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El comunismo en Estados Unidos: del auge de 1919 al maccarthismo

Un país industrial sin partido obrero de masas es una anomalía europea difícil de explicar. Cómo llegó y se apagó el comunismo estadounidense, y qué dejó la caza de brujas de los años cincuenta.

Tipo
Análisis regional
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Lámina esquemática de Estados Unidos, con bandas de nivel sobre el interior.
Lámina 17 38°53' N / 77°00' W

Estados Unidos es la única gran democracia industrial que nunca desarrolló un partido socialista o comunista con presencia parlamentaria estable. La pregunta —formulada ya en 1906 por el sociólogo alemán Werner Sombart en un ensayo célebre— sigue siendo un clásico de la historia comparada.

La respuesta habitual combina varios factores: la ausencia de un pasado feudal y por tanto de conciencia de clase heredada, la movilidad geográfica que ofrecía la frontera, la diversidad étnica y racial que fragmentó la solidaridad obrera, un sistema electoral mayoritario que castiga a los terceros partidos, y unos salarios industriales comparativamente altos.

Eso no significa que la izquierda revolucionaria no existiera. Existió, tuvo momentos de influencia real y fue reprimida con una intensidad que también resulta excepcional entre las democracias.

El primer Red Scare

El Partido Comunista estadounidense nació en 1919 de una escisión del Partido Socialista, alentada por la Revolución rusa de 1917.

La reacción fue inmediata. El primer Red Scare, entre 1919 y 1920, combinó una oleada de huelgas, atentados anarquistas y una respuesta gubernamental desproporcionada: las redadas Palmer, dirigidas por el fiscal general Mitchell Palmer, detuvieron a miles de personas y deportaron a centenares de extranjeros con procedimientos sumarios. Un joven funcionario llamado J. Edgar Hoover coordinó buena parte de la operación.

El episodio fijó un patrón que se repetiría: la asociación del radicalismo político con la condición de extranjero, y el uso de la legislación migratoria como herramienta de represión ideológica.

Los años treinta: el único momento de influencia real

La Gran Depresión cambió las condiciones. Con un desempleo que alcanzó cerca de una cuarta parte de la población activa, el discurso anticapitalista encontró audiencia por primera vez.

El Partido Comunista alcanzó su máximo histórico de militancia hacia finales de la década (cifras que las estimaciones sitúan en torno a las decenas de miles) y, más importante, ejerció una influencia superior a su tamaño en tres terrenos: la organización sindical, sobre todo en el nuevo Congreso de Organizaciones Industriales; la defensa de los derechos civiles de la población negra, con el caso de los jóvenes de Scottsboro como episodio emblemático; y el ambiente cultural e intelectual, con presencia notable entre escritores, guionistas y académicos.

La estrategia del Frente Popular, adoptada desde 1935, le permitió operar en coalición con liberales del New Deal en lugar de contra ellos. Ese periodo terminó abruptamente con el pacto germano-soviético de 1939, que provocó una sangría de militantes, y se recuperó parcialmente durante la alianza de guerra contra el Eje.

El maccarthismo

La Guerra Fría cerró la ventana. Entre finales de los años cuarenta y mediados de los cincuenta, la investigación de la deslealtad política se convirtió en política de Estado.

El Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes, que existía desde 1938, adquirió notoriedad con las audiencias sobre Hollywood de 1947 y la condena por desacato de los Diez de Hollywood, que se negaron a declarar sobre sus afiliaciones. Se estableció una lista negra que apartó del trabajo a guionistas, directores y actores durante años.

El senador Joseph McCarthy, que dio nombre al fenómeno, llegó tarde: su intervención empezó en 1950 con la afirmación de disponer de una lista de comunistas infiltrados en el Departamento de Estado. Nunca la acreditó. Su caída llegó en 1954, cuando sus audiencias contra el Ejército se transmitieron por televisión y el público pudo ver directamente sus métodos; el Senado lo censuró aquel mismo año.

Conviene señalar un matiz que la historiografía posterior ha establecido. Los archivos soviéticos desclasificados y el proyecto de descifrado Venona confirmaron que sí existió espionaje soviético en instituciones estadounidenses durante los años treinta y cuarenta. Que la amenaza tuviera una base real no valida los métodos empleados: la mayoría de los perjudicados por las listas negras y las investigaciones no eran espías, sino personas con afiliaciones o simpatías políticas legales.

Lo que quedó

El comunismo organizado no sobrevivió como fuerza política. Pero el episodio dejó consecuencias que exceden su objeto.

La primera es semántica. En el vocabulario político estadounidense, el término «socialista» quedó cargado de forma que no ocurrió en Europa, y se emplea todavía como descalificación para políticas (sanidad pública, negociación colectiva) que en el resto del mundo occidental son ordinarias.

La segunda es institucional. La expansión de las competencias de vigilancia interna durante aquellos años sentó precedentes cuya discusión reaparece en cada debate posterior sobre seguridad y libertades.

La tercera es sindical. La expulsión de los sindicatos de orientación comunista del movimiento obrero organizado a finales de los cuarenta debilitó su ala más combativa, en un momento en que la afiliación sindical estadounidense alcanzaba su máximo histórico y comenzaba el declive que continúa hasta hoy.

Preguntas frecuentes

¿Existió un Partido Comunista en Estados Unidos?

Sí, fundado en 1919 tras una escisión del Partido Socialista alentada por la Revolución rusa. Nunca obtuvo representación parlamentaria significativa, pero tuvo influencia real en los años treinta.

¿Por qué nunca cuajó un partido obrero de masas?

Se citan la ausencia de pasado feudal y de conciencia de clase heredada, la movilidad que ofrecía la frontera, la fragmentación étnica y racial del movimiento obrero, un sistema electoral que castiga a los terceros partidos y unos salarios industriales comparativamente altos.

¿Qué fueron las redadas Palmer?

Las operaciones de 1919-1920 dirigidas por el fiscal general Mitchell Palmer, que detuvieron a miles de personas y deportaron a centenares de extranjeros con procedimientos sumarios, coordinadas en parte por un joven J. Edgar Hoover.

¿Cuándo tuvo más influencia el comunismo en Estados Unidos?

En los años treinta, durante la Gran Depresión. Su peso fue mayor que su militancia en tres ámbitos: la organización sindical, la defensa de los derechos civiles de la población negra y el ambiente cultural e intelectual.

¿Qué fue el maccarthismo?

La campaña de investigación de la deslealtad política entre finales de los cuarenta y mediados de los cincuenta. Toma su nombre del senador Joseph McCarthy, aunque el Comité de Actividades Antiamericanas actuaba desde antes.

¿Quiénes fueron los Diez de Hollywood?

Diez guionistas y directores condenados por desacato en 1947 por negarse a declarar sobre sus afiliaciones políticas ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Dieron origen a una lista negra que apartó del trabajo a numerosos profesionales.

¿Cómo terminó McCarthy?

Su caída llegó en 1954, cuando sus audiencias contra el Ejército se transmitieron por televisión y el público vio sus métodos directamente. El Senado lo censuró aquel mismo año.

¿Hubo realmente espionaje soviético?

Sí. Los archivos soviéticos desclasificados y el proyecto Venona lo confirmaron para los años treinta y cuarenta. Eso no valida los métodos: la mayoría de los afectados por las listas negras no eran espías sino personas con afiliaciones políticas legales.