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Spain is different: cómo el turismo transformó la economía española
La campaña de los años sesenta convirtió a un país aislado en potencia turística mundial. Seis décadas después el sector aporta en torno al 12 % del PIB y el debate ha cambiado de signo.
«Spain is different» fue un eslogan del Ministerio de Información y Turismo en los años sesenta, y se ha convertido en una de las frases más citadas —y peor entendidas— de la historia reciente del país. Nació como reclamo comercial para atraer visitantes europeos con sol barato y exotismo controlado, y se usa hoy con frecuencia en clave irónica para describir cualquier singularidad española.
Su contexto era el de la apertura económica del franquismo tardío. El Plan de Estabilización de 1959 liberalizó parcialmente la economía y, junto con la emigración a Europa y las remesas que generó, el turismo fue una de las tres fuentes de divisas que permitieron el crecimiento de los años sesenta.
Lo que el turismo transformó
El impacto excedió lo económico.
El litoral. La construcción hotelera y residencial en la costa mediterránea y en las islas se produjo en un marco urbanístico laxo y con una velocidad que dejó un modelo de ocupación, edificación densa en primera línea, que después resultó imposible de revertir.
La economía regional. Zonas agrícolas pobres del sur y del este se convirtieron en receptoras de migración interna. Baleares y Canarias pasaron de estar entre las regiones más pobres a situarse por encima de la media nacional en renta.
La sociedad. El contacto con visitantes de países democráticos, con costumbres y libertades distintas, actuó como vía de permeabilidad cultural en un país cerrado. Es un efecto difícil de cuantificar y que los historiadores del periodo mencionan de forma constante.
El peso actual
España figura de forma sostenida entre los dos o tres países más visitados del mundo, con cifras de llegadas internacionales que en los últimos años han superado los máximos previos a la pandemia.
El sector aporta en torno al 12 % del PIB y una proporción similar del empleo si se cuentan los efectos indirectos. Esa concentración es la mayor entre las grandes economías europeas y explica por qué la pandemia golpeó al país con más intensidad que a sus vecinos: en 2020 el PIB español cayó más que el de Alemania, Francia o Italia, y la diferencia se explica en buena parte por la composición sectorial.
Los tres problemas estructurales
La estacionalidad. La concentración estival produce infraestructura infrautilizada durante meses y empleo temporal con rotación alta. Los intentos de desestacionalizar (turismo cultural, deportivo, de congresos, de invierno) han tenido éxito desigual y funcionan mejor en las ciudades que en el litoral.
La productividad. El turismo genera mucho empleo por unidad de producto, lo que es una virtud en términos de ocupación y una desventaja en términos de productividad agregada y de salarios. Una economía con un peso alto de servicios de bajo valor añadido tiene un techo de renta más bajo, y ese es uno de los argumentos centrales del debate sobre el modelo productivo español.
La vivienda. Es el conflicto que ha desplazado a los demás en el debate público. La conversión de vivienda residencial en alojamiento turístico en centros urbanos y en zonas costeras ha coincidido con una escalada de precios de alquiler que expulsa a residentes. Varias ciudades han limitado las licencias, Barcelona anunció la eliminación completa de los pisos turísticos y Canarias y Baleares han visto manifestaciones masivas contra el modelo.
El cambio de debate
Ese último punto marca la diferencia con cualquier momento anterior. Durante seis décadas, la discusión sobre el turismo en España fue sobre cómo atraer más. Hoy es sobre cuántos y en qué condiciones.
Los términos del debate son reconocibles: turistificación, capacidad de carga, tasas turísticas, límites a cruceros, regulación del alquiler de temporada. Varios destinos han empezado a fijar objetivos de gasto por visitante en lugar de número de visitantes, un cambio de indicador que resume el giro.
La dificultad es que el sector es demasiado grande para reducirlo sin coste. Una economía que depende del turismo en esa proporción no puede desactivarlo mientras construye la alternativa, y la alternativa (diversificación hacia sectores de mayor valor añadido) es exactamente lo que no se ha logrado en seis décadas de intentarlo.
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene «Spain is different»?
Fue un eslogan del Ministerio de Información y Turismo en los años sesenta, concebido como reclamo comercial para atraer visitantes europeos. Hoy se usa con frecuencia en clave irónica.
¿Qué papel tuvo el turismo en el desarrollismo?
Fue una de las tres fuentes de divisas (junto con las remesas de la emigración y la inversión extranjera) que permitieron el crecimiento tras el Plan de Estabilización de 1959.
¿Cuánto pesa el turismo en la economía española?
En torno al 12 % del PIB y una proporción similar del empleo contando efectos indirectos. Es la mayor concentración entre las grandes economías europeas.
¿Por qué la pandemia golpeó más a España?
Por la composición sectorial. En 2020 el PIB español cayó más que el alemán, el francés o el italiano, y la diferencia se explica en buena parte por el peso del turismo y la hostelería.
¿Qué es el problema de la estacionalidad?
La concentración estival deja infraestructura infrautilizada durante meses y genera empleo temporal con rotación alta. Los intentos de desestacionalizar funcionan mejor en ciudades que en el litoral.
¿Por qué se dice que el turismo limita la productividad?
Porque genera mucho empleo por unidad de producto, lo que es bueno para la ocupación y desfavorable para la productividad agregada y los salarios. Una economía con alto peso de servicios de bajo valor añadido tiene un techo de renta más bajo.
¿Qué es la turistificación?
La conversión de vivienda residencial en alojamiento turístico y la sustitución del comercio de proximidad por servicios orientados al visitante, con el efecto de expulsar a residentes de los centros urbanos y de zonas costeras.
¿Cómo ha cambiado el debate sobre el turismo en España?
Durante seis décadas se discutió cómo atraer más visitantes. Hoy se discute cuántos y en qué condiciones, con tasas turísticas, límites a licencias y objetivos de gasto por visitante en lugar de número de llegadas.