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Los talibanes en el poder: cómo gobiernan Afganistán desde 2021
Dos décadas de presencia internacional y un Estado que se deshizo en once días. Cómo administran hoy el país, por qué ningún Gobierno los reconoce y qué ocurrió con la ayuda que sostenía su economía.
Los talibanes tomaron Kabul el 15 de agosto de 2021, dos semanas antes de que se completara la retirada estadounidense y veinte años después de haber sido desalojados del poder por la intervención que siguió a los atentados del 11 de septiembre.
La velocidad del colapso (las capitales provinciales cayeron en once días, muchas sin combate) fue la constatación más clara del resultado de esas dos décadas.
Por qué se derrumbó tan rápido
Tres factores se citan de forma consistente.
El acuerdo de Doha. Firmado en febrero de 2020 entre Estados Unidos y los talibanes, fijó un calendario de retirada a cambio de compromisos sobre grupos terroristas. Se negoció sin el gobierno afgano en la mesa, lo que le restó legitimidad interna y transmitió a los mandos provinciales el mensaje de que el respaldo exterior tenía fecha de caducidad.
El diseño del ejército afgano. Se construyó sobre un modelo dependiente de apoyo aéreo, mantenimiento por contratistas extranjeros y logística externa. Cuando esos contratistas salieron, unidades enteras quedaron sin capacidad de operar y sin suministro. A eso se sumó la corrupción: los llamados «soldados fantasma», inexistentes pero incluidos en las nóminas, hacían que las cifras oficiales de efectivos no correspondieran a la realidad.
La ausencia de un pacto político. Muchas rendiciones se negociaron localmente semanas antes de la caída de Kabul, entre comandantes talibanes y notables de cada provincia. El aparato estatal no fue derrotado tanto como abandonado por quienes debían sostenerlo.
Cómo gobiernan
El sistema actual no es una república ni tiene constitución. El poder último reside en el líder supremo, Hibatullah Akhundzada, que reside en Kandahar y rara vez aparece en público, mientras un gabinete en Kabul gestiona la administración cotidiana.
Esa dualidad ha producido una tensión documentada entre el núcleo religioso de Kandahar, partidario de la aplicación más estricta, y sectores del gobierno en Kabul más atentos a la relación con el exterior y a la economía. Las decisiones más restrictivas han venido consistentemente del primero.
Las restricciones sobre las mujeres son el rasgo que define el régimen ante el exterior: prohibición de la enseñanza secundaria y universitaria, exclusión de la mayoría de los empleos públicos y de las organizaciones no gubernamentales, requisitos de acompañante para desplazamientos largos y limitaciones sobre la presencia en espacios públicos. Es la situación más restrictiva registrada en el mundo, y varias instancias internacionales han planteado si constituye persecución de género.
En seguridad, la violencia a gran escala descendió respecto al periodo de guerra, y la amenaza principal pasó a ser el ISIS-K, enemigo declarado de los talibanes, con atentados contra minorías chiíes y contra objetivos oficiales.
La economía
El país dependía de la ayuda internacional en una proporción excepcional: representaba una parte muy elevada del gasto público y una fracción sustancial del PIB.
Con la toma del poder, esa financiación se cortó, las reservas del banco central afgano depositadas en el exterior quedaron congeladas y el sistema bancario perdió el acceso a las transferencias internacionales. El resultado fue una contracción económica abrupta y una crisis humanitaria que Naciones Unidas ha situado entre las mayores del mundo por número de personas necesitadas de asistencia.
La respuesta internacional ha sido un equilibrio incómodo: mantener ayuda humanitaria directa (canalizada por agencias, no por el gobierno) sin restablecer la financiación al Estado. Esa fórmula evita legitimar al régimen y no resuelve el problema estructural, porque una economía no se sostiene con asistencia de emergencia.
En el capítulo de ingresos propios, la prohibición del cultivo de adormidera decretada en 2022 produjo una caída de la producción de opio que las agencias de Naciones Unidas midieron como muy pronunciada. Es un dato notable —ninguna política internacional de dos décadas lo había conseguido— y su contrapartida fue la pérdida de ingresos de cientos de miles de familias rurales sin alternativa de cultivo.
El reconocimiento
Ningún Estado ha reconocido formalmente al gobierno talibán, aunque varios mantienen relaciones prácticas: embajadas abiertas, contactos comerciales y de seguridad. Rusia, China, Pakistán, Irán, Emiratos y otros operan en ese terreno intermedio.
El asiento afgano en Naciones Unidas sigue ocupado por representantes del gobierno anterior, y el comité de acreditaciones ha aplazado repetidamente la decisión.
Las condiciones que la comunidad internacional planteó para el reconocimiento (un gobierno inclusivo, garantías sobre grupos terroristas y respeto a los derechos de las mujeres) no se han cumplido en el punto que más peso tiene, y el liderazgo de Kandahar ha mostrado que prioriza la coherencia doctrinal interna sobre el levantamiento del aislamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo tomaron los talibanes el poder?
El 15 de agosto de 2021, dos semanas antes de completarse la retirada estadounidense. Las capitales provinciales cayeron en once días, muchas sin combate.
¿Qué fue el Acuerdo de Doha?
El pacto firmado en febrero de 2020 entre Estados Unidos y los talibanes, que fijó un calendario de retirada a cambio de compromisos sobre grupos terroristas. Se negoció sin el gobierno afgano en la mesa.
¿Por qué se derrumbó el ejército afgano en 2021?
Estaba construido sobre apoyo aéreo, mantenimiento por contratistas extranjeros y logística externa. Cuando esos contratistas salieron, unidades enteras quedaron sin capacidad de operar, y la corrupción inflaba las cifras oficiales de efectivos.
¿Quién gobierna Afganistán?
El poder último reside en el líder supremo Hibatullah Akhundzada, que reside en Kandahar y rara vez aparece en público, mientras un gabinete en Kabul gestiona la administración. No hay constitución.
¿Qué restricciones se aplican a las mujeres?
Prohibición de la enseñanza secundaria y universitaria, exclusión de la mayoría de empleos públicos y de organizaciones no gubernamentales, acompañante obligatorio para desplazamientos largos y limitaciones en espacios públicos. Es la situación más restrictiva registrada en el mundo.
¿Por qué colapsó la economía?
Porque dependía de la ayuda internacional en una proporción excepcional. Al tomar el poder los talibanes, esa financiación se cortó, las reservas del banco central en el exterior quedaron congeladas y el sistema bancario perdió acceso a transferencias internacionales.
¿Se acabó el cultivo de opio en Afganistán?
La prohibición decretada en 2022 produjo una caída de la producción que las agencias de Naciones Unidas midieron como muy pronunciada, algo que ninguna política internacional había conseguido en dos décadas. Su coste fue la pérdida de ingresos de cientos de miles de familias rurales.
¿Reconoce algún país al gobierno talibán?
Ninguno formalmente, aunque varios mantienen relaciones prácticas con embajadas abiertas y contactos comerciales y de seguridad. El asiento afgano en Naciones Unidas sigue ocupado por representantes del gobierno anterior.