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Rojava, el Kurdistán sirio: cómo se administra el noreste de Siria

Una administración autónoma surgida de un vacío en 2012, socio terrestre de la coalición contra el Estado Islámico y objetivo declarado de Turquía. Su futuro depende de una negociación que apenas empieza.

Tipo
Análisis regional
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Lámina de trazado abstracto del noreste de Siria, con bandas de nivel sobre el interior.
Lámina 410 36°53' N / 40°02' E

En el noreste de Siria funciona desde 2012 una administración que no aparece en ningún mapa político como entidad separada y que controla una porción sustancial del territorio del país, incluida la mayor parte de sus campos petrolíferos y de su producción agrícola.

Se la conoce como Rojava («oeste» en kurdo, por referirse a la parte occidental del Kurdistán), aunque su denominación oficial ha ido cambiando hacia fórmulas que evitan la referencia étnica: Administración Autónoma del Norte y Este de Siria.

Cómo surgió

Los kurdos sirios eran la comunidad kurda con menos derechos de los cuatro países donde el pueblo está repartido. Un censo de 1962 en la provincia de Hasaka declaró extranjeros a decenas de miles de ellos, y sus descendientes quedaron sin nacionalidad, sin derecho a propiedad ni a empleo público durante generaciones.

En 2012, con la guerra civil ya extendida, el ejército sirio se retiró del noreste para concentrar fuerzas en los frentes de Damasco y Alepo. Las milicias kurdas ocuparon ese vacío sin combatir apenas, y el régimen mantuvo presencia simbólica en algunos puntos.

La administración que se organizó a partir de entonces adoptó un modelo llamado confederalismo democrático, formulado por Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, desde su prisión turca. Sus rasgos declarados son la organización en comunas locales, la copresidencia obligatoria de hombre y mujer en cada cargo, cuotas para las comunidades árabe, siríaca y armenia, y un énfasis explícito en la participación de las mujeres, con unidades militares propias que alcanzaron notoriedad internacional.

Cuánto de ese modelo funciona en la práctica y cuánto es formalismo sobre una estructura de partido dominante es objeto de discusión entre quienes lo han estudiado sobre el terreno.

La guerra contra el Estado Islámico

La defensa de Kobane a finales de 2014, cuando la ciudad resistió el asedio del Estado Islámico con apoyo aéreo de la coalición internacional, convirtió a las milicias kurdas en el socio terrestre preferente de Occidente en Siria.

De esa alianza salieron las Fuerzas Democráticas Sirias, una coalición que incorporó a combatientes árabes y de otras comunidades y que llevó el peso de la campaña terrestre hasta la toma de Raqa en 2017 y la caída de la última bolsa territorial en 2019.

El precio fue alto en bajas y dejó a esas fuerzas dos cargas duraderas: la custodia de prisiones con miles de antiguos combatientes y la gestión de campos donde permanecen decenas de miles de familiares, un problema que ningún Estado de origen ha querido asumir.

El problema turco

Aquí está la contradicción que define el expediente. Turquía considera a las Unidades de Protección Popular kurdas una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en lucha armada contra el Estado turco desde 1984 y clasificado como organización terrorista por Ankara, Estados Unidos y la Unión Europea.

Es decir: el mismo actor al que Washington armaba y entrenaba era, para un aliado de la OTAN, una organización terrorista en su frontera.

Turquía actuó en consecuencia con tres operaciones militares (2016, 2018 y 2019) que le dieron control sobre franjas del norte sirio, con desplazamiento de población kurda incluido. La de 2019 se produjo tras un repliegue estadounidense parcial que dejó a las fuerzas kurdas expuestas y las empujó a un acuerdo con Damasco y con Moscú para evitar un avance mayor.

Qué cambia tras la caída del régimen

La caída del régimen sirio en diciembre de 2024 alteró todos los términos del problema.

Desapareció el interlocutor con el que la administración autónoma había mantenido una relación ambigua —ni aliado ni enemigo declarado— durante una década. El nuevo poder en Damasco plantea la reunificación del país bajo una autoridad única, lo que implica la integración de las fuerzas del noreste en un ejército nacional y la absorción de su administración.

Turquía, con influencia sobre ese nuevo poder, presiona para que esa integración desmantele la estructura kurda en lugar de reconocerla como componente autónomo.

La negociación entre Damasco y la administración del noreste sobre los términos (qué grado de descentralización, qué ocurre con las fuerzas, quién controla los recursos petrolíferos y agrícolas, qué estatus tienen la lengua y la educación en kurdo) es el asunto que decidirá si Rojava sobrevive en alguna forma o se disuelve.

Su posición negociadora tiene un activo y una debilidad. El activo es que controla recursos que el Estado sirio necesita para reconstruirse. La debilidad es que su principal respaldo externo nunca fue un compromiso formal, y la experiencia de 2019 mostró lo rápido que puede retirarse.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Rojava?

La administración autónoma establecida en el noreste de Siria desde 2012. Su denominación oficial ha evolucionado hacia Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, evitando la referencia étnica.

¿Cómo se formó la administración kurda del noreste sirio?

Cuando el ejército sirio se retiró del noreste en 2012 para concentrar fuerzas en otros frentes, las milicias kurdas ocuparon ese vacío casi sin combatir y organizaron una administración propia.

¿Qué era el censo de 1962?

Un censo en la provincia de Hasaka que declaró extranjeros a decenas de miles de kurdos sirios. Sus descendientes quedaron sin nacionalidad, sin derecho a propiedad ni a empleo público durante generaciones.

¿Qué es el confederalismo democrático?

El modelo organizativo adoptado, formulado por Abdullah Öcalan: comunas locales, copresidencia obligatoria de hombre y mujer en cada cargo, cuotas para las comunidades árabe, siríaca y armenia y énfasis en la participación de las mujeres.

¿Qué papel tuvieron contra el Estado Islámico?

Fueron el socio terrestre preferente de la coalición internacional. La defensa de Kobane en 2014 les dio notoriedad y las Fuerzas Democráticas Sirias llevaron el peso de la campaña hasta la toma de Raqa en 2017 y la caída de Baghuz en 2019.

¿Por qué Turquía las considera terroristas?

Porque las considera una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en lucha armada contra el Estado turco desde 1984. Esa contradicción (aliado occidental y amenaza para un socio de la OTAN) define el expediente.

¿Qué pasó en 2019?

Turquía lanzó una operación militar tras un repliegue estadounidense parcial que dejó expuestas a las fuerzas kurdas y las empujó a un acuerdo con Damasco y Moscú para evitar un avance mayor.

¿Qué le espera tras la caída del régimen?

Una negociación con el nuevo poder en Damasco sobre el grado de descentralización, la integración de sus fuerzas, el control de los recursos y el estatus de la lengua kurda. Turquía presiona para que esa integración desmantele la estructura en lugar de reconocerla.