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Las guerras del opio y el «siglo de la humillación» de China

Dos guerras libradas por el derecho a vender opio abrieron un siglo de concesiones territoriales y tratados desiguales. Ese relato es hoy el eje del discurso oficial chino sobre su lugar en el mundo.

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Análisis regional
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Dibujo esquemático de la costa de China en ocre oscuro: una red de ríos que converge tierra adentro.
Lámina 310 23°07' N / 113°15' E

El periodo que va de 1839 a 1949 se conoce en la historiografía oficial china como el «siglo de la humillación». No es solo una categoría académica: es el marco narrativo desde el que el Estado chino explica hoy su política exterior, su insistencia en la soberanía y su desconfianza hacia el orden internacional que no participó en fundar.

Entenderlo requiere empezar por un episodio incómodo: dos guerras libradas por el derecho a vender una droga.

Por qué hubo guerras del opio

En el siglo XVIII, la balanza comercial entre Reino Unido y China era muy desfavorable para Londres. Europa compraba té, seda y porcelana en cantidades crecientes y China apenas demandaba productos occidentales, de modo que la plata fluía en una sola dirección.

La Compañía Británica de las Indias Orientales encontró la mercancía que corregía ese desequilibrio: opio cultivado en Bengala e introducido en China a través de comerciantes intermediarios, pese a que su importación estaba prohibida por la corte Qing desde comienzos de siglo.

El comercio creció hasta convertirse en un problema social y monetario para China: consumo extendido y salida de plata que revirtió el flujo anterior. En 1839, el comisionado Lin Zexu confiscó y destruyó en Cantón un cargamento enorme de opio y escribió una carta a la reina Victoria apelando a su sentido moral. Nunca recibió respuesta.

La primera guerra del opio, de 1839 a 1842, enfrentó a la marina británica con una China militarmente obsoleta y terminó con el Tratado de Nankín: indemnización, apertura de cinco puertos al comercio y cesión de Hong Kong a perpetuidad.

La segunda guerra, de 1856 a 1860, la libraron Reino Unido y Francia y terminó con la ampliación de las concesiones y el saqueo e incendio del Palacio de Verano en Pekín, un episodio que conserva una carga simbólica particular.

Los tratados desiguales

De esas guerras y de las que siguieron salió una arquitectura jurídica que los textos chinos denominan tratados desiguales, y el término describe con precisión su contenido.

Extraterritorialidad: los extranjeros en China no estaban sujetos a la ley china sino a la de su propio país, juzgados por sus propios cónsules.

Concesiones: barrios y zonas portuarias bajo administración extranjera en Shanghái, Tianjin y otras ciudades, con policía y normativa propias.

Aranceles fijados por tratado: China perdió la capacidad de decidir su propia política comercial.

Cesiones territoriales: Hong Kong al Reino Unido, Macao a Portugal, territorios del norte a Rusia, Taiwán a Japón tras la guerra de 1895, y concesiones a Alemania y Francia.

A ello se sumaron la represión de la rebelión de los bóxers en 1900 por una fuerza multinacional y una indemnización que gravó las finanzas chinas durante décadas, la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y la guerra de 1937 a 1945, con episodios como la masacre de Nankín.

El periodo se cierra en el relato oficial en 1949, con la proclamación de la República Popular y la frase atribuida a Mao sobre que China se había puesto de pie.

Cómo funciona ese relato hoy

El siglo de la humillación no es historia inerte: es el marco que ordena posiciones actuales.

La soberanía como valor absoluto. La insistencia china en la no injerencia y su rechazo a la crítica externa sobre asuntos internos se apoyan directamente en la experiencia de un siglo en que otras potencias decidieron sobre su territorio y su legislación.

Taiwán y Hong Kong. Ambos se enmarcan como territorios perdidos en ese periodo. Hong Kong regresó en 1997 y Macao en 1999; Taiwán, cedido a Japón en 1895 y devuelto en 1945 antes de quedar bajo el gobierno nacionalista tras la guerra civil, es la pieza que el relato presenta como pendiente. Esa formulación —completar la unificación nacional— explica por qué Pekín lo trata como asunto interno y no como disputa internacional.

Las disputas marítimas. Las reclamaciones en el mar de China Meridional se presentan como recuperación de derechos históricos, no como expansión.

El orden internacional. La posición china ante instituciones que se fundaron cuando su país estaba fragmentado se articula como una demanda de revisión, no de destrucción: más peso en la gobernanza global proporcional a su tamaño actual.

La lectura crítica

Los historiadores señalan dos matices que el relato oficial atenúa.

El primero es que el declive Qing tuvo también causas internas de gran magnitud: la rebelión Taiping de 1850 a 1864 causó decenas de millones de muertos, más que cualquier agresión externa del periodo, y el sistema imperial arrastraba problemas fiscales y administrativos previos a la llegada de las cañoneras.

El segundo es funcional: un relato de agravio histórico es un instrumento de cohesión interna muy eficaz, y su uso político no depende de que los hechos sean ciertos, lo son, sino de qué se hace con ellos. Presentar cualquier crítica externa como continuación de aquel siglo cierra el debate antes de abrirlo.

Ese doble carácter (fundamento histórico real y uso político presente) es lo que hace del periodo la clave más útil para entender el discurso chino contemporáneo.

Preguntas frecuentes

¿Qué fue el «siglo de la humillación»?

El periodo que va de 1839 a 1949 en la historiografía oficial china, marcado por las guerras del opio, los tratados desiguales, las cesiones territoriales y la invasión japonesa.

¿Por qué se libraron las guerras del opio?

Por el comercio de opio cultivado en Bengala que Reino Unido introducía en China para corregir su déficit comercial, pese a que su importación estaba prohibida. La destrucción de un cargamento en Cantón en 1839 desencadenó la primera.

¿Qué estableció el Tratado de Nankín?

Indemnización, apertura de cinco puertos al comercio británico y cesión de Hong Kong a perpetuidad. Cerró la primera guerra del opio en 1842.

¿Qué eran los tratados desiguales?

El conjunto de acuerdos que impusieron extraterritorialidad para los extranjeros, concesiones bajo administración extranjera en ciudades chinas, aranceles fijados por tratado y cesiones territoriales.

¿Qué es la extraterritorialidad?

El régimen por el que los extranjeros en China no estaban sujetos a la ley china sino a la de su propio país, y eran juzgados por sus propios cónsules.

¿Cómo influye el siglo de la humillación en la política china actual?

Sostiene la insistencia en la soberanía y la no injerencia, enmarca Taiwán y Hong Kong como territorios perdidos en aquel siglo, y presenta las reclamaciones marítimas como recuperación de derechos históricos.

¿Por qué Pekín considera Taiwán un asunto interno?

Porque lo enmarca dentro de ese periodo: cedido a Japón en 1895 y devuelto en 1945 antes de quedar bajo el gobierno nacionalista tras la guerra civil. La formulación oficial es completar la unificación nacional, no resolver una disputa internacional.

¿Qué matiza la lectura crítica?

Que el declive Qing tuvo causas internas de gran magnitud (la rebelión Taiping causó decenas de millones de muertos) y que un relato de agravio histórico funciona además como instrumento de cohesión interna que cierra el debate sobre la crítica externa.