Corea del Sur. Enseñanzas para Occidente en plena crisis del Covid-19

Corea del Sur. Enseñanzas para Occidente en plena crisis del Covid-19

El mundo está paralizado. Países desde Chile hasta Japón pasando por España han tenido que paralizar su actividad y tomar medidas para frenar a un virus que, en menos de 10 meses ha dejado ya más de 3.000.000 de contagios en todo el mundo(United Nations, 2020). Sin embargo, no todos los países han sabido responder de la misma forma. En este artículo analizaremos  cómo el pequeño país al sur del paralelo 38º ha sabido “doblegar la curva” y frenar la expansión del coronavirus.

Corea del Sur es un país interesante. Su historia en la segunda mitad del siglo XX pasa de vivir una guerra civil que dividiría el territorio en dos, a ser hoy día uno de los grandes “tigres asiáticos”, con grupos empresariales como Hyundai o con eventos culturales reconocidos como el famoso K-pop. En los últimos meses, el país asiático ha demostrado una eficacia con sus medidas de prevención inigualables en todo el globo. Gracias a una estrategia que puede definirse con un dicho coreano (빨리빨리,balliballi, sería su transcripción), el país ha logrado pasar de ser una de las zonas con mayor número de contagiados a tener 15 casos confirmados a día 18 de mayo de 2020 (United Nations, 2020).

Su eficacia se debe a varios factores que pasaremos a analizar a continuación. Brevemente, estos pueden dividirse en tres pilares: Coordinación público-privado, Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Corea del Sur (KDCD, por sus siglas en inglés) y el famoso Big data.

Coordinación público-privada.

El sistema sanitario surcoreano se caracteriza por su formato semipúblico. Si bien existe un sistema de salud público, muchas de las labores sanitarias han sido otorgadas a entidades privadas y estas colaboran con el Estado para garantizar la seguridad médica de los ciudadanos, los cuales, gracias a este formato, pueden decidir su médico y al hospital al que acudir. Esta colaboración ya apuntalada  entre el sistema de salud público y el privado ha permitido que en un momento de crisis como el actual la coordinación («H-well NHIS», s. f.).

Gracias a esta coordinación también se han podido realizar test masivos a la población, ya que en el propio país existían algunas empresas que fabricaban estos productos. La realización de estos test gratuitos por parte del gobierno ha permitido diagnosticar los focos de contagio para así aislarlos, como sucedió en la ciudad de Daegu donde una iglesia cristiana fue foco principal de contagio en la ciudad. Sin la realización de estos test, el contagio hubiese podido aumentar mucho más de lo que lo hizo.

Big data: el control por medio de smartphone.

El Big Data se define como “aquellos recursos de información caracterizados por su alto volumen, velocidad o variedad, que requieren formas de procesamiento innovadoras y eficientes para la mejora del conocimiento y la toma de decisiones” («Big Data», s. f.). En otras palabras, se trata de la forma en la que se tratan los grandes conjuntos de datos.

Corea del Sur es uno de los países con mayor experiencia en este campo, pues grupos empresariales como el antes mencionado Hyundai o incluso Samsung han ido experimentando en este campo. Lo interesante de ello es el uso que le ha dado el gobierno, pues gracias a los dispositivos móviles los ciudadanos coreanos han sido monitorizados hasta el punto de determinar zonas de contagio debido a la afluencia o a las personas que posiblemente estuviesen contagiadas. Gracias a este sistema, muchos coreanos han sido capaces de evitar zonas peligrosas y así no ser contagiados y,  por ende, no contagiar. Sitios como coronamaps.site o maskmap.site son algunos ejemplos de aplicaciones que han ayudado a frenar el virus. El primero muestra las zonas en las que más contagiados han sido detectados; el segundo, las zonas donde hay mayor provisión de mascarillas quirúrgicas.

Pese a los beneficios de este sistema, ha suscitado críticas por parte de la comunidad tanto nacional como internacional debido a un posible atentado contra la privacidad (The Guardian, 2020). El problema con el uso del Big data es que, a diferencia de los datos científicos, los algoritmos utilizados para gestionar ese inmenso número de problemas complejos no son de libre acceso, sino que tienen un acceso altamente restringido. Esto pone en duda no solo la privacidad del individuo a la hora de utilizar la red, sino también muestra el peligro que supone si alguien con intenciones malversas accediese a esta información (Drozhzhin, 2017).

KCDC: Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Corea del Sur.

Esta institución, dependiente del ministerio de Bienestar y Salud es la encargada de realizar investigaciones relacionadas con todo tipo de enfermedades. En palabras de la propia institución, “el KCDC lidera el camino para llegar a un futuro más seguro y saludable” (KCDC, 2019). Entre las diversas actuaciones destacan sin duda los varios simulacros realizados a la población ante una posible epidemia como la actual. Esta concienciación social ha sido indispensable para asegurar la contención del virus, y esta concienciación solo ha sido posible gracia a la existencia de una entidad pública destinada a esto.

Pero la existencia de esta institución no es casual, ya que Corea del Sur ha vivido alguna que otra epidemia anteriormente, como fueron la epidemia por SRAG o la gripe porcina (Tamames, 2020).

La primera enfermedad nombrada (SRAG) puso de manifiesto cómo un virus podía destruir la economía de un país, de ahí a que el presidente surcoreano Roh Moon-hyun fundase en  2004 el KCDC. Es por ello que, mirando su propio pasado, Corea del Sur ha sabido desenvolverse de una forma muy  eficiente en esta crisis.

Lecciones para Occidente: eficacia y rapidez.

Por otro lado, Corea del Sur poseía empresas farmacéuticas propias que fabricaban sus propios test para el reconocimiento del virus, algo que en Europa apenas se tiene debido a a la deslocalización de este tipo de empresas a Asia (Carrasco, 2020).

Por otro lado, Corea del Sur poseía empresas farmacéuticas propias que fabricaban sus propios test para el reconocimiento del virus, algo que en Europa apenas se tiene debido a a la deslocalización de este tipo de empresas a Asia (Carrasco, 2020).

Para concluir, cabe destacar que, pese a que hasta la fecha la gestión en Occidente haya estado plagada de errores, no por ello no se deben aprender de los mismos y mejorar, de la misma forma que se puede aprender de los errores o de las ventajas de otros países, países como Corea del Sur.

Autor: Estudiante de Relaciones Internacionales por la Universidad Pablo de Olavide. Estudioso de Japón y el mundo Asiático, con varios cursos realizados sobre este campo. También ha realizado cursos especializados en política nacional y su impacto en la sociedad internacional.

 

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