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El reparto del mar Caspio: mapa, países y el fondo marino dividido
Cinco Estados, veintiséis años de negociación y una pregunta jurídica que lo condicionaba todo: si el Caspio es un mar o un lago. La Convención de Aktau de 2018 respondió a medias y dejó lo esencial sin cerrar.
El reparto del mar Caspio es uno de los expedientes diplomáticos más largos de la posguerra fría: veintiséis años entre la desaparición de la Unión Soviética y la firma de un texto común. Durante todo ese tiempo, los cinco países del mar Caspio negociaron sin poder responder a la pregunta previa de la que dependía todo lo demás: si aquella masa de agua era jurídicamente un mar o un lago.
No es una discusión académica. Si es un mar, se aplica la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar: aguas territoriales, zonas económicas exclusivas y plataforma continental delimitada según la longitud de costa. Si es un lago, no hay derecho marítimo aplicable y los Estados ribereños reparten la superficie y el fondo por acuerdo, habitualmente en partes iguales. Con reservas de hidrocarburos considerables bajo el fondo, la diferencia entre una fórmula y otra valía decenas de miles de millones de dólares.
Qué es el Caspio y qué muestra el mapa antes del reparto
El Caspio es la mayor masa de agua interior del planeta: unos 371.000 kilómetros cuadrados, mayor que Alemania, sin conexión natural con ningún océano. Su nivel está unos 28 metros por debajo del nivel del mar y su salinidad ronda un tercio de la marina, con enormes variaciones: casi dulce en el norte, donde desemboca el Volga, y muy salina en la bahía de Kara-Bogaz-Gol.
El mapa del mar Caspio muestra tres cuencas muy distintas. La septentrional es somera —de media apenas cinco o seis metros— y concentra los grandes yacimientos kazajos. La central alcanza unos 800 metros. La meridional, frente a la costa iraní, supera los 1.000 metros y es la más profunda. Esa asimetría batimétrica pesa en el reparto del mar Caspio: dividir por el fondo no produce el mismo resultado que dividir por la superficie, y cualquier mapa de sectores lo refleja.
La única salida al océano es artificial: el canal Volga-Don, que conecta el Volga con el mar de Azov y, a través de él, con el mar Negro y el Mediterráneo. Es una vía fluvial rusa, y esa circunstancia da a Moscú un control efectivo sobre la navegación comercial de todos los demás ribereños.
Los países del mar Caspio
Los cinco países del mar Caspio son Rusia, Kazajistán, Turkmenistán, Irán y Azerbaiyán. Hasta 1991 solo eran dos: la Unión Soviética e Irán, que habían regulado el uso del mar mediante los tratados de 1921 y 1940. Aquellos textos establecían libertad de navegación y de pesca para ambos, no delimitaban el fondo —no había entonces tecnología para explotarlo— y no contemplaban, obviamente, la aparición de tres Estados nuevos.
La disolución soviética multiplicó por dos y medio el número de partes y convirtió un condominio bilateral en un problema de cinco. Kazajistán, Azerbaiyán y Turkmenistán, con costa y con yacimientos, tenían prisa por delimitar. Irán, con la costa más corta y la cuenca más profunda y menos prospectiva, tenía interés en retrasar y en defender la fórmula que más le favorecía. Rusia, con capacidad de influencia sobre casi todos los demás, prefería un marco que excluyera a actores externos.
Mar o lago: por qué la pregunta lo decidía todo
La posición iraní durante la mayor parte de la negociación fue que el Caspio debía tratarse como un lago en condominio y repartirse a partes iguales: un 20 % para cada uno de los cinco. Con menos del 14 % de la línea de costa, esa fórmula le resultaba claramente ventajosa.
Kazajistán y Azerbaiyán defendían lo contrario: aplicar el criterio de la línea media, que asigna a cada Estado el fondo situado más cerca de su propia costa. Con esa regla, Kazajistán obtendría en torno a un 29 % del fondo y Azerbaiyán alrededor de un 21 %, mientras que la porción iraní se quedaría cerca del 11 o el 13 %.
Rusia adoptó desde 1998 una postura intermedia y pragmática: dividir el fondo por la línea media, dejando las aguas en uso común. Y no esperó al acuerdo de los cinco. Firmó acuerdos bilaterales con Kazajistán en 1998, con Azerbaiyán en 2001 y un tratado trilateral en 2003 que delimitó el sector norte del fondo entre los tres. Cuando en 2018 se firmó el texto general, la mitad septentrional llevaba quince años repartida.
La Convención de Aktau de 2018 y el estatuto jurídico del mar Caspio
El 12 de agosto de 2018, los cinco jefes de Estado firmaron en la ciudad kazaja de Aktau la Convención sobre el Estatuto Jurídico del Mar Caspio. El texto fijó por fin el estatuto jurídico del mar Caspio mediante una fórmula deliberadamente ambigua: no es ni mar ni lago, sino una masa de agua con un régimen especial propio.
Ese sui generis permitió avanzar precisamente porque no obligaba a nadie a renunciar a su doctrina. Sobre esa base, la Convención estableció:
- Aguas territoriales de 15 millas náuticas desde la costa, bajo soberanía plena de cada Estado.
- Diez millas adicionales de zona de pesca exclusiva más allá de las aguas territoriales.
- El resto de la superficie como aguas comunes, con libertad de navegación para los cinco.
- El fondo y el subsuelo repartidos por sectores, delimitados mediante acuerdos entre los Estados con costas adyacentes u opuestas.
- Prohibición de presencia militar de terceros países: ninguna potencia externa puede tener bases ni buques de guerra en el Caspio.
Ese último punto es el que explica buena parte de la disposición rusa a firmar. Cierra la puerta a cualquier despliegue de la OTAN o de Estados Unidos en una cuenca que Moscú considera su patio interior, y lo hace mediante un tratado suscrito por todos los ribereños.
Lo que Aktau no resolvió
La Convención fijó el método, no el resultado. El reparto concreto del fondo en la cuenca meridional quedó remitido a acuerdos posteriores entre los Estados implicados, y ahí sigue el nudo.
La disputa más antigua enfrenta a Azerbaiyán, Irán y Turkmenistán por un grupo de yacimientos del sector sur cuyos nombres cambian según quién los cite: Kapaz para Bakú, Serdar para Asjabad. En julio de 2001, una cañonera iraní expulsó a un buque de prospección que trabajaba para Azerbaiyán en aguas reclamadas por Teherán, el incidente más grave registrado en el mar.
Además, la Convención no ha sido ratificada por todos. Irán, cuyo parlamento nunca completó el trámite, es el principal ausente, y su posición interna se ha endurecido por la percepción de que Aktau consolidó una participación iraní muy inferior al 20 % histórico.
El gasoducto transcaspiano y el veto ambiental
El proyecto de un gasoducto submarino entre Turkmenistán y Azerbaiyán (que permitiría llevar gas turcomano a Europa por el corredor meridional, evitando tanto Rusia como Irán) es el asunto con más consecuencias geopolíticas de todo el expediente.
La Convención de 2018 permite tender tuberías submarinas con el acuerdo únicamente de los Estados por cuyos sectores discurran, lo que sobre el papel elimina el veto de Moscú y Teherán. Pero el mismo texto exige el cumplimiento de la normativa ambiental común, y el Protocolo de Teherán sobre protección del medio marino da a los cinco capacidad de objetar por motivos ecológicos. En la práctica, el veto salió por la puerta y volvió por la ventana.
Turkmenistán posee unas de las mayores reservas de gas del mundo y una dependencia casi total de la exportación hacia China. Un enlace transcaspiano cambiaría esa ecuación, y por eso el proyecto lleva más de dos décadas anunciado sin ejecutarse.
Petróleo, esturiones y un mar que se encoge
Bajo el fondo del Caspio hay recursos que sostienen dos economías nacionales. Tengiz y Kashagan, en aguas kazajas, están entre los mayores campos petrolíferos descubiertos en las últimas décadas; Kashagan, en particular, es tan complejo técnicamente (alta presión, sulfuro de hidrógeno, hielo invernal en aguas someras) que tardó más de una década en entrar en producción. En el lado azerbaiyano, el complejo Azeri-Chirag-Guneshli y el yacimiento gasístico de Shah Deniz alimentan el corredor de exportación hacia Turquía y Europa.
Al mismo tiempo, el Caspio concentra la mayor parte de la población mundial de esturión, y con ella la práctica totalidad del caviar silvestre. La sobrepesca y el furtivismo posteriores a 1991 redujeron las poblaciones a una fracción de las históricas, hasta el punto de que el comercio internacional quedó sometido a cuotas estrictas y, durante algunos años, suspendido.
A ello se suma un problema físico que ninguna convención regula: el nivel del agua está descendiendo. La combinación de menor aportación del Volga, mayor evaporación y cambio climático ha reducido la lámina de forma sostenida, con proyecciones que apuntan a caídas de varios metros a lo largo del siglo. En la cuenca norte, somera por definición, unos pocos metros significan decenas de kilómetros de costa desplazada, y con ella las líneas de base desde las que se miden las 15 millas de aguas territoriales.
Es la paradoja final del expediente: después de veintiséis años negociando dónde está la frontera, la costa que sirve de referencia se está moviendo.
Preguntas frecuentes
¿Qué países rodean el mar Caspio?
Cinco: Rusia, Kazajistán, Turkmenistán, Irán y Azerbaiyán. Hasta 1991 solo eran dos, la Unión Soviética e Irán, que regulaban su uso mediante los tratados de 1921 y 1940.
¿El Caspio es un mar o un lago?
Jurídicamente, ninguna de las dos cosas. La Convención de Aktau de 2018 le atribuyó un estatuto especial propio, precisamente para evitar decidir entre las dos doctrinas que habían bloqueado la negociación durante veintiséis años.
¿Por qué importaba tanto definir el Caspio como mar o como lago?
Porque determinaba el reparto. Como mar se aplicaría el derecho marítimo internacional y cada Estado obtendría una porción proporcional a su costa; como lago, el reparto habitual sería a partes iguales, un 20 % para cada uno. Con las reservas de hidrocarburos en juego, la diferencia era enorme.
¿Qué establece la Convención de Aktau?
Aguas territoriales de 15 millas náuticas, diez millas adicionales de pesca exclusiva, el resto de la superficie en uso común, el fondo repartido por sectores mediante acuerdos bilaterales y la prohibición de presencia militar de países no ribereños.
¿Cómo quedó repartido el fondo marino?
La mitad norte se había delimitado antes de 2018 mediante acuerdos bilaterales entre Rusia, Kazajistán y Azerbaiyán, firmados entre 1998 y 2003. El reparto del sector meridional sigue pendiente de acuerdos entre Irán, Azerbaiyán y Turkmenistán.
¿Por qué Irán quedó descontento?
Porque defendía un reparto a partes iguales del 20 % y el método adoptado le atribuye una porción sensiblemente menor, en torno al 11-13 %, al tener la costa más corta. Su parlamento no ha completado la ratificación de la Convención.
¿Pueden entrar buques de guerra extranjeros en el Caspio?
No. La Convención de 2018 prohíbe expresamente la presencia militar de Estados no ribereños, lo que excluye cualquier despliegue de terceras potencias en la cuenca.
¿Tiene salida al mar el Caspio?
No de forma natural. La única conexión es artificial: el canal Volga-Don, que enlaza con el mar de Azov y el mar Negro. Al discurrir por territorio ruso, Moscú controla en la práctica el tráfico comercial de los demás ribereños.
¿Qué es el gasoducto transcaspiano?
Un proyecto de conducción submarina entre Turkmenistán y Azerbaiyán que permitiría exportar gas turcomano a Europa sin pasar por Rusia ni Irán. La Convención lo hace posible con el acuerdo de los Estados atravesados, pero la normativa ambiental común permite a los demás objetar.
¿Qué yacimientos son los más importantes?
En el lado kazajo, Tengiz y Kashagan, este último uno de los mayores hallazgos de las últimas décadas y técnicamente muy complejo. En el azerbaiyano, el complejo petrolífero Azeri-Chirag-Guneshli y el campo de gas de Shah Deniz.
¿Qué profundidad tiene el mar Caspio?
Varía enormemente. La cuenca norte tiene una media de apenas cinco o seis metros; la central alcanza unos 800; la meridional, frente a Irán, supera los 1.000 metros.
¿Por qué está bajando el nivel del Caspio?
Por la combinación de menor aportación del Volga, mayor evaporación y cambio climático. En la cuenca norte, muy somera, un descenso de pocos metros desplaza la costa decenas de kilómetros y mueve las líneas de base desde las que se miden las aguas territoriales.
¿Qué relación tiene el Caspio con el caviar?
Concentra la mayor parte de la población mundial de esturión. La sobrepesca y el furtivismo tras 1991 redujeron drásticamente las poblaciones, hasta el punto de someter el comercio internacional a cuotas estrictas y, durante algunos años, suspenderlo.
¿Ha habido incidentes armados en el Caspio?
El más grave se produjo en julio de 2001, cuando una cañonera iraní expulsó a un buque de prospección que trabajaba para Azerbaiyán en aguas del sector sur reclamadas por Teherán.
¿Está cerrado ya el reparto del mar Caspio?
No del todo. La Convención de 2018 fijó el método y cerró la mitad norte, pero la delimitación del sector meridional sigue pendiente y la ratificación iraní no se ha completado.