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Soleimani y la Fuerza Quds: cómo Irán proyecta su poder regional
Su muerte en un ataque con dron en enero de 2020 fue el episodio de mayor riesgo de escalada entre Washington y Teherán en décadas. Qué dirigía exactamente y por qué la red sobrevivió a su muerte.
Qasem Soleimani murió el 3 de enero de 2020 en un ataque con dron estadounidense junto al aeropuerto de Bagdad, poco después de aterrizar. Con él murió Abu Mahdi al Muhandis, dirigente de las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes.
La operación fue el episodio de mayor riesgo de escalada directa entre Estados Unidos e Irán en décadas. Para entenderlo hay que precisar qué dirigía Soleimani, porque su cargo no tenía equivalente en la estructura de un Estado occidental.
Qué es la Fuerza Quds
Irán tiene dos estructuras militares paralelas. El Ejército regular, heredero del anterior a 1979, se ocupa de la defensa territorial convencional. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, creado tras la revolución, es una fuerza distinta con su propia rama terrestre, naval, aérea y de misiles, responsable ante el líder supremo y con un peso económico considerable a través de fundaciones y empresas.
La Fuerza Quds es la rama del Cuerpo de Guardianes encargada de las operaciones fuera del territorio. Soleimani la dirigió desde finales de los años noventa hasta su muerte, y en ese periodo la convirtió en el instrumento central de la política regional iraní.
Su función no era mandar tropas iraníes en el extranjero sino construir, armar, entrenar y coordinar fuerzas locales aliadas. Ese modelo —influencia mediante socios en lugar de despliegue propio— es lo que permite a un país sometido a sanciones prolongadas y con un presupuesto militar modesto sostener presencia efectiva en varios países a la vez.
El «eje de la resistencia»
La red que Irán denomina así reúne actores muy distintos, unidos por la relación con Teherán más que entre sí.
Hezbolá, en el Líbano, es el más antiguo y el más capaz: surgió en los años ochenta durante la ocupación israelí del sur libanés y es simultáneamente milicia con armamento avanzado, partido con representación parlamentaria y red de servicios sociales.
Las milicias iraquíes agrupadas en las Fuerzas de Movilización Popular se formaron o crecieron a partir de 2014 para combatir al Estado Islámico. Se integraron formalmente en el aparato de seguridad iraquí conservando cadenas de mando propias, lo que crea un problema estructural para el Estado iraquí.
Los hutíes en Yemen tienen origen y agenda propios y reciben armamento y tecnología de misiles iraníes, con una relación menos vertical que la de los demás.
Grupos palestinos y milicias en Siria completan el conjunto.
La lógica del sistema es la profundidad estratégica: llevar cualquier eventual confrontación lejos del territorio iraní y disponer de capacidad de respuesta en varios frentes.
Por qué el ataque de 2020 fue tan arriesgado
Matar al comandante de la Fuerza Quds en el aeropuerto de un tercer país no tenía precedente. Estados Unidos lo justificó invocando ataques previos contra sus posiciones y una amenaza inminente cuya concreción fue después objeto de controversia.
La respuesta iraní llegó días más tarde con un ataque de misiles balísticos contra la base de Ain al Asad, en Irak. Fue deliberadamente calibrado: se avisó por canales indirectos, no hubo muertos (sí decenas de casos de lesión cerebral traumática entre el personal) y permitió a ambas partes detener la escalada.
El episodio dejó dos consecuencias colaterales. El parlamento iraquí votó exigir la salida de las tropas extranjeras, una resolución de aplicación limitada pero políticamente significativa. Y en la misma noche del contraataque, las defensas antiaéreas iraníes derribaron por error un avión comercial ucraniano que despegaba de Teherán, con 176 muertos, un hecho que el gobierno negó durante tres días antes de admitirlo y que provocó protestas internas.
Por qué la red sobrevivió
La previsión de que la muerte de Soleimani desarticularía el sistema no se cumplió. Su sucesor, Esmail Qaani, asumió el mando con un perfil mucho más bajo y la estructura siguió operando.
La razón es que la red no dependía de un individuo sino de relaciones institucionales construidas durante dos décadas: financiación, canales de suministro, entrenamiento y vínculos personales entre mandos. Soleimani era el arquitecto y el rostro visible, no el único nudo.
Lo que sí ha alterado el sistema son acontecimientos posteriores. Las pérdidas de Hezbolá en su enfrentamiento con Israel durante 2024, la caída del régimen sirio en diciembre de ese año (que interrumpió el corredor terrestre entre Irán y el Líbano) y los intercambios directos entre Irán e Israel han degradado la posición regional iraní más que la eliminación de un comandante.
Esa es la lección que el caso deja: en una red construida sobre socios locales, el daño no viene de descabezarla sino de romper las conexiones que la sostienen.
Preguntas frecuentes
¿Quién era Qasem Soleimani?
El comandante de la Fuerza Quds, la rama del Cuerpo de Guardianes de la Revolución encargada de las operaciones exteriores iraníes, desde finales de los años noventa hasta su muerte en enero de 2020.
¿Qué es el Cuerpo de Guardianes de la Revolución?
Una estructura militar paralela al Ejército regular, creada tras la revolución de 1979, con ramas propias terrestre, naval, aérea y de misiles, responsable ante el líder supremo y con peso económico a través de fundaciones y empresas.
¿Cómo proyecta Irán su influencia regional?
Construyendo, armando, entrenando y coordinando fuerzas locales aliadas en lugar de desplegar tropas propias. Ese modelo permite mantener presencia efectiva en varios países pese a las sanciones y a un presupuesto militar modesto.
¿Qué es el «eje de la resistencia»?
La red de actores aliados de Teherán: Hezbolá en el Líbano, milicias iraquíes, los hutíes en Yemen, grupos palestinos y milicias en Siria. Están unidos por su relación con Irán más que entre sí.
¿Cómo respondió Irán al ataque?
Con un ataque de misiles balísticos contra la base de Ain al Asad, en Irak, deliberadamente calibrado: se avisó por canales indirectos y no hubo muertos, aunque sí decenas de casos de lesión cerebral traumática.
¿Qué pasó con el avión ucraniano?
En la misma noche del contraataque, las defensas antiaéreas iraníes lo derribaron por error al despegar de Teherán, con 176 muertos. El gobierno lo negó durante tres días antes de admitirlo, lo que provocó protestas internas.
¿Se desarticuló la red de Soleimani tras su muerte?
No. Su sucesor, Esmail Qaani, asumió el mando con un perfil más bajo y la estructura siguió operando, porque dependía de relaciones institucionales construidas durante dos décadas y no de un solo individuo.
¿Qué ha debilitado la posición iraní en la región?
Las pérdidas de Hezbolá en 2024, la caída del régimen sirio en diciembre de ese año (que interrumpió el corredor terrestre hacia el Líbano) y los intercambios directos con Israel han pesado más que la eliminación de un comandante.