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Energías renovables del norte de Europa: eólica marina e hidráulica
Dinamarca, Noruega y sus vecinos construyeron el sistema eléctrico más descarbonizado del mundo con recursos distintos y una pieza común: interconexiones que convierten la intermitencia en un problema manejable.
Los países nórdicos y del mar del Norte tienen el sistema eléctrico más descarbonizado del mundo entre economías avanzadas. Llegaron ahí por vías distintas y con un elemento común que suele recibir menos atención que las turbinas: la interconexión.
Tres modelos distintos
Noruega parte de una ventaja geográfica difícil de replicar. Su relieve montañoso y su pluviometría le permiten generar prácticamente toda su electricidad con hidráulica, y buena parte con embalses de regulación, que se pueden llenar y vaciar según convenga. Eso convierte al país en algo más que un generador: funciona como batería del norte de Europa, importando electricidad barata cuando sobra viento en el continente y exportando cuando falta.
La paradoja noruega es conocida: obtiene su electricidad de fuentes limpias y financia su Estado del bienestar con la exportación de petróleo y gas. El fondo soberano constituido con esos ingresos es el mayor del mundo y, desde 2019, ha ido excluyendo de su cartera a productores de carbón y a exploradoras de hidrocarburos.
Dinamarca no tenía montañas y apostó por el viento tras la crisis del petróleo de 1973, cuando su dependencia de las importaciones era casi total. La decisión fue industrial además de energética: financió investigación, garantizó precios de compra y desarrolló un tejido de fabricantes que hoy incluye a algunas de las mayores empresas mundiales del sector. En 1991 instaló el primer parque eólico marino del mundo, y hoy la eólica cubre en torno a la mitad de su consumo eléctrico anual.
Suecia y Finlandia combinan hidráulica con nuclear, una mezcla que produce un sistema muy descarbonizado y con capacidad de base estable, y que explica por qué el debate sobre la nuclear tiene en esos países un tono distinto al del resto de Europa.
Por qué la interconexión es la pieza clave
La objeción habitual a las renovables es la intermitencia: el viento y el sol no se producen a demanda. Existen tres respuestas (almacenamiento, respaldo con generación despachable e interconexión) y el norte de Europa apostó por la tercera.
La lógica es estadística. Cuanto mayor es el área conectada, menor es la probabilidad de que falte viento en todas partes a la vez. Un sistema aislado necesita respaldo para su peor hora; un sistema conectado a media docena de países necesita mucho menos.
Sobre esa base se han tendido cables submarinos de corriente continua que unen Noruega con Países Bajos, Alemania y Reino Unido, y una red de enlaces entre los países nórdicos y el continente. El proyecto más singular es el de las islas energéticas danesas: nodos artificiales en el mar del Norte y en el Báltico concebidos para agrupar la producción de varios parques eólicos y distribuirla a más de un país, en lugar de conectar cada parque a una sola costa.
El mercado eléctrico nórdico, integrado desde los años noventa, fue pionero en permitir que esa electricidad circulara con precios comunes por zonas.
Los límites
El primero es el almacenamiento estacional. La hidráulica noruega funciona como batería a escala de días y semanas, no de meses, y ningún sistema ha resuelto todavía cómo cubrir un invierno con poco viento a coste razonable. El hidrógeno se plantea como candidato y su eficiencia de ida y vuelta sigue siendo baja.
El segundo es la red misma. Construir un cable submarino de varios cientos de kilómetros lleva años y cuesta miles de millones, y los plazos de autorización y de construcción son hoy el principal cuello de botella de la transición, por encima del coste de la generación.
El tercero es de aceptación. Los parques eólicos marinos generan oposición de la pesca y de comunidades costeras, y la minería necesaria para las materias primas (tierras raras, cobre, litio) traslada impactos ambientales a otros lugares del mundo.
El cuarto lo reveló 2022. Cuando Europa buscó sustituir el gas ruso, Noruega pasó a ser su principal proveedor por tubería, y sus ingresos alcanzaron cifras extraordinarias. El episodio mostró que incluso el sistema eléctrico más limpio del continente sigue dependiendo del gas para calefacción, industria y respaldo, y que la descarbonización de la electricidad es solo una parte del problema.
Preguntas frecuentes
¿Cómo genera Noruega su electricidad?
Prácticamente toda con hidráulica, y buena parte con embalses de regulación que se pueden llenar y vaciar según convenga. Eso le permite funcionar como batería del norte de Europa.
¿Cuál es la paradoja noruega?
Que obtiene su electricidad de fuentes limpias y financia su Estado del bienestar exportando petróleo y gas. El fondo soberano constituido con esos ingresos es el mayor del mundo.
¿Por qué apostó Dinamarca por el viento?
Tras la crisis del petróleo de 1973, cuando su dependencia de las importaciones era casi total. La decisión fue también industrial: financió investigación y garantizó precios de compra, y desarrolló un tejido de fabricantes líder mundial.
¿Cuándo se instaló el primer parque eólico marino?
En 1991, en Dinamarca. Hoy la eólica cubre en torno a la mitad del consumo eléctrico anual danés.
¿Cómo se resuelve la intermitencia de la eólica en el norte de Europa?
Con almacenamiento, respaldo despachable o interconexión. El norte de Europa apostó por la tercera: cuanto mayor es el área conectada, menor es la probabilidad de que falte viento en todas partes a la vez.
¿Qué son las islas energéticas danesas?
Nodos artificiales en el mar del Norte y el Báltico concebidos para agrupar la producción de varios parques eólicos y distribuirla a más de un país, en lugar de conectar cada parque a una sola costa.
¿Cuál es el principal cuello de botella hoy?
La red. Construir un cable submarino de varios cientos de kilómetros lleva años y cuesta miles de millones, y los plazos de autorización y construcción pesan hoy más que el coste de la generación.
¿Está resuelto el almacenamiento estacional de electricidad?
No. La hidráulica funciona como batería a escala de días y semanas, no de meses, y ningún sistema ha resuelto cómo cubrir un invierno con poco viento a coste razonable. El hidrógeno se plantea como candidato con eficiencia todavía baja.