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Las crisis del petróleo y el precio del crudo: la OPEP y la OPEP+

De 1973 a los precios negativos de 2020, el mercado del crudo ha atravesado cinco shocks con la misma mecánica de fondo: una demanda que no reacciona al precio y una oferta que tarda años en ajustarse.

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Análisis regional
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Lámina esquemática de los mercados mundiales del crudo, con pequeños anillos dispersos y sin rótulo.
Lámina 77 24°28' N / 54°22' E

El precio del petróleo se comporta de forma extrema porque su oferta y su demanda comparten un mismo rasgo: ninguna de las dos reacciona con rapidez a los cambios de precio.

Del lado de la demanda, quien necesita combustible para ir a trabajar o para mover una flota de camiones lo compra aunque suba, y el ajuste solo llega cuando cambia el parque de vehículos o la estructura industrial, lo que lleva años. Del lado de la oferta, abrir un yacimiento nuevo requiere entre cinco y diez años de inversión previa, y cerrar un pozo en producción puede dañarlo de forma irreversible.

El resultado es que un desequilibrio pequeño entre ambas —un dos o tres por ciento— produce movimientos de precio del cincuenta por ciento o más. Toda la historia de las crisis del petróleo es una consecuencia de esa rigidez.

1973: el embargo

Hasta principios de los años setenta, el precio lo fijaban de facto las grandes compañías internacionales conocidas como las Siete Hermanas. La OPEP existía desde 1960, pero no había ejercido su capacidad.

En octubre de 1973, tras el estallido de la guerra del Yom Kipur, los países árabes exportadores decretaron un embargo contra los Estados que apoyaban a Israel y recortaron la producción. El precio se multiplicó por cuatro en pocos meses.

Los efectos fueron macroeconómicos y duraderos: inflación combinada con estancamiento, el fenómeno que se bautizó como estanflación, restricciones de circulación en varios países europeos y el nacimiento de la política energética como área de gobierno. La Agencia Internacional de la Energía se creó en 1974 precisamente para coordinar reservas estratégicas entre países consumidores.

Los shocks posteriores

1979. La revolución iraní retiró temporalmente del mercado una producción importante y el precio volvió a duplicarse. La guerra entre Irán e Irak, iniciada al año siguiente, prolongó la tensión.

1986. El movimiento inverso. Arabia Saudí, cansada de recortar producción mientras otros la aumentaban, abrió el grifo y el precio se desplomó. Fue una lección sobre la fragilidad de los cárteles: el incentivo individual de cada miembro es incumplir la cuota.

2008. El precio alcanzó su máximo nominal histórico, cerca de 147 dólares por barril, y se hundió en meses con la crisis financiera.

2014-2016. El desarrollo del petróleo de esquisto estadounidense añadió millones de barriles diarios. La OPEP optó por no recortar, buscando expulsar del mercado a productores con costes más altos. El precio cayó por debajo de 30 dólares. La estrategia fracasó en parte: el esquisto redujo costes y sobrevivió.

2020. La pandemia hundió la demanda mientras una disputa entre Arabia Saudí y Rusia elevaba la producción. En abril, el contrato de futuros del crudo estadounidense llegó a cotizar en negativo por primera vez en la historia: no había dónde almacenar el petróleo entregado y los tenedores pagaban por deshacerse de él.

Cómo funciona la OPEP+

La OPEP agrupa a una docena de países exportadores y controla en torno a un tercio de la producción mundial. Su instrumento son las cuotas de producción, acordadas en reuniones periódicas.

Tras el desplome de 2016 se amplió el formato: la OPEP+ incorpora a Rusia y a otros productores no miembros, y eleva la cuota conjunta a cerca de la mitad de la producción global. Esa ampliación fue el reconocimiento de que el cártel clásico ya no bastaba para influir en el precio.

Su funcionamiento tiene dos límites conocidos. El primero es el incumplimiento: cada miembro gana produciendo por encima de su cuota mientras los demás la respetan, y ese incentivo es permanente. El segundo es la capacidad ociosa, que se concentra casi por completo en Arabia Saudí y Emiratos. Solo quien puede aumentar la producción con rapidez tiene influencia real sobre el precio; los demás producen ya al máximo.

Estados Unidos, hoy el mayor productor mundial gracias al esquisto, no forma parte del acuerdo. Sus productores son empresas privadas que responden al precio, no a una cuota, lo que introduce en el mercado un actor grande y no coordinable.

Qué determina hoy el precio

Cuatro factores se combinan.

La demanda asiática es el motor del crecimiento del consumo, y la desaceleración china pesa más en el precio que cualquier decisión europea.

La capacidad ociosa actúa como amortiguador: cuando es amplia, un conflicto en una región productora apenas mueve el precio; cuando es estrecha, cualquier interrupción lo dispara.

Las sanciones y los desvíos han reordenado los flujos desde 2022. El crudo ruso se redirigió hacia India y China con descuento, y apareció una flota de buques al margen de los circuitos habituales de seguro y bandera. El volumen global no se redujo; cambiaron las rutas y los precios relativos.

Y la transición energética actúa sobre las expectativas más que sobre el consumo actual. La perspectiva de una demanda decreciente a largo plazo desincentiva la inversión en nueva capacidad, lo que paradójicamente puede producir precios más altos y volátiles durante la transición: menos oferta nueva frente a una demanda que todavía no cae.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el precio del petróleo es tan volátil?

Porque ni la oferta ni la demanda reaccionan rápido al precio. Abrir un yacimiento lleva años y el consumo apenas cae a corto plazo, de modo que un desequilibrio del dos o tres por ciento puede mover el precio un cincuenta por ciento.

¿Qué fue la crisis de 1973?

El embargo decretado por los países árabes exportadores tras la guerra del Yom Kipur contra los Estados que apoyaban a Israel, junto con recortes de producción. El precio se multiplicó por cuatro y provocó estanflación en las economías occidentales.

¿Qué es la OPEP+?

La ampliación del cártel a partir de 2016 para incorporar a Rusia y otros productores no miembros. Eleva la cuota conjunta a cerca de la mitad de la producción mundial, frente al tercio que controla la OPEP clásica.

¿Por qué los cárteles de petróleo son inestables?

Porque cada miembro gana produciendo por encima de su cuota mientras los demás la respetan. Ese incentivo es permanente y explica episodios como el de 1986, cuando Arabia Saudí abrió el grifo y hundió el precio.

¿Qué es la capacidad ociosa?

La producción que un país puede activar con rapidez. Se concentra casi por completo en Arabia Saudí y Emiratos, y solo quien la tiene ejerce influencia real sobre el precio; el resto ya produce al máximo.

¿Cómo pudo el petróleo cotizar en negativo en 2020?

Porque la pandemia hundió la demanda mientras una disputa entre Arabia Saudí y Rusia elevaba la producción. En abril no había dónde almacenar el crudo entregado y los tenedores de contratos pagaban por deshacerse de él.

¿Qué papel juega el petróleo de esquisto?

Convirtió a Estados Unidos en el mayor productor mundial. Sus productores son empresas privadas que responden al precio y no a cuotas, lo que introduce en el mercado un actor grande y no coordinable con la OPEP+.

¿Cómo afectaron las sanciones a Rusia al mercado?

Reordenaron los flujos más que el volumen: el crudo ruso se redirigió hacia India y China con descuento y apareció una flota de buques al margen de los circuitos habituales de seguro y bandera.

¿Bajará el precio con la transición energética?

No necesariamente durante la transición. La perspectiva de demanda decreciente desincentiva la inversión en nueva capacidad, lo que puede producir precios más altos y volátiles mientras el consumo todavía no cae.