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Irán y el acuerdo nuclear: qué establecía el JCPOA y por qué se rompió

El pacto de 2015 limitaba el programa nuclear iraní a cambio de levantar sanciones. La retirada estadounidense de 2018 lo dejó sin efecto práctico y abrió una brecha entre Washington y las capitales europeas.

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Análisis regional
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Ilustración esquemática de Irán: una trama diagonal sobre parte del territorio.
Lámina 45 35°41' N / 51°23' E

El acuerdo nuclear con Irán (formalmente Plan de Acción Integral Conjunto, conocido por sus siglas inglesas JCPOA) se firmó en Viena en julio de 2015 entre Irán y el grupo formado por Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, con la Unión Europea como coordinadora.

Su lógica era una permuta: Irán aceptaba limitaciones verificables de su programa nuclear durante plazos determinados y, a cambio, se levantaban las sanciones económicas relacionadas con ese programa.

Qué establecía

Las restricciones eran específicas y medibles.

Irán debía reducir su reserva de uranio enriquecido en torno al 97 %, limitar el enriquecimiento al 3,67 % (el nivel de combustible para centrales, muy por debajo del 90 % de uso militar), recortar el número de centrifugadoras operativas a una fracción de las instaladas y rediseñar el reactor de agua pesada de Arak para que no pudiera producir plutonio apto para armas.

A cambio aceptaba el régimen de inspección más intrusivo negociado hasta entonces: acceso continuo del Organismo Internacional de Energía Atómica a las instalaciones declaradas, vigilancia de toda la cadena de suministro —desde las minas de uranio hasta los residuos— y aplicación del Protocolo Adicional, que permite inspecciones en emplazamientos no declarados.

El indicador que resumía el efecto era el llamado tiempo de escape: el plazo que Irán necesitaría para acumular material fisible suficiente para un arma si decidiera hacerlo. El acuerdo lo extendía de unos pocos meses a alrededor de un año.

Las limitaciones tenían fechas de caducidad escalonadas, las llamadas cláusulas de extinción, y ese fue uno de los principales argumentos de sus críticos.

Por qué se rompió

Estados Unidos se retiró en mayo de 2018 y restableció las sanciones, incluidas las llamadas secundarias: las que se aplican a empresas de terceros países que comercien con Irán, y que en la práctica obligan a cualquier compañía con exposición al sistema financiero estadounidense a elegir entre uno u otro mercado.

Los argumentos para la retirada fueron tres: las cláusulas de extinción dejaban el programa sin restricciones a medio plazo, el acuerdo no cubría el programa de misiles balísticos, y no abordaba la actividad iraní a través de grupos armados aliados en la región.

Los defensores del acuerdo respondían que había sido diseñado deliberadamente como un pacto de un solo asunto, precisamente por eso fue posible, y que el Organismo Internacional de Energía Atómica certificaba en sus informes que Irán cumplía sus obligaciones.

Irán mantuvo el cumplimiento durante aproximadamente un año más y después empezó a excederse de forma escalonada y anunciada, presentando cada paso como respuesta a la falta de contrapartidas.

El intento europeo

Las tres capitales europeas firmantes intentaron mantener el acuerdo con vida y se encontraron con un problema que excede el caso iraní: la dificultad de sostener una política exterior propia frente a la extraterritorialidad de las sanciones estadounidenses.

Crearon INSTEX, un mecanismo de intercambio diseñado para permitir comercio humanitario con Irán sin transacciones bancarias directas en dólares. Apenas procesó operaciones y se liquidó en 2023. Las grandes empresas europeas abandonaron el mercado iraní por su cuenta, sin necesidad de que nadie se lo ordenara: el riesgo de perder el acceso al mercado estadounidense era incomparablemente mayor que el beneficio.

El episodio se cita habitualmente como la demostración más clara de los límites de la autonomía estratégica europea. La Unión disponía de la voluntad política y del instrumento jurídico (el estatuto de bloqueo, que prohíbe a las empresas europeas acatar sanciones extraterritoriales) y ninguno de los dos funcionó frente a la realidad del sistema financiero en dólares.

Dónde está hoy el programa

Los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica han documentado desde 2021 un enriquecimiento a niveles muy superiores a los pactados, con existencias de uranio al 60 %, técnicamente próximo al grado militar, y un número creciente de centrifugadoras avanzadas.

En paralelo, la capacidad de verificación se ha reducido: Irán suspendió la aplicación del Protocolo Adicional y desconectó parte del equipamiento de vigilancia, lo que ha llevado al organismo a advertir de forma reiterada que su conocimiento del programa se ha degradado.

Las negociaciones para restaurar el acuerdo se desarrollaron en Viena durante 2021 y 2022 sin resultado. El obstáculo no fue solo técnico: cualquier acuerdo nuevo afronta el problema de credibilidad que dejó 2018, porque un compromiso que una administración puede revocar sin coste ofrece a la otra parte una garantía dudosa.

A ello se añadió la expiración, en octubre de 2025, de las disposiciones de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad que respaldaban el acuerdo, lo que eliminó el andamiaje jurídico internacional sobre el que se había construido.

Preguntas frecuentes

¿Qué era el JCPOA?

El acuerdo firmado en Viena en julio de 2015 entre Irán y seis potencias, por el que Irán aceptaba limitaciones verificables de su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones relacionadas con él.

¿Qué limitaba exactamente?

Reducía la reserva de uranio enriquecido en torno al 97 %, limitaba el enriquecimiento al 3,67 %, recortaba las centrifugadoras operativas y obligaba a rediseñar el reactor de Arak para que no produjera plutonio apto para armas.

¿Qué es el «tiempo de escape»?

El plazo que Irán necesitaría para acumular material fisible suficiente para un arma si decidiera hacerlo. El acuerdo lo extendía de unos pocos meses a alrededor de un año.

¿Por qué se retiró Estados Unidos?

Por tres argumentos: las cláusulas de extinción dejaban el programa sin restricciones a medio plazo, el acuerdo no cubría los misiles balísticos y no abordaba la actividad iraní a través de grupos aliados en la región.

¿Cumplía Irán el acuerdo?

El Organismo Internacional de Energía Atómica lo certificaba en sus informes. Irán mantuvo el cumplimiento aproximadamente un año más tras la retirada estadounidense y después empezó a excederse de forma escalonada y anunciada.

¿Qué fue INSTEX?

El mecanismo creado por las capitales europeas para permitir comercio humanitario con Irán sin transacciones bancarias directas en dólares. Apenas procesó operaciones y se liquidó en 2023.

¿Por qué fracasó el intento europeo?

Porque las sanciones secundarias obligan a cualquier empresa con exposición al sistema financiero estadounidense a elegir mercado. Las compañías europeas abandonaron Irán por cuenta propia, y ni la voluntad política ni el estatuto de bloqueo lo impidieron.

¿En qué situación está el programa iraní?

Los informes del organismo documentan desde 2021 enriquecimiento muy por encima de lo pactado, con existencias al 60 %, y una capacidad de verificación reducida tras la suspensión del Protocolo Adicional y la desconexión de equipos de vigilancia.

¿Por qué es difícil un acuerdo nuevo?

Por un problema de credibilidad: un compromiso que una administración puede revocar sin coste ofrece a la otra parte una garantía dudosa. Además, en octubre de 2025 expiraron las disposiciones de la resolución 2231 que lo respaldaban.