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Cuánto oro tiene España: las reservas del Banco de España y su origen

Poco más de 280 toneladas, menos de la mitad que Portugal en proporción y muy por debajo de Francia o Italia. La explicación está en dos episodios: el oro de Moscú de 1936 y las ventas del Banco de España entre 2005 y 2007.

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Análisis regional
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Lámina de trazado abstracto de España, con una trama diagonal sobre parte del territorio.
Lámina 74 40°25' N / 3°42' W

España mantiene unas reservas de oro de poco más de 280 toneladas, una cifra que la sitúa en un puesto discreto de la clasificación mundial y claramente por debajo de lo que correspondería al tamaño de su economía. Francia e Italia superan las 2.400 toneladas cada una; Alemania ronda las 3.350; Portugal, con una economía muy inferior, conserva más de 380.

Esa anomalía no es casual ni reciente. Responde a dos decisiones separadas por setenta años.

Qué son las reservas de oro de un banco central

El oro de un banco central no financia el gasto público ni respalda directamente la moneda desde que se abandonó el patrón oro. Funciona como activo de reserva: un valor que no depende de la solvencia de ningún emisor, que no puede ser congelado por una decisión de un tercer país cuando se custodia en territorio propio y que históricamente se ha revalorizado en periodos de inestabilidad.

Con la entrada en el euro, la política monetaria pasó al Banco Central Europeo, pero las reservas de oro siguieron en los balances nacionales. El Banco de España conserva las suyas repartidas entre Madrid y depósitos en el exterior, principalmente en el Banco de Inglaterra, una práctica habitual entre bancos centrales por razones de liquidez del mercado londinense.

El oro de Moscú

El primer episodio es el más conocido y el más discutido de la historia económica española del siglo XX.

Al comenzar la Guerra Civil, el Banco de España custodiaba una de las mayores reservas de oro del mundo, acumulada en buena medida gracias a la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. En septiembre de 1936, el gobierno de la República decidió trasladar una parte muy sustancial —alrededor de 510 toneladas— a la Unión Soviética, en una operación autorizada por el ministro de Hacienda Juan Negrín.

El razonamiento inmediato era práctico: la reserva estaba en Madrid, la capital estaba amenazada y el oro era el único medio con el que la República podía comprar armamento en un contexto de no intervención internacional que le cerraba los mercados.

El oro llegó a Odesa y de allí a Moscú, y se fue consumiendo en pagos de material soviético y en operaciones de compra en terceros países. El desacuerdo historiográfico persiste sobre los precios aplicados y sobre si la liquidación fue equitativa; lo que no se discute es que ese oro no volvió. Una porción menor, unas 190 toneladas, se envió a Francia y fue objeto de litigios posteriores.

La consecuencia estructural es que España entró en la posguerra sin la reserva que había acumulado durante décadas, y tuvo que reconstruirla desde muy abajo durante la segunda mitad del siglo.

Las ventas de 2005 a 2007

El segundo episodio es reciente y menos conocido. Entre 2005 y 2007, el Banco de España vendió cerca de 240 toneladas, aproximadamente la mitad de lo que tenía entonces.

Las operaciones se ampararon en el Acuerdo de Washington sobre el Oro, un pacto entre bancos centrales europeos que fijaba límites anuales a las ventas para evitar que la descoordinación hundiera el precio. Varios países vendieron en aquellos años bajo la misma lógica: el oro no genera rendimiento, y con tipos de interés positivos parecía preferible mantener reservas en activos que sí lo hacen.

El momento resultó ser desafortunado. Las ventas se ejecutaron con el oro en el entorno de los 500 a 700 dólares la onza, y en los años siguientes el precio se multiplicó varias veces, con la crisis financiera de 2008 y las políticas monetarias posteriores como motor. El coste de oportunidad de aquella decisión se cuenta en miles de millones de euros.

Conviene juzgarla con la información disponible entonces y no solo con el resultado: la doctrina dominante en 2005 consideraba el oro un activo del pasado. Pero la comparación con Italia y Francia, que no vendieron, es inevitable.

Por qué vuelve a importar

Durante dos décadas, el oro fue un asunto marginal en la gestión de reservas. Ha dejado de serlo por tres razones.

La primera es la congelación de los activos del banco central ruso en 2022, que demostró que las reservas en divisa depositadas en el extranjero pueden inmovilizarse por decisión política. Eso revalorizó el oro custodiado en territorio propio como activo sin riesgo de contraparte.

La segunda es la compra sostenida por parte de bancos centrales de economías emergentes (China, India, Turquía, Polonia) que han elevado sus reservas de forma significativa como diversificación frente al dólar.

La tercera es el propio precio, que ha marcado máximos históricos sucesivos y ha devuelto el activo al centro del debate sobre composición de reservas.

España no ha modificado su posición: no ha vendido más desde 2007 ni ha comprado. Su cifra sigue siendo la que quedó tras aquellas operaciones, y sigue siendo baja en comparación con sus socios europeos de tamaño equivalente.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto oro tiene España exactamente?

Algo más de 280 toneladas en las reservas del Banco de España, una cifra que no ha variado sustancialmente desde 2007.

¿Son muchas o pocas las reservas de oro de España frente a otros países?

Poco para el tamaño de su economía. Alemania ronda las 3.350 toneladas, Francia e Italia superan las 2.400 cada una y hasta Portugal, con una economía mucho menor, conserva más de 380.

¿Qué fue el oro de Moscú?

El traslado a la Unión Soviética, en septiembre de 1936, de alrededor de 510 toneladas de las reservas del Banco de España, autorizado por el gobierno de la República para financiar la compra de armamento durante la Guerra Civil.

¿Por qué se envió a la URSS?

Porque la reserva estaba en un Madrid amenazado y el oro era el único medio de pago con el que la República podía comprar armas, en un contexto internacional de no intervención que le cerraba los mercados.

¿Se recuperó el oro de Moscú?

No. Se consumió en pagos de material soviético y compras en terceros países. Persiste el desacuerdo historiográfico sobre los precios aplicados, pero no sobre el hecho de que no regresó.

¿Cuándo vendió oro el Banco de España?

Entre 2005 y 2007 vendió cerca de 240 toneladas, aproximadamente la mitad de lo que tenía, al amparo del Acuerdo de Washington sobre el Oro que coordinaba las ventas entre bancos centrales europeos.

¿Fue un error vender el oro del Banco de España?

Con el resultado a la vista, el coste de oportunidad se cuenta en miles de millones: se vendió entre 500 y 700 dólares la onza y el precio se multiplicó después. Con la información de 2005, la doctrina dominante consideraba el oro un activo del pasado.

¿Dónde se guarda el oro español?

Repartido entre Madrid y depósitos en el exterior, principalmente en el Banco de Inglaterra, una práctica habitual entre bancos centrales por la liquidez del mercado londinense.

¿Por qué los bancos centrales vuelven a comprar oro?

Por la congelación de los activos del banco central ruso en 2022, que mostró que las reservas en divisa depositadas fuera pueden inmovilizarse políticamente, y por la diversificación frente al dólar que practican economías emergentes como China, India, Turquía o Polonia.