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Las guerras de Chechenia: 1996, 1999 y el ascenso de Putin al poder
Dos guerras en una década con resultados opuestos. La primera humilló al ejército ruso; la segunda convirtió a un primer ministro desconocido en presidente y fijó el modelo de gobierno que Rusia aplicaría después.
Chechenia es una república pequeña del norte del Cáucaso, de poco más de un millón de habitantes y una superficie menor que la de Cataluña. Entre 1994 y 2009 fue el escenario de dos guerras que cambiaron la política rusa más que cualquier otro acontecimiento posterior a la disolución de la Unión Soviética.
La primera terminó en derrota para Moscú y dejó al ejército ruso desacreditado. La segunda produjo el resultado opuesto y, de paso, llevó a la presidencia a un antiguo oficial del KGB que en agosto de 1999 era prácticamente desconocido para los votantes.
De dónde viene el conflicto
La incorporación de Chechenia al Imperio ruso fue el resultado de una guerra de casi medio siglo en el siglo XIX, con una resistencia dirigida durante décadas por el imán Shamil. Esa memoria de conquista es un elemento constitutivo de la identidad chechena.
El episodio decisivo del siglo XX ocurrió en febrero de 1944, cuando Stalin ordenó la deportación de toda la población chechena e ingusetia a Asia Central, acusada colectivamente de colaboracionismo. Se calcula que una fracción muy alta murió durante el traslado o en los primeros años del destierro. El regreso no se autorizó hasta 1957, y encontraron sus casas ocupadas por otros.
Con la disolución de la URSS en 1991, el general Dzhojar Dudáyev proclamó la independencia. A diferencia de las quince repúblicas de la Unión, que tenían derecho constitucional a separarse, Chechenia era una república autónoma dentro de la Federación Rusa y no disponía de esa vía. Moscú consideró la declaración ilegal desde el principio.
La primera guerra: 1994-1996
Boris Yeltsin ordenó la intervención en diciembre de 1994 con la previsión, expresada por su ministro de Defensa, de que bastarían un par de regimientos y unas horas.
El asalto a Grozni durante el invierno de 1994-1995 fue un desastre militar. Columnas blindadas entraron en una ciudad sin apoyo de infantería suficiente y fueron destruidas en el combate urbano. La ciudad quedó arrasada por los bombardeos, y las víctimas civiles se contaron por decenas de miles.
La guerra fue además la primera de Rusia con cobertura televisiva relativamente libre. Las imágenes de soldados reclutas mal equipados y de barrios destruidos hicieron el conflicto profundamente impopular, y esa impopularidad tuvo consecuencias políticas directas.
Los combatientes chechenos llevaron la guerra fuera del territorio con tomas de rehenes en Rusia meridional. En agosto de 1996 recuperaron Grozni por sorpresa, y el acuerdo de Jasaviurt puso fin a los combates: retirada rusa y aplazamiento de la cuestión del estatus durante cinco años. Fue, en la práctica, una derrota.
El interludio: 1996-1999
Chechenia funcionó de facto como independiente durante tres años, sin reconocimiento internacional y sin capacidad estatal. El territorio, devastado y sin economía, derivó hacia el secuestro como industria y hacia la fragmentación entre señores de la guerra.
En ese vacío se produjo un cambio ideológico decisivo: el movimiento, inicialmente nacionalista y laico, se islamizó de forma creciente, con la llegada de combatientes y financiación del exterior y el ascenso de facciones salafistas. Ese giro dividió a la sociedad chechena y alejó a una parte del liderazgo tradicional.
La segunda guerra y el ascenso de Putin
En agosto de 1999, milicias procedentes de Chechenia entraron en la vecina Daguestán con el objetivo declarado de crear un Estado islámico en el Cáucaso. Ese mismo mes, Yeltsin nombró primer ministro a Vladimir Putin.
En septiembre, una serie de explosiones destruyó bloques de viviendas en Moscú, Buinaksk y Volgodonsk y causó alrededor de 300 muertos. El gobierno atribuyó los atentados a terroristas chechenos y lanzó una segunda campaña militar. Un incidente en Riazán, donde vecinos encontraron sacos con una sustancia sospechosa y los detenidos resultaron ser agentes del FSB —que explicó el episodio como un simulacro de entrenamiento—, alimentó dudas que nunca se investigaron de forma independiente.
La campaña se ejecutó con criterios distintos a los de 1994: artillería y aviación masivas antes de cualquier avance terrestre, y control estricto de la información. Grozni fue tomada en febrero de 2000 tras una destrucción que Naciones Unidas describió como la de la ciudad más arrasada del planeta.
La popularidad de Putin pasó de cifras marginales a superar el 80 % en pocos meses. Ganó la presidencia en marzo de 2000. Su llegada al poder es indisociable de esta guerra.
La chechenización y el clan Kadírov
La estrategia posterior no fue la administración directa sino la delegación. Ajmat Kadírov, muftí que había apoyado la independencia en la primera guerra y cambió de bando en la segunda, fue nombrado jefe de la administración chechena. Murió en un atentado en el estadio de Grozni en mayo de 2004.
Le sucedió su hijo Ramzán, que consolidó un poder personal a cambio de garantizar la lealtad de la república a Moscú. El modelo (autonomía interna muy amplia, transferencias presupuestarias federales cuantiosas y control absoluto sobre el terreno) ha funcionado desde el punto de vista de Moscú: la insurgencia quedó desarticulada y Grozni fue reconstruida.
El coste ha sido un régimen documentado por organizaciones de derechos humanos por desapariciones, tortura y persecución, incluida la de personas homosexuales. Y una anomalía institucional: una república de la Federación con fuerzas de seguridad propias que responden a una lealtad personal más que a la cadena de mando federal.
Qué dejó el conflicto
Las guerras de Chechenia fijaron tres patrones que reaparecen después.
El primero es militar: la preferencia por el poder de fuego masivo sobre la maniobra en entornos urbanos, un enfoque visible en campañas rusas posteriores.
El segundo es informativo: el control de la cobertura como condición del sostenimiento de una guerra, aprendido directamente del contraste entre 1994 y 1999.
El tercero es político: la delegación del control territorial en un poder local leal a cambio de recursos y de impunidad, en lugar de la integración administrativa.
Y una consecuencia que se prolongó más allá del Cáucaso: el terrorismo asociado al conflicto (el teatro Dubrovka de Moscú en 2002, la escuela de Beslán en 2004) marcó la percepción de seguridad de una generación de ciudadanos rusos y justificó la centralización política que siguió, incluida la supresión de la elección directa de gobernadores regionales.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas guerras de Chechenia hubo?
Dos: la primera entre 1994 y 1996, que terminó en derrota rusa, y la segunda iniciada en 1999, cuya fase más intensa concluyó en 2000 aunque el régimen de operación antiterrorista no se levantó hasta 2009.
¿Por qué Chechenia no pudo independizarse como las repúblicas soviéticas?
Porque era una república autónoma dentro de la Federación Rusa, no una de las quince repúblicas de la Unión, que sí tenían derecho constitucional a la secesión. Moscú consideró ilegal la declaración desde el principio.
¿Qué fue la deportación de 1944?
La orden de Stalin de deportar a toda la población chechena e ingusetia a Asia Central, acusada colectivamente de colaboracionismo. Una fracción muy alta murió en el traslado o en el destierro, y el regreso no se autorizó hasta 1957.
¿Por qué perdió Rusia la primera guerra?
Por una intervención mal planificada, con columnas blindadas entrando en Grozni sin apoyo de infantería suficiente, y por la impopularidad que generó una cobertura televisiva relativamente libre de un conflicto con reclutas mal equipados.
¿Qué relación tiene la guerra con el ascenso de Putin?
Fue nombrado primer ministro en agosto de 1999, lanzó la segunda campaña tras los atentados de septiembre y su popularidad pasó de cifras marginales a superar el 80 % en pocos meses. Ganó la presidencia en marzo de 2000.
¿Qué fueron los atentados de 1999?
Una serie de explosiones que destruyeron bloques de viviendas en Moscú, Buinaksk y Volgodonsk, con unos 300 muertos. El gobierno los atribuyó a terroristas chechenos. Un incidente posterior en Riazán, con agentes del FSB detenidos, alimentó dudas que nunca se investigaron de forma independiente.
¿Qué es la «chechenización»?
La estrategia de delegar el control del territorio en un poder local leal en lugar de administrarlo directamente. Se aplicó nombrando a Ajmat Kadírov y, tras su asesinato en 2004, a su hijo Ramzán.
¿Cómo cambió el movimiento independentista checheno?
Pasó de ser nacionalista y laico a islamizarse de forma creciente durante el interludio de 1996-1999, con llegada de combatientes y financiación del exterior y el ascenso de facciones salafistas, lo que dividió a la sociedad chechena.
¿Qué fueron Dubrovka y Beslán?
Dos tomas de rehenes vinculadas al conflicto: el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 y la escuela de Beslán en 2004. Ambas terminaron con centenares de muertos y marcaron la percepción de seguridad de una generación en Rusia.
¿Qué consecuencias políticas tuvo en el resto de Rusia?
Justificó una centralización notable del poder, incluida la supresión de la elección directa de gobernadores regionales, y fijó patrones de control informativo y de empleo masivo de fuego que reaparecen en campañas posteriores.