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Nagorno Karabaj: el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán y el éxodo
Un enclave de mayoría armenia dentro de Azerbaiyán, tres décadas de control armenio y dos guerras. En septiembre de 2023 el territorio se rindió en un día y prácticamente toda su población se marchó.
Durante tres décadas, Nagorno Karabaj fue el ejemplo europeo de conflicto congelado: un territorio montañoso de unos 4.400 kilómetros cuadrados, reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán, habitado por armenios y administrado por una autoridad no reconocida por ningún Estado. En otoño de 2023 dejó de ser un conflicto congelado, y no porque se resolviera por negociación.
De dónde viene el enclave
El origen es administrativo y soviético. En 1923, las autoridades de la URSS crearon el Óblast Autónomo del Alto Karabaj —Nagorno significa «alto» o «montañoso» en ruso— con población mayoritariamente armenia, y lo adscribieron a la República Socialista Soviética de Azerbaiyán, no a la de Armenia, pese a no tener continuidad territorial con esta última.
Esa decisión, tomada en un contexto de cortejo soviético a la Turquía kemalista, funcionó mientras existió una autoridad central capaz de contener las reivindicaciones. En febrero de 1988, con la perestroika en marcha, el soviet local votó a favor de la transferencia a Armenia. Moscú lo rechazó y comenzaron los enfrentamientos intercomunitarios y los desplazamientos de población en ambos sentidos.
La primera guerra: 1992-1994
Con la disolución de la URSS, el conflicto se convirtió en guerra abierta entre dos Estados nuevos. Terminó en mayo de 1994 con un alto el fuego mediado por Rusia y una victoria armenia clara sobre el terreno.
El resultado excedió con mucho el enclave original. Las fuerzas armenias controlaban no solo Nagorno Karabaj sino además siete distritos azerbaiyanos adyacentes, ocupados como cinturón de seguridad y para asegurar el corredor de Lachín, la conexión terrestre con Armenia. En conjunto, alrededor del 20 % del territorio internacionalmente reconocido de Azerbaiyán.
El desplazamiento fue masivo y en las dos direcciones: cientos de miles de azerbaiyanos huyeron de los territorios ocupados y de la propia Armenia, y una cifra comparable de armenios abandonó Azerbaiyán. Se proclamó una república no reconocida, llamada primero de Nagorno Karabaj y después de Artsaj, que ningún Estado, incluida Armenia, llegó a reconocer formalmente.
El Grupo de Minsk de la OSCE, copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia, se hizo cargo de la mediación y no produjo acuerdo alguno en veintiséis años.
Por qué se rompió el equilibrio
Lo que cambió entre 1994 y 2020 fue la relación de fuerzas, y la causa fue el petróleo. Azerbaiyán utilizó los ingresos de sus hidrocarburos del Caspio para multiplicar su presupuesto militar hasta superar el conjunto del gasto público armenio, y compró sistemas de armas modernos a Israel y a Turquía.
Armenia, por su parte, mantenía una economía pequeña, sin salida al mar y con dos de sus cuatro fronteras cerradas, la turca y la azerbaiyana, y una dependencia casi total de la garantía de seguridad rusa.
La guerra de 2020: cuarenta y cuatro días
El 27 de septiembre de 2020, Azerbaiyán lanzó una ofensiva a gran escala. La guerra duró cuarenta y cuatro días y se convirtió en un caso de estudio militar por el papel decisivo de los drones de combate, sobre todo el modelo turco Bayraktar TB2 y las municiones merodeadoras israelíes, que anularon la artillería y los blindados armenios desplegados en posiciones fijas.
Turquía respaldó abiertamente a Bakú. Rusia, aliada formal de Armenia a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, no intervino: su compromiso cubría el territorio de Armenia, no el de Nagorno Karabaj, que jurídicamente era azerbaiyano.
El alto el fuego del 9 de noviembre de 2020, negociado por Moscú, devolvió a Azerbaiyán los siete distritos y una parte sustancial del propio enclave, incluida la ciudad de Shusha. Un contingente ruso de unos 2.000 efectivos quedó desplegado como fuerza de interposición, con mandato de cinco años, y con la misión de garantizar el corredor de Lachín.
El bloqueo y el éxodo de 2023
En diciembre de 2022 comenzó un bloqueo del corredor de Lachín, primero mediante manifestantes presentados como ecologistas y después con un puesto de control azerbaiyano formal. Durante nueve meses, la única vía de entrada de alimentos, combustible y medicinas quedó cortada o severamente restringida. Los soldados rusos desplegados para garantizar el paso no lo impidieron.
El 19 de septiembre de 2023, Azerbaiyán lanzó una operación militar que las autoridades locales no pudieron resistir. La rendición se firmó en veinticuatro horas. En la semana siguiente, más de cien mil personas (prácticamente toda la población armenia del territorio) cruzaron hacia Armenia. El 1 de enero de 2024, la república autoproclamada se disolvió formalmente.
En treinta años, el mismo territorio había cambiado de manos dos veces, y en ambas ocasiones la población anterior se marchó casi por completo.
Qué queda abierto
Tres asuntos siguen sin cerrar.
El primero es el tratado de paz entre Armenia y Azerbaiyán, negociado desde 2023 con mediación alternante europea y estadounidense, que exige delimitar una frontera de unos mil kilómetros nunca demarcada, porque hasta 1991 era una línea administrativa interna soviética.
El segundo es la conexión terrestre entre Azerbaiyán y su exclave de Najicheván a través del sur de Armenia. Bakú y Ankara la reclaman como corredor; Ereván acepta abrir comunicaciones pero rechaza cualquier fórmula que implique pérdida de control soberano sobre el trazado.
El tercero es el reposicionamiento de Armenia. La percepción de que Rusia no cumplió su papel de garante ha llevado a Ereván a congelar su participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, ratificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y acercarse a la Unión Europea. Es el cambio geopolítico de fondo que deja el conflicto: no la frontera, sino la salida de Armenia de la órbita en la que llevaba tres siglos.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está Nagorno Karabaj?
En el Cáucaso Sur, dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas de Azerbaiyán. Es una región montañosa de unos 4.400 kilómetros cuadrados que estuvo habitada mayoritariamente por armenios.
¿Por qué un territorio armenio estaba dentro de Azerbaiyán?
Por una decisión administrativa soviética de 1923, que creó un óblast autónomo de población armenia y lo adscribió a la república azerbaiyana, en un contexto de acercamiento de Moscú a la Turquía kemalista.
¿Cuántas guerras hubo?
Dos principales: la de 1992-1994, con victoria armenia, y la de 2020, que duró cuarenta y cuatro días y ganó Azerbaiyán. A ellas se suma la operación de septiembre de 2023, que se resolvió en un día.
¿Qué papel tuvieron los drones en 2020?
Fue decisivo. Los drones de combate turcos Bayraktar TB2 y las municiones merodeadoras israelíes anularon la artillería y los blindados armenios en posiciones fijas, y la guerra se convirtió en un caso de estudio militar.
¿Por qué no intervino Rusia en defensa de Armenia?
Porque su compromiso a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva cubre el territorio de Armenia, y Nagorno Karabaj era jurídicamente territorio azerbaiyano. Esa distinción marcó el resultado del conflicto y la política armenia posterior.
¿Qué era el corredor de Lachín?
La única conexión terrestre entre Armenia y el enclave. Su bloqueo desde diciembre de 2022 cortó durante nueve meses la entrada de alimentos, combustible y medicinas, pese al despliegue ruso encargado de garantizarlo.
¿Qué pasó en septiembre de 2023?
Azerbaiyán lanzó una operación militar el día 19 y las autoridades locales se rindieron en veinticuatro horas. En la semana siguiente más de cien mil personas, prácticamente toda la población armenia, cruzaron hacia Armenia.
¿Existe todavía la república de Artsaj?
No. Se disolvió formalmente el 1 de enero de 2024. Nunca fue reconocida por ningún Estado, ni siquiera por Armenia.
¿Qué fue el Grupo de Minsk?
El formato de mediación de la OSCE creado en 1992, copresidido por Rusia, Estados Unidos y Francia. No produjo ningún acuerdo en veintiséis años de negociación.
¿Qué queda pendiente entre Armenia y Azerbaiyán?
El tratado de paz y la demarcación de una frontera de unos mil kilómetros que nunca se delimitó, y el estatus de la conexión terrestre entre Azerbaiyán y su exclave de Najicheván a través del sur armenio.