciudades del norte en semanas y dio paso en 2014 a la operación regional Barkhane.
¿Por qué fracasó la intervención?
Tuvo éxito táctico y no estratégico: los grupos perdieron las ciudades y se reorganizaron en el campo, extendiéndose al centro del país, a Burkina Faso y a Níger. La violencia creció pese a la presencia internacional.
¿Qué establecía el Acuerdo de Argel?
Descentralización, integración de combatientes en las fuerzas de seguridad y desarrollo del norte. Se firmó en 2015 entre el gobierno y los grupos armados y su aplicación fue mínima.
¿Cuándo se fue Francia de Malí?
La retirada de Barkhane se completó en 2022, tras los golpes de Estado de 2020 y 2021 y la ruptura de la junta con París. La misión de Naciones Unidas se retiró a lo largo de 2023.
¿Quién ocupó el lugar de las fuerzas francesas en Malí?
Contratistas militares rusos, primero bajo la denominación de Grupo Wagner y después reorganizados. Su actuación ha sido documentada en operaciones con altas cifras de víctimas civiles, como la de Moura en 2022.
¿Qué es la Alianza de Estados del Sahel?
La agrupación creada en 2023 por Malí, Burkina Faso y Níger, los tres bajo juntas militares. En 2024 anunciaron su salida de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, la primera ruptura de esa magnitud en la organización.