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Suníes y chiíes: el origen de la división del islam y su política

Una disputa de sucesión del siglo VII explica la separación original. Lo que explica el conflicto contemporáneo es mucho más reciente y tiene menos que ver con la teología que con el poder regional.

Tipo
Análisis regional
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Trazado esquemático de Oriente Medio, con pequeños anillos dispersos y sin rótulo.
Lámina 49 32°02' N / 44°24' E

La división entre sunismo y chiismo se presenta con frecuencia como un enfrentamiento milenario que explicaría por sí solo los conflictos de Oriente Medio. Esa lectura confunde el origen histórico de la separación con las causas de las guerras contemporáneas, que son mucho más recientes.

El origen: una disputa de sucesión

Cuando Mahoma murió en el año 632 no dejó designado un sucesor de forma inequívoca ni un procedimiento para elegirlo, y la comunidad se dividió sobre quién debía dirigirla.

Un grupo sostuvo que el liderazgo correspondía al hombre más capaz elegido por consenso de la comunidad, y respaldó a Abu Bakr, compañero y suegro del profeta. De esa posición procede el sunismo, cuyo nombre remite a la sunna, la tradición del profeta.

Otro grupo defendió que el liderazgo debía permanecer en su familia y correspondía a Alí, su primo y yerno. De ahí procede el chiismo, contracción de shiat Ali, el partido de Alí.

Alí llegó finalmente al califato como cuarto sucesor, y su asesinato en 661 y la muerte de su hijo Huseín en la batalla de Kerbala en 680 —a manos de las tropas del califa omeya— consolidaron la separación. Kerbala es el episodio fundacional de la identidad chií y la razón de la conmemoración anual de la Ashura.

En qué se diferencian

Ambas ramas comparten el núcleo de la fe: un solo Dios, el Corán, la profecía de Mahoma, la oración, el ayuno del Ramadán, la peregrinación y la limosna.

Las diferencias están en la autoridad religiosa. El chiismo desarrolló un clero jerarquizado, con grados de erudición y con la figura del ayatolá en su cúspide, y sus fieles siguen las orientaciones de una autoridad de referencia. El sunismo carece de una jerarquía equivalente: sus autoridades son eruditos e instituciones de enseñanza, sin cadena de mando.

El chiismo mayoritario, el duodecimano, sostiene además que el duodécimo imán está oculto y regresará, una doctrina con implicaciones sobre la legitimidad de cualquier autoridad terrenal en el intervalo. Y ambas ramas siguen escuelas jurídicas distintas, con divergencias en derecho de familia, herencia y aspectos del rito.

Existen además ramas menores (ismailíes, zaidíes, alauíes) cuyas diferencias con el chiismo duodecimano son a veces mayores que las de este con el sunismo.

Dónde está cada uno

Los suníes son la gran mayoría del mundo musulmán, en torno al 85-90 %.

Los chiíes son mayoría en Irán, Irak, Azerbaiyán y Baréin, y constituyen minorías numerosas en el Líbano, Kuwait, Pakistán, Afganistán, Arabia Saudí (concentrados precisamente en la Provincia Oriental, donde están los yacimientos de petróleo) y Yemen, donde los zaidíes son mayoría en el norte.

Un dato que suele sorprender: Irán no fue mayoritariamente chií hasta el siglo XVI, cuando la dinastía safávida impuso esa confesión como religión de Estado. La identificación entre Irán y chiismo, que hoy parece inmemorial, tiene cinco siglos.

Por qué se politizó en el siglo XX

La rivalidad contemporánea no procede de la teología sino de tres acontecimientos recientes.

La revolución iraní de 1979 creó un Estado que reivindicaba el liderazgo del mundo islámico desde una base chií y con vocación exportadora de su modelo. Arabia Saudí, que se presentaba como guardiana de los lugares santos y como referencia suní, entendió esa reivindicación como un desafío directo.

La guerra entre Irán e Irak de 1980 a 1988 consolidó la confrontación con financiación del Golfo al Irak de Sadam Huseín, aunque la mayoría de los soldados iraquíes que combatieron eran chiíes: una prueba de que la identidad confesional no determinaba automáticamente la lealtad.

La invasión de Irak de 2003 fue el punto de inflexión. Derribó a un régimen de base suní y produjo un Irak gobernado por partidos chiíes, alterando por primera vez en siglos el equilibrio de poder regional. La marginación de la población suní iraquí en el proceso posterior fue el terreno del que surgieron las insurgencias, incluido el Estado Islámico.

Por qué la etiqueta confunde

Aplicar la clave confesional a cualquier conflicto de la región produce lecturas erróneas comprobables.

Los mayores enfrentamientos armados del mundo musulmán han sido con frecuencia entre suníes: la guerra entre Irak e Irán la libraron dos Estados de mayoría distinta, pero las guerras de Argelia, Libia, Somalia o Sudán fueron internas y suníes en ambos bandos. Los grupos yihadistas suníes han matado a más musulmanes suníes que a cualquier otro colectivo.

Y las alianzas cruzan la línea con regularidad: Irán apoya a Hamás, que es suní; Azerbaiyán, de mayoría chií, mantiene una relación estrecha con Israel y Turquía y tensa con Irán; Omán, de mayoría ibadí, media entre ambos bloques.

La conclusión que la mayoría de los especialistas comparte es que la confesión funciona como marcador de identidad movilizable, eficaz para reclutar y para justificar, y no como causa. Cuando un conflicto se explica invocando una división del siglo VII, casi siempre hay una disputa por poder, territorio o recursos que la explicación oculta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se dividió el islam?

Por una disputa de sucesión tras la muerte de Mahoma en 632: un grupo defendió elegir al más capaz por consenso y otro que el liderazgo correspondía a su familia, en la persona de Alí, su primo y yerno.

¿Qué fue la batalla de Kerbala?

El enfrentamiento de 680 en el que murió Huseín, hijo de Alí, a manos de las tropas del califa omeya. Es el episodio fundacional de la identidad chií y la razón de la conmemoración anual de la Ashura.

¿En qué se diferencian sunismo y chiismo?

Comparten el núcleo de la fe. La diferencia principal está en la autoridad religiosa: el chiismo desarrolló un clero jerarquizado con la figura del ayatolá, mientras el sunismo carece de jerarquía equivalente.

¿Qué proporción representa cada rama?

Los suníes son en torno al 85-90 % del mundo musulmán. Los chiíes son mayoría en Irán, Irak, Azerbaiyán y Baréin, y minorías numerosas en Líbano, Kuwait, Pakistán, Arabia Saudí y Yemen.

¿Irán siempre fue chií?

No. No fue mayoritariamente chií hasta el siglo XVI, cuando la dinastía safávida impuso esa confesión como religión de Estado. La identificación entre Irán y chiismo tiene cinco siglos, no catorce.

¿Qué papel tuvo la revolución de 1979?

Creó un Estado que reivindicaba el liderazgo del mundo islámico desde una base chií y con vocación exportadora. Arabia Saudí, que se presentaba como referencia suní, lo interpretó como un desafío directo.

¿Por qué fue clave la invasión de Irak de 2003?

Porque derribó a un régimen de base suní y produjo un Irak gobernado por partidos chiíes, alterando el equilibrio regional. La marginación posterior de la población suní iraquí fue el terreno del que surgieron las insurgencias.

¿Explica la división confesional los conflictos actuales?

Rara vez. Los mayores enfrentamientos del mundo musulmán han sido con frecuencia entre suníes, y las alianzas cruzan la línea con regularidad. La confesión funciona como marcador movilizable, no como causa.