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Sri Lanka, la isla del Índico entre India y China: deuda y puertos
Una isla con forma de lágrima al sur de la India, colocada sobre las rutas por las que circula la mayor parte del petróleo asiático. Veintiséis años de guerra civil, un puerto cedido por 99 años y una suspensión de pagos en 2022.
Sri Lanka es una isla con forma de lágrima situada frente al extremo meridional de la India, separada de ella por el estrecho de Palk. Su relevancia no procede de su tamaño (unos 65.600 kilómetros cuadrados, algo menos que Irlanda), sino de su posición: se encuentra sobre las rutas del océano Índico por las que circula una proporción muy alta del comercio mundial de petróleo, y a corta distancia de las líneas que conectan el golfo Pérsico con los puertos de China, Japón y Corea del Sur.
Esa geografía convierte a un país de unos 22 millones de habitantes en un punto de interés simultáneo para India, China y Estados Unidos. Y explica por qué su crisis financiera de 2022 se leyó en las cancillerías como algo más que un problema presupuestario.
Dónde está y por qué importa su posición
La isla no siempre fue una isla. Estuvo unida al subcontinente por un istmo (el llamado puente de Adán, una cadena de bancos de arena y arrecifes) que según las fuentes fue transitable hasta el siglo XV, cuando una serie de tormentas lo hizo impracticable.
Esa proximidad marcó su poblamiento y su política. La mayoría cingalesa, de lengua indoaria y religión budista, representa alrededor del 75 % de la población. La minoría tamil, de lengua dravídica y mayoritariamente hindú, ronda el 15 % y se concentra en el norte y el este, frente a la costa india de Tamil Nadu, donde viven decenas de millones de tamiles. Esa continuidad étnica a través del estrecho es la razón por la que el conflicto interno de Sri Lanka nunca fue exclusivamente interno.
Portugueses primero, neerlandeses después y británicos desde finales del siglo XVIII controlaron sucesivamente el territorio, entonces llamado Ceilán. La independencia llegó en 1948 y el nombre cambió a Sri Lanka en 1972.
La guerra civil: veintiséis años
El conflicto se incubó en las decisiones de los primeros años de la independencia. La ley de 1956 que declaró el cingalés única lengua oficial excluyó de hecho a la minoría tamil de la administración pública, y las políticas de cuotas universitarias de los años setenta redujeron su acceso a la educación superior. La reivindicación pasó de política a armada.
Los Tigres de Liberación del Eelam Tamil se convirtieron en la organización dominante y, a partir de 1983, en el actor de una guerra civil abierta que duró hasta 2009. Llegaron a controlar territorio en el norte con administración, policía y una flota propias, y fueron pioneros en el uso sistemático del atentado suicida.
India intervino entre 1987 y 1990 con una fuerza de interposición que acabó combatiendo contra los propios Tigres y retirándose sin resultado. El primer ministro indio Rajiv Gandhi fue asesinado en 1991 por una atacante vinculada a la organización.
La guerra terminó en mayo de 2009 con una ofensiva final del ejército que aniquiló a la dirección de los Tigres. Las estimaciones de víctimas del conflicto rondan los 100.000 muertos, y las de la fase final —con la población civil atrapada en una franja costera— siguen siendo objeto de investigaciones internacionales sobre presuntos crímenes de guerra que no han derivado en procesos.
El puerto de Hambantota y la deuda con China
Terminada la guerra, el gobierno de Mahinda Rajapaksa lanzó un programa de infraestructuras financiado en buena parte con crédito chino: una autopista, un aeropuerto internacional en una zona de escasa demanda y, sobre todo, un puerto de aguas profundas en Hambantota, en la costa sur.
El puerto no generó el tráfico previsto y no pudo atender su propio servicio de deuda. En 2017, el gobierno acordó cederlo en arrendamiento por 99 años a una empresa estatal china a cambio de unos 1.100 millones de dólares. La operación se convirtió en el caso más citado del debate sobre la llamada «diplomacia de la trampa de deuda».
Conviene precisar el caso, porque suele contarse mal. El grueso de la deuda externa de Sri Lanka no era china: los bonos soberanos internacionales representaban una porción mayor, y entre los acreedores bilaterales figuraban también Japón y el Banco Asiático de Desarrollo. El arrendamiento de Hambantota no canceló deuda china sino que aportó divisas para atender vencimientos generales. Lo que el episodio sí demuestra es la consecuencia estratégica de financiar infraestructura sin retorno: un puerto en un punto sensible del Índico acabó bajo gestión de una empresa estatal de otra potencia, con la inquietud consiguiente en Nueva Delhi.
La crisis de 2022 y la suspensión de pagos
En abril de 2022, Sri Lanka anunció la suspensión de pagos de su deuda externa, la primera de su historia. Fue el desenlace de una acumulación de decisiones.
Una rebaja fiscal drástica en 2019 redujo los ingresos del Estado justo antes de que la pandemia eliminase el turismo, que era una de las principales fuentes de divisas junto con las remesas y la exportación de té y textil. En 2021, el gobierno prohibió de golpe la importación de fertilizantes químicos con el argumento de una transición a la agricultura orgánica (en realidad, una medida para ahorrar divisas), y la cosecha de arroz y de té se desplomó, agravando a la vez la escasez de alimentos y la de exportaciones.
Sin reservas, el país no pudo pagar combustible, gas ni medicamentos. Los cortes de electricidad se prolongaron durante horas cada día y las colas de gasolina duraban jornadas enteras. En julio de 2022, manifestantes ocuparon la residencia presidencial y el presidente Gotabaya Rajapaksa huyó del país y dimitió por correo electrónico desde Singapur.
El Fondo Monetario Internacional aprobó en 2023 un programa de rescate condicionado a una reestructuración de deuda que exigía el acuerdo de los acreedores, entre ellos China, India y el Club de París, y a un ajuste fiscal severo. La estabilización posterior ha sido real en las cifras macroeconómicas y mucho más lenta en el nivel de vida.
India, China y el equilibrio actual
La competencia entre las dos potencias asiáticas se libra en Sri Lanka en términos muy concretos: quién financia qué infraestructura, qué buques pueden atracar y con qué frecuencia.
India, que había mirado con recelo la etapa de máxima proximidad con Pekín, fue el mayor proveedor de ayuda de emergencia durante la crisis de 2022, con líneas de crédito por miles de millones de dólares para combustible y alimentos. A cambio ha obtenido presencia en proyectos energéticos y portuarios, incluida la terminal oeste del puerto de Colombo.
Las escalas de buques chinos de investigación oceanográfica en puertos cingaleses han provocado protestas diplomáticas indias en varias ocasiones, hasta el punto de que Colombo llegó a decretar una moratoria temporal. Es la definición práctica del problema del país: cualquier decisión portuaria se lee como un alineamiento.
Sri Lanka ha mantenido históricamente una política de no alineamiento —fue sede de la conferencia que dio lugar al Movimiento de Países No Alineados en su etapa temprana— y sigue intentando aplicarla. La diferencia es que ahora lo hace desde una posición de dependencia financiera que reduce mucho su margen.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está Sri Lanka?
En el océano Índico, frente al extremo sur de la India, de la que la separa el estrecho de Palk. Tiene unos 65.600 kilómetros cuadrados y alrededor de 22 millones de habitantes.
¿Por qué antes se llamaba Ceilán?
Ceilán era el nombre usado durante la etapa colonial portuguesa, neerlandesa y británica. El país se independizó en 1948 y adoptó oficialmente el nombre de Sri Lanka en 1972.
¿Cuánto duró la guerra civil de Sri Lanka?
Veintiséis años, entre 1983 y mayo de 2009. Enfrentó al Estado con los Tigres de Liberación del Eelam Tamil y se estima que causó alrededor de 100.000 muertos.
¿Por qué empezó el conflicto con los tamiles?
Por una serie de medidas que marginaron a la minoría tamil, sobre todo la ley de 1956 que declaró el cingalés única lengua oficial y las cuotas universitarias de los años setenta. La reivindicación pasó de política a armada a lo largo de dos décadas.
¿Qué pasó con el puerto de Hambantota?
Construido con crédito chino, no alcanzó el tráfico previsto ni pudo atender su deuda. En 2017 se cedió en arrendamiento por 99 años a una empresa estatal china a cambio de unos 1.100 millones de dólares.
¿Es Sri Lanka el ejemplo de la «trampa de deuda» china?
Es el caso más citado, pero suele contarse de forma imprecisa. La deuda china no era la mayor parte de su deuda externa (los bonos soberanos internacionales pesaban más) y el arrendamiento no canceló deuda china, sino que aportó divisas para vencimientos generales.
¿Por qué quebró Sri Lanka en 2022?
Por la suma de una rebaja fiscal drástica en 2019, el hundimiento del turismo durante la pandemia y la prohibición repentina de importar fertilizantes en 2021, que arruinó las cosechas de arroz y té. En abril de 2022 declaró la primera suspensión de pagos de su historia.
¿Qué fue la prohibición de fertilizantes?
Una medida de 2021 que vetó de golpe la importación de fertilizantes químicos, presentada como transición a la agricultura orgánica y motivada en realidad por el ahorro de divisas. Provocó un desplome de la producción agrícola y agravó la crisis.
¿Qué papel juega India?
Fue el mayor proveedor de ayuda de emergencia durante la crisis de 2022, con líneas de crédito por miles de millones para combustible y alimentos, y ha obtenido presencia en proyectos portuarios y energéticos. También intervino militarmente entre 1987 y 1990 durante la guerra civil.
¿Por qué es estratégica su posición en el Índico?
Porque se sitúa sobre las rutas marítimas que conectan el golfo Pérsico con Asia oriental, por las que circula una parte muy alta del comercio mundial de petróleo. Cualquier decisión portuaria del país se interpreta como un alineamiento entre India y China.