El Servicio Secreto. La fuerza protectora de élite.

El Servicio Secreto. La fuerza protectora de élite.

Los hemos visto en decenas de series y películas. El Servicio Secreto está asociado a un aura de secretismo que siempre ha fascinado. Todo lo relativo a la seguridad del que se dice que es el hombre más poderoso de la Tierra se lleva siempre con gran hermetismo.

Actualmente, asociamos la función del Servicio Secreto a la exclusiva protección del Presidente estadounidense. Sin embargo, este cuerpo de élite nació con un cometido bien distinto. 

Creación del cuerpo de élite

Tras la Guerra de Secesión (1861-1865), la nueva administración heredada de Lincon debía hacer frente a la reconstrucción e integración del país. Al mismo tiempo, se decidió acometer una serie de reformas que ya hacía tiempo que eran necesarias, entre ellas, perseguir con mayor efectividad la enorme cantidad de moneda falsa que circulaba en todo el país. La falsificación del dólar era un enorme problema para la economía norteamericana y, tras el conflicto civil, se necesitaba más que nunca erradicar el problema para intentar revertir la situación ante las exiguas arcas del país.

Así pues, el Departamento del Tesoro creó un cuerpo para que persiguiera la falsificación del dinero estadounidense: el Servicio Secreto. Se estima que entre el 30% y el 40% de la moneda en circulación en 1865 era falsa. 

No obstante, debido a la aún débil administración federal, el nuevo cuerpo contra la falsificación pasó a perseguir otros delitos que no eran de índole exclusivamente económica, extendiendo sus funciones a la persecución de casi cualquier tipo de delito a nivel federal. 

En esa época, la última fase del siglo XIX, se estaba consolidando en el mundo occidental todo el andamiaje administrativo de los diferentes estados liberales, una tarea que había abarcado la totalidad del siglo y que, en contestación a esa expansión estatal, amén de los conflictos obreros y sindicales, habían surgido diferentes grupos de índole anarquista y nacionalista en todo el mundo occidental. 

No fueron pocos los primeros ministros y jefes de Estado que fueron víctimas de atentados terroristas. Fuera de Estados Unidos, el primer ministro español Cánovas del Castillo o el francés Sadi Carnot fueron algunas de las víctimas de atentados perpetrados por grupos anarquistas en esa época.

En 1901, el vigésimo quinto presidente estadounidense, William Mckinley fue víctima de un atentado anarquista que provocó su muerte días después. Tras la conmoción por el suceso, y con el recuerdo de los recientes magnicidios de Abrham Lincon (1865) y James A. Garfield (1881) se decidió que el Servicio Secreto asumiera  la protección del Presidente de Estados Unidos. 

Es a partir de ese momento cuando el cuerpo dependiente del Tesoro  tendrá básicamente dos cometidos: Blindar protección al Presidente e investigar los delitos contra la estructura fiscal norteamericana.

Imagen obtenida de la cuenta oficial de Instagram del Servicio Secreto @secretservice

El Servicio Secreto en la actualidad

Tras el 11S la administración Bush replanteó la configuración de los diferentes departamentos que afectaban a la seguridad de la nación norteamericana. Todo ello lo llevó a cabo mediante la política de National Security Strategy que, entre otras consecuencias, tuvo la creación de una nueva agencia federal que aglutinaría a más de una docena de agencias preexistentes, entre ellas el Servicio Secreto. La nueva entidad se denominó Departamento de Seguridad Nacional (United States Department of Homeland Security, DHS).

Con la nueva restructuración administrativa, en 2002 el Servicio Secreto pasó de depender del Departamento de Tesoro a la DHS.

A pesar de que el Servicio Secreto tenga varias funciones, la de protección es la más destacada. Su actuación corresponde a la seguridad no solo ya del Presidente, sino que también blinda sus servicios al Vicepresidente y sus familiares, altos mandatarios extranjeros que visitan el país y algunos representantes estadounidenses en misión diplomática, así como también custodian a los a los candidatos presidenciales en las últimas fases de la carrera electoral. 

Tras el retiro presidencial, los antiguos mandatarios y sus parejas reciben también la protección del Servicio Secreto de por vida además de sus hijos hasta que cumplan los 16 años. 

No obstante, cualquier persona que no sea el Presidente o Vicepresidente puede rechazar la seguridad del Servicio Secreto. 

El Presidente tiene potestad para decidir  que el Servicio Secreto proteja a las personas que él considere, como hizo Trump con su directora de campaña tras la victoria de las elecciones. 

El Servicio Secreto también supervisa la protección de eventos que puedan ser objetivos de atentados terroristas, los denominados “Eventos Nacionales de Seguridad Especial” (NSSE ) amén de la tradicional protección de edificios como la residencia del Vicepresidente (El Observatorio Naval) o el Departamento del Tesoro.

El cuerpo lo componen alrededor de 3000 agentes, que también se encargan, lógicamente, de la seguridad de la Casa Blanca, tarea que antes desempeñaba el cuerpo de policía de la Casa Blanca. Sin embargo, en la década de los treinta se decidió integrar este cuerpo al Servicio Secreto. Un número indeterminado de agentes protegen las dependencias interiores en las que está el Presidente y un centenar de agentes uniformados y de paisano vigilan los exteriores de la Casa Blanca. Destaca la importancia de la sección de francotiradores, cuyos miembros deben superar diversas pruebas de forma continua y es considerada la mejor unidad de francotiradores del país. 

Las pruebas para acceder al Servicio Secreto son tremendamente duras, y solo alrededor de entre el 1% y 2% de los aspirantes consiguen entrar al cuerpo. El adiestramiento de los futuros agentes se realiza en un campo de entrenamiento a las afueras de Washington DC., el centro James J.Rowle.

Es uno de los cuerpos con más popularidad en Estados Unidos, su cuenta oficial de Twitter cuenta con más de un millón de seguidores y más de 100.000 en Instagram. Sin embargo, no llega a los millones de seguidores de la cuenta del FBI o de los marines.

A lo largo de su historia, el Servicio Secreto ha ido perdiendo algunas de sus funciones originales que han pasado a otras agencias federales, como el FBI. Sin embargo, aunque se vaya desprendiendo de algunas responsabilidades, la función de escolta es la prioridad absoluta del cuerpo, por lo que nada hace pensar que  no vayamos a seguir  viendo su presencia al lado del  morador de la Casa Blanca y en los eventos más trascendentales de la sociedad estadounidense.

Autor: Carlos Bielsa

 

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