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Los movimientos migratorios forzados: cuántos hay y qué los provoca

Más de 120 millones de personas desplazadas por la fuerza, la cifra más alta desde que existen registros. La mayoría no cruza a un país rico: se queda dentro de sus fronteras o en el país vecino.

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Análisis regional
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Lámina esquemática de los desplazamientos forzosos en el mundo, con anillos batimétricos frente a la costa.
Lámina 711 46°13' N / 6°08' E

El número de personas desplazadas por la fuerza superó los 120 millones según los recuentos de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, la cifra más alta desde que existen registros sistemáticos y más del doble que hace una década.

Antes de interpretar ese dato conviene separar categorías que el debate público mezcla y que tienen consecuencias jurídicas muy distintas.

Las categorías

Desplazados internos. Personas que huyen de su hogar sin cruzar una frontera internacional. Son la mayoría —alrededor de dos tercios del total— y jurídicamente los más desprotegidos, porque siguen bajo la jurisdicción del Estado del que huyen, que en muchos casos es el causante del desplazamiento. No existe un tratado vinculante que los ampare al modo de la Convención de Ginebra.

Refugiados. Quienes cruzan una frontera y tienen fundados temores de persecución por raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opinión política, según la definición de la Convención de 1951. Ese estatus da derecho a protección y, sobre todo, activa el principio de no devolución.

Solicitantes de asilo. Quienes han pedido ese reconocimiento y esperan resolución. El estatus es provisional y su duración depende de la capacidad administrativa del país receptor, que en varios casos acumula atrasos de años.

Migrantes económicos. Quienes se desplazan por motivos laborales. No están cubiertos por el régimen de refugio, y la distinción con las categorías anteriores es más difusa en la práctica de lo que sugiere la norma: quien huye de un Estado colapsado donde no hay economía ni seguridad no encaja limpiamente en ninguna casilla.

Qué provoca los desplazamientos

El conflicto armado sigue siendo la causa principal. Un puñado de situaciones (Siria, Ucrania, Afganistán, Sudán, la República Democrática del Congo, Myanmar) concentra una proporción muy alta del total mundial.

El colapso estatal sin guerra abierta. Venezuela es el caso paradigmático: más de siete millones de personas salieron sin que hubiera un conflicto armado, por hiperinflación, escasez y deterioro de servicios básicos.

La persecución de grupos concretos. El desplazamiento de la población rohinyá desde Myanmar hacia Bangladés en 2017 produjo uno de los mayores campos de refugiados del mundo en cuestión de semanas.

Los factores climáticos. Producen desplazamientos masivos (sequías en el Cuerno de África, inundaciones en Pakistán y Bangladés) que en su mayoría son internos y temporales. Aquí hay un vacío jurídico relevante: no existe la figura del refugiado climático, porque la Convención de 1951 exige persecución, y un desastre ambiental no la constituye. La cuestión se ha planteado ante instancias internacionales sin que exista todavía un marco.

Lo habitual es que estas causas se combinen: la sequía empuja a la población hacia zonas ya tensionadas, la competencia por recursos alimenta el conflicto y el conflicto genera el desplazamiento que se registra en las estadísticas.

Quién acoge

Es el dato que más difiere de la percepción pública. Alrededor de tres cuartas partes de los refugiados del mundo están acogidos en países de renta baja y media, casi siempre vecinos del país de origen.

Turquía, Irán, Colombia, Alemania, Pakistán y Uganda figuran de forma sostenida entre los mayores países de acogida. Uganda es el caso que más citan los especialistas por su modelo: concede a los refugiados libertad de movimiento, derecho al trabajo y parcelas de tierra, un enfoque poco frecuente y con resultados de integración medibles.

En términos relativos, Líbano y Jordania han acogido proporciones respecto a su población que ningún país europeo ha alcanzado.

Las tres soluciones y por qué no funcionan

El régimen internacional prevé tres salidas duraderas.

El retorno voluntario es la preferida y depende de que cambien las condiciones en origen, algo que en conflictos prolongados no ocurre.

La integración local en el país de acogida choca con la resistencia de Estados que ya soportan una carga alta y que temen convertir una situación temporal en permanente.

El reasentamiento en un tercer país cubre una fracción mínima de las necesidades: las plazas ofrecidas cada año equivalen a un porcentaje muy pequeño de las personas que la agencia identifica como candidatas prioritarias.

El resultado es que la duración media del desplazamiento se cuenta en años y con frecuencia en décadas. Han nacido generaciones enteras en campos que se concibieron como instalaciones temporales, y esa permanencia, no el flujo, es la característica que define hoy el fenómeno.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas personas están desplazadas por la fuerza?

Más de 120 millones según los recuentos de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, la cifra más alta desde que existen registros sistemáticos y más del doble que hace una década.

¿Qué diferencia hay entre refugiado y desplazado interno?

El refugiado cruza una frontera internacional y accede al régimen de protección de la Convención de 1951. El desplazado interno permanece bajo la jurisdicción del Estado del que huye y carece de un tratado vinculante que lo ampare.

¿Cuál es el grupo más numeroso?

Los desplazados internos, alrededor de dos tercios del total. Son también los jurídicamente más desprotegidos, porque el Estado responsable de protegerlos es con frecuencia el causante del desplazamiento.

¿Existe la figura del refugiado climático?

No. La Convención de 1951 exige fundados temores de persecución, y un desastre ambiental no la constituye. La cuestión se ha planteado ante instancias internacionales sin que exista todavía un marco jurídico.

¿Qué países acogen a más refugiados?

Alrededor de tres cuartas partes están en países de renta baja y media, casi siempre vecinos del origen. Turquía, Irán, Colombia, Alemania, Pakistán y Uganda figuran de forma sostenida entre los mayores.

¿Por qué se cita el modelo de Uganda?

Porque concede a los refugiados libertad de movimiento, derecho al trabajo y parcelas de tierra, un enfoque poco frecuente que ha producido resultados de integración medibles.

¿Cuáles son las soluciones duraderas previstas?

Retorno voluntario, integración local y reasentamiento en un tercer país. Las tres funcionan mal: el retorno exige que cambien las condiciones en origen, la integración choca con la resistencia de los países de acogida y el reasentamiento cubre una fracción mínima.

¿Cuánto dura el desplazamiento?

Su duración media se cuenta en años y con frecuencia en décadas. Han nacido generaciones enteras en campos concebidos como instalaciones temporales, y esa permanencia es hoy el rasgo definitorio del fenómeno.